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El Estadio Nacional “Denis Martínez”, acondicionado como centro de acopio de material electoral del municipio de Managua, fue secuestrado por los fiscales del partido Frente Sandinista, que se encargaron de eliminar la presencia de cualquier representante de los partidos de oposición, para hacer su voluntad con los votos de los capitalinos, denunciaron los mismos afectados.

El manoseo del que fueron objeto las boletas y las actas de escrutinio, de parte de los militantes sandinistas, dejó en evidencia la clara intención de alterar los resultados para favorecer a Alexis Argüello y Daisy Torres, los candidatos a alcalde y vicealcaldesa bendecidos por la pareja presidencial. Los fiscales y representantes de los partidos de oposición no pudieron evitar el despojo.

Lulio Marenco, representante legal de la Alianza Partido Liberal Constitucionalista, PLC, denunció que en el proceso de transmisión de las actas de escrutinios, estaban involucrados al menos 200 personas pertenecientes al CSE y fiscales del Frente Sandinista, y ningún fiscal del PLC.

A manera de ejemplo, Marenco señaló que en ese momento se estaban presentando inconsistencias en la presentación de los primeros resultados, que arrojaron, que de los 442 votos válidos, 400 pertenecían al Frente Sandinista, y cero al PLC.

Anomalías por doquier
Dionisio Palacios, Fiscal Nacional de la Alianza PLC, explicó que las actas arbitrariamente eran mandadas a revisión cuando se conocía que había ganado la alianza de la que él forma parte.

“Las actas pasan a impugnación y luego son archivadas”, dijo Palacios, y aseguró que en la transmisión de las actas se estaba procesando un fraude.

Uno de los fiscales del área de aritmética, Pablo Cuevas, que seguía de cerca el proceso de transmisión de las actas, asegura que “la Alianza PLC estaba ganando de calle”. Relató que se confabularon todos contra él para sacarlo de ese lugar. Con tres oficiales lo obligaron a salir del área de aritmética, acusándolo de haber falsificado la credencial que andaba colgada.

“Yo estaba dando la batalla, peleando el derecho, ellos están tratando de impugnar las juntas, nosotros estamos ganando de calle, están haciendo zanganadas”, dijo Cuevas.

La fiscal del PLC, Albertina McGregor, explicó que el Consejo Supremo Electoral entregó un día antes las credenciales con errores, entonces le pidieron al presidente del Consejo Electoral Municipal, CEM, de Managua, Johnny Torres, que si sus fiscales iban a poder entrar con las credenciales corregidas con corrector, y Torres le aseguró que sí. Sin embargo, Cuevas fue sacado por esa razón.

McGregor mantuvo una discusión con uno de los miembros del CSE, Alberto Tórrez Lacayo, al que por más que le explicó la orden del presidente del CEM, no lo pudo convencer.

Caos en las afueras del Estadio
Mientras esto ocurría, en las afueras del Estadio se desataba el caos. Cerca de las 10 de la noche, los miles de miembros de las Juntas Receptoras de Votos y los policías electorales que cargaban con las boletas del municipio de Managua, decidieron entrar por la fuerza al Centro de Cómputos.

De nada valieron las orientaciones de los agentes policiales, que exigían a la multitud permanecer en sus respectivos autobuses, y de manera repentina, una avalancha de personas se descargó en contra de las dos entradas de acceso al estadio.

“¡No empujen! ¡No empujen!”, gritaba desesperado uno de los coordinadores de la muchedumbre, pero éste de inmediato fue callado por una exaltada policía electoral: “¡Ya no aguantamos, nos estamos desmayando!”

Ante la avalancha de personas, cadenas de antimotines sellaron las entradas, pero los disturbios continuaron. Las maletas electorales, que contenían los votos de los managuas, eran agitadas en el aire en señal de protesta, quedando expuesto este material a merced del desorden.

Entre ellos mismos se atropellaban, se gritaban, se empujaban, se pedían calma, se ofendían. Transcurrieron casi 40 minutos antes de que llegaran más agentes antimotines para contener el desorden. Ese fue el ambiente que reinó en el lugar hasta la medianoche.