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El rey Juan Carlos llegó a Nicaragua por primera y única vez en abril de 1991, en una visita de dos días en la que no primó el protocolo y que fue clave en la reconstrucción económica del país. Durante su estadía, el rey de España que abdicó ayer, manejó el vehículo de la entonces presidenta Violeta Barrios de Chamorro, quien con la espontaneidad que le caracteriza llegó a llamarlo “Juanito”; e instó a la comunidad internacional para que acudiera con generosidad en apoyo a Nicaragua.

El monarca arribó a eso de las 17 horas del 18 de abril en compañía de su esposa, la reina Sofía, luego de visitar Costa Rica. “Fue un encuentro de mucha confianza y mucha amistad entre la presidenta y los reyes, donde el protocolo no esclavizó la relación”, recuerda José Pallais, que entonces fungía como viceministro de Gobernación.

La visita estuvo enmarcada en el primer aniversario del Gobierno de la ex mandataria Violeta Barrios de Chamorro, quien asumió el poder en abril de 1990, tras derrotar en las urnas a los sandinistas.

“La venida de los reyes de España a Managua en 1991, cuando el Gobierno de doña Violeta estaba a punto de llegar a su primer año, fue un espaldarazo de enorme importancia para la naciente democracia nicaragüense y para los esfuerzos del nuevo Gobierno por salir del colapso económico en el que había caído el país, al final de los años 80”, sostiene Antonio Lacayo, ministro de la Presidencia de esa Administración.

Ayuda económica

La visita fue muy fructífera en términos económicos y políticos. Lacayo menciona que pocos meses después de la llegada de los reyes, el Gobierno de España participó y lideró “la conformación de un crédito puente compuesto por España, México, Colombia y Venezuela, que sirvió para posibilitar el pago de una deuda que cayó en mora, y que el Gobierno sandinista había dejado acumular con el BID y el Banco Mundial”.

La deuda era de US$360 millones, según Lacayo, y para saldarla el Gobierno consiguió donaciones de Estados Unidos, Alemania, Japón y algunos otros países, por un monto de aproximadamente US$240 millones, “pero había que pagar US$360, entonces España lideró la conformación del crédito puente que pagaba la mora y abría la puerta a esos dos bancos internacionales”.

“Aparte de ese crédito puente que fue sumamente providencial, otorgó al Gobierno el primer crédito de fomento al desarrollo, de aproximadamente US$60 millones. Ese y otro, de aproximadamente US$100 (millones), sirvieron para importar bienes de capital de España a Nicaragua y con eso se construyeron el hospital de Chinandega, el de Estelí, el Centro Nacional de Cardiología y algunas redes de alta tensión que hoy son parte de Enatrel”.

Alfredo César, quien era presidente de la Asamblea Nacional, recuerda que a raíz de la visita se aprobó la Ley de Nacionalidad, en la que se indica que “solamente la ciudadanía española puede ser adquirida sin ningún menoscabo de la propia nacionalidad”.

Según César, desde entonces, se determinó que la política de cooperación debía ser de Estado a Estado.

“Bye, bye” al protocolo

Danilo Lacayo, entonces ministro de Comunicación de la Presidencia, comenta que previo a la visita, la Casa Real española envió a una persona encargada de protocolo para instruir a los funcionarios sobre cómo actuar.

Sin embargo, “el tratamiento fue muy cordial y en privado (los jefes de Estado) nunca usaron el protocolo. Cuando fueron a Granada, de ida, se fue manejando ella y al regreso manejó él, eso era imposible para la seguridad española. La visita marcó una relación amistosa que se mantuvo en el tiempo”, dice Danilo Lacayo.

El que la presidenta condujera su Toyota hasta Granada y que de regreso a Managua lo hiciera el rey, provocó un dolor de cabeza extra para la seguridad española.

“La seguridad española confió en nosotros y en ese sentido la Policía Sandinista era muy profesional. Me imagino que pensó que si no le habían hecho algo a doña Violeta, tampoco se lo harían a él”, comenta Antonio Lacayo.

Entre las anécdotas que más se recuerda de esa visita, está la comida de vigorón que se dieron en Granada. El monarca le preguntó a la mandataria cómo se comía, y ella le indicó que con la mano.

“Lo que creo es que ambos son muy extrovertidos, no fue difícil que fueran tan espontáneos”, insiste Danilo Lacayo, para quien la visita fue “providencial” porque el rey Juan Carlos hizo un llamado a la comunidad internacional para que ayudara en la reconstrucción del país.

Reconciliación y evolución

“Vuestra excelencia, señora presidenta, simboliza para el pueblo nicaragüense, para la opinión pública española y para el mundo, la oferta hecha a la reconciliación, el camino de la unidad de los nicaragüenses, la cicatrización de las heridas de los pasados conflictos y la construcción del futuro sobre la síntesis de los esfuerzos, los aciertos y los errores del pasado”, fue parte del discurso del rey el 20 de abril, cuando se despidió de Nicaragua, y que está disponible en la página web de la Casa Real.

El monarca hizo referencia, también, a las elecciones presidenciales de 1990, haciendo énfasis en que marcaron “un hito trascendental en la evolución y la construcción política de la Nicaragua contemporánea”.

“Quiero también aprovechar la oportunidad que se me brinda para hacer un llamamiento a la comunidad internacional para que, con un sentimiento de respeto y solidaridad, acuda con generosidad en ayuda de Nicaragua”, llamó el rey.

Los elogios del rey

Las crónicas publicadas en el diario español El País detallan el ambiente que se vivió en Nicaragua durante la visita del rey Juan Carlos y su esposa, la reina Sofía. “El rey elogia a Violeta Chamorro como símbolo de la reconciliación”, fue el título de la nota publicada el 19 de abril, cuyo asterisco rezaba así: “indios nicaragüenses golpean sus tambores en protesta por la visita”.

Según el artículo, “indígenas nicaragüenses de la comunidad Sutiaba han comenzado en la ciudad de León, a unos 90 kilómetros al noroeste de Managua, una protesta contra la visita de los reyes, consistente en golpear insistentemente sus tambores de guerra”.

En la edición del 20 publicaron otro artículo: “El rey elogia al sandinismo por liquidar a la dictadura”, fue el título. “El rey Juan Carlos justificó ayer la revolución sandinista al destacar en su discurso ante el parlamento de Managua, pronunciado en el segundo día de visita oficial a Nicaragua, que la revolución había servido para poner fin a una dictadura.

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