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El Recinto Universitario “Pedro Aráuz Palacios”, Rupap, no pudo someterse a mayor temperatura en los últimos años, que la de más de 200 electores embravecidos pidiendo a gritos votar luego de que los miembros de mesa cerraran las Juntas Receptora de Votos, JRV, muchas horas antes de lo establecido en la Ley Electoral.

El piso parecía húmedo ante el sudor y la saliva que caía de los rostros, principalmente de mujeres jóvenes y ancianas, que timbraban la voz al máximo para ser escuchadas. Aunque no se pudo establecer cuáles JRV cerraron primero, sí se sabe con certeza que el cierre de juntas despuntó minutos antes de la una de la tarde, le siguieron otras a las dos y otras entre las tres y las cuatro.

Y si no se han sorprendido, las primeras dos JRV ya habían escrutado a las cinco y media de la tarde, sin presentar resultados, es decir, media hora antes de lo que establece la Ley Electoral para el cierre de los recintos de votación, dejando un ambiente de desolación con sillas volteadas por doquier y los recintos electorales prácticamente saqueados.

Adicionalmente contaron con un operativo de seguridad en el que la Policía Nacional jugaba el rol menos importante, porque al menos 100 jóvenes --entre hombre y mujeres-- formaban largas cadenas para evitar que grupos opositores les arrebataran las urnas.

Las mujeres liberales habían sido doblegadas tras largas horas de lucha verbal y física en las que, evidentemente, el partido gobernante dispuso de personal que cundió la entrada a las juntas, las cuales desde tempranas horas habían sido cerradas con barricadas de pupitres, y sin la mínima cortesía, aseguraban que iniciarían el conteo.

No les importó la razón
Los argumentos de los miembros de las JRV eran que los liberales que se disponían a votar en horas de la tarde, habían iniciado el desorden y que querían robarse las urnas, por lo que decidieron por consenso cerrar todas las JRV.

Pese a ese señalamiento, quienes intentaban votar, de nuevo hicieron fila ordenadamente, pero aun así no abrieron las JRV, aduciendo que ya cerradas las juntas no podían ser reabiertas. Luego iniciaron insultos mutuos hasta llegar a protestas ensordecedoras.

Mujeres y señoras furiosas empujaron a policías, y crearon tensión con una fuerza que parecía que derribaría la pared, pero como en una operación militar, seis jóvenes simpatizantes sandinistas se atrincheraron en la entrada, y en cuestión de segundos eran cerca de 15, más los policías que no hacían mucho.

Scarleth Obando, suplente del primer miembro en la Junta 5382, reconoció que por Ley no pudieron haber cerrado tan temprano, pero casi dos horas más tarde defendía el escrutinio “madrugador”.

En la Universidad Politécnica ocurrió algo similar, las juntas fueron cerradas a las 2 y 30, y el portón general a las tres de la tarde. No hubo más disturbios, pues esta vez la Policía mandó un comando de antimotines.

También en “Modesto Armijo”

Más de diez Juntas Receptoras de Votos del Instituto “Modesto Armijo” y otras seis ubicadas en la Iglesia Bautista Canaan, de la Colonia Unidad de Propósito, en el Distrito Seis, fueron cerradas de forma arbitraria antes de la cinco de la tarde de este domingo, aparentemente por órdenes de las autoridades del Consejo Supremo Electoral, en complicidad con fiscales del FSLN.

Ante ese escenario, decenas de ciudadanos demandaron la apertura de ambas instalaciones para ejercer su derecho al voto. Los protestantes intentaban tumbar los portones tanto del “Modesto Armijo” y de la iglesia Canaan, ante la negativa de los policías electorales y de los oficiales policiales de abrirlos, pero al final no lograron su objetivo.

Los ciudadanos recordaban a gritos que de acuerdo con el artículo 114 de la Ley Electoral, las votaciones deberían de culminar a las seis de la tarde, siempre y cuando no hubiese votantes, algo que en esos dos centros de votación no ocurrió.