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  • AFP


Los nicaragüenses acudieron este domingo a las urnas para elegir a alcaldes y concejales, en una jornada tensa que se saldó con 33 detenidos y dos heridos leves y numerosas denuncias de la oposición por supuestas irregularidades, en lo que se considera como un plebiscito al presidente Daniel Ortega.

Al menos 33 personas detenidas y otras dos heridas leves es el saldo de los altercados registrados durante la jornada electoral, principalmente en Managua, la capital, y León, indicaron fuentes policiales.

Dos personas resultaron con lesiones de poca gravedad en la ciudad de León (noroeste) donde tuvieron que intervenir agentes antidisturbios de la Policía Nacional, informó la portavoz de esa entidad, comisionada Vilma Reyes, tras el cierre de las 11.803 Juntas Receptoras de Votos (JRV).

El presidente sandinista, Daniel Ortega, rechazó las denuncias de irregularidades y acusó a los medios de comunicación de conspirar mediante una "campaña de miedo" para que la población no acuda a votar.

"Lo que más ha conspirado contra estas elecciones es la campaña de miedo que trataron de levantar algunos medios de comunicación, como si había una guerra" en el país, dijo Ortega tras depositar su voto.

Por su parte, la organización no gubernamental de observación Ética y Transparencia calificó los comicios de este domingo como los "menos transparentes" en la historia electoral del país.

"Queremos declarar con mucha firmeza que en estos momentos han sido las elecciones menos transparentes y con mayor intimidación en los últimos años desde 1996", señala en un informe entregado a la prensa.

Según este organismo, en 32% de las mesas observadas desde temprano "se presentaron irregularidades".

El opositor Partido Liberal Constitucionalista (PLC, derecha) denunció que en varios colegios electorales no se le permitió a sus fiscales participar en la constitución de las mesas de votación y que algunas de ellas fueron cerradas hacia el mediodía por falta de material electoral.

Muchos ciudadanos también denunciaron en los medios de comunicación que no se les permitió votar pese a estar registrados en el padrón electoral, alegando que sus documentos eran falsos o estaban dañados.

Los incidentes más graves se presentaron en la ciudad de León, 90 km al noroeste de Managua, donde no se permitió la presencia de fiscales del PLC, según el diputado José Pallais, lo que motivó airadas protestas, la acción de agentes antidisturbios y el uso de gases lacrimógenos.

A raíz de la prohibición por las autoridades de la presencia de observadores imparciales, el temor al fraude sobrevoló estos comicios que se han convertido en un plebiscito a la labor de Daniel Ortega, quien en los últimos meses ha acallado a varios partidos de la oposición y a las ONG críticas con su gestión.

"No nos vamos a dejar robar las elecciones", dijo Montealegre.

Los únicos observadores acreditados por la autoridad electoral fueron los del Consejo de Expertos Electorales de Latinoamérica (Ceela), integrado por miembros de los tribunales electorales de América del Sur y Centroamérica y el Caribe, aunque la oposición desconfía de ellos porque sus gastos y actividad observadora son financiados por el CSE.

Cerca de cuatro millones de nicaragüenses estaban convocados para elegir a los nuevos alcaldes, vicealcaldes y concejales de 146 municipios para los próximos cuatro años.

"Que gane el mejor, un alcalde que trabaje por los pobres", dijo a la AFP Francisco López, un jubilado de 70 años, que se levantó temprano para votar en el colegio "Douglas Niño" de la capital.

Cinco partidos estaban en liza, pero la gran batalla la libran el PLC y el FSLN.

Está previsto que los primeros resultados de la votación se publiquen hacia las 23 horas locales, según el CSE.