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Agua escasa y cara para los blufileños

En Bluefields beber agua segura cuesta caro. La mayoría de los 45,000 habitantes de la principal ciudad del Caribe Sur, no tienen capacidad para pagar hasta US$2,000 por instalar un sistema de agua con el que algunos remedian la crisis, pues hasta la que se distribuye a través de la red de apenas 1,800 abonados sale salobre.

Yahaira Vásquez, una joven madre que habita en el barrio “Teodoro Martínez”, todos los días sale a las 5:30 a.m. cargando una docena de baldes que, tras una larga espera, llena con el agua que debe “jalar” de un pozo comunal, porque no puede pagar C$5 a unos jóvenes que ofrecen ese servicio.

“El pozo más cerca nos queda en el sector 3 del barrio “Teodoro Martínez”, pero ahí pelean el agua, solo nos dejan que llevemos dos o tres baldes, y después enllavan el pozo, por eso tenemos que venir a otro, aunque nos queda más largo y esperemos más tiempo”, comparte la joven, cuyo hogar no está conectado a la red de agua potable de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados, Enacal.

Los pozos comunales son una iniciativa de la aguadora y de organismos no gubernamentales para llevar agua a los 17 barrios de la ciudad. Son administrados por un representante de la comunidad que tiene la tarea de velar por la sostenibilidad de la fuente.

Doña Yolidia Rubí, responsable del pozo del barrio Nueva York, administra el aporte de C$10 por familia, que se destina al mantenimiento de la fuente, “porque no solo es sacar el agua, también debemos hacer mantenimiento al pozo”, indica la señora.

Comercio pierde

También el comercio local reporta pérdidas económicas por falta del líquido. Ana Padilla, dueña de un comedor en el mercado municipal, dice que comprar agua le añade C$200 a sus gastos operativos.

“A veces el agua de la llave (grifo) se va hasta (por) más de una semana, y tenemos que pagar más”, explica, al revelar que desea que empiece a caer el agua de mayo.

También Xiomara McLean, vendedora de mariscos en el mercado municipal, dice que cuando el servicio de Enacal falla, paga C$252 por los tres días que dura el corte.

“Son 12 baldes de agua los que necesito por día, y cuesta 7 córdobas cada recipiente, necesito 84 pesos para pagar, y aquí las ventas están malas. Vivimos por la misericordia de Dios”, expuso.

En el caso de los negocios turísticos, la carga económica es mayor, porque tanto los turistas locales como los extranjeros demandan agua purificada, debido a la desconfianza a la que llega a través de la red local, coincidieron propietarios de hoteles y de restaurantes.

Aprovechan

Dueños de pozos y “jaladores de agua” son los beneficiados con la “sed” que vive Bluefields. Alex Pérez hace negocio “jalando” y acarreando agua para los comerciantes del mercado municipal. Por cada balde le paga C$2 al dueño del pozo, y les cobra C$7 a sus clientes.

El pozo nos queda a tres cuadras del mercado… y nos quedan C$5 por cada balde” dice Pérez quien señala que si el viaje es más largo, suben su tarifa, pues deben aprovechar la temporada seca, porque “cuando llueve nos va mal, porque todo mundo recoge su agua de la lluvia”.

Solo esperanzas

Solo las familias con buenos ingresos pueden instalar su propio sistema de agua, cuya inversión asciende a US$2,000, pues implica cavar un pozo, hacer el anillado, instalar tubos PVC y construir la torre para el tanque colector, además, se paga por la bomba, sus accesorios y la mano de obra. Para la mayoría de los habitantes, este es un sistema “inalcanzable”.

Pero el reclamo de que se mejore el servicio de agua potable es histórico, y en varias ocasiones los habitantes han escuchado promesas de solución que no han prosperado.

Los lugareños no olvidan que hace siete años, cuando era presidente Enrique Bolaños, este inauguró un proyecto de agua del que solo vieron salir un chorro de un grifo el día del anuncio.

En 2012, Enacal informó que el agua llegaría al año siguiente, pero la crisis se mantiene.

Sobre la demandada solución, Alfredo Arana, delegado de Enacal, respondió que será realidad en dos años, pues en 2015 piensan comenzar a construir la represa Esconfran, al sur de Bluefields.

“Tendremos agua dulce potable las 24 horas del día, un buen sistema de aguas residuales que descongestione la contaminación a la bahía”, aseguró Arana, quien calcula que ese proyecto costará unos US$43 millones.

Iniciativas ante la sed

La ONG Blue Energy informó hace 5 años que el 98% de los pozos de Bluefields estaban contaminados con la bacteria Escherichia coli, causante de severas infecciones, según el Diagnóstico Socioambiental y Propuesta de Mejora de la Gestión Integral de los Residuos Sólidos.

Desde entonces se impulsa el empleo del filtro de Bioarena, que elimina casi el total de los parásitos en el agua, y, además, apoya la construcción de pozos.

Jamileth Hernández, coordinadora del programa de agua y saneamiento de Blue Energy, considera que poco a poco la población organizada asume con responsabilidad sus roles “con el establecimiento de los Comités de Agua Potable y Saneamiento, y con la capacitación al personal que administra los pozos comunales”, señala.

Blue Energy ha respaldado la construcción de 40 pozos que benefician a los habitantes de los barrios Santa Rosa, Pancasán, Lomas Frescas, 19 de Julio, San Pedro y Fátima.

 

Bluefields está rodeada de ríos, caños y lagunas, pero tiene un sistema de agua potable de hace 50 años, a través del que se despacha agua salobre, con alto contenido de minerales y cloruros.

45 mil habitantes tiene la ciudad de Bluefields.

1,800 hogares están conectados a la red de agua potable.

2 años le tomará a Enacal terminar un proyecto para mejorar el servicio de agua potable.