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El resultado de las elecciones municipales de este domingo en todo el país desató entre los simpatizantes del Frente Sandinista y del Partido Liberal Constitucionalista una serie de enfrentamientos que hasta este lunes mantuvieron en vilo a miles de nicaragüenses que prefirieron no salir de sus casas.

La tarde de ayer, grupos de choque de ambos bandos amenazaban con continuar las trifulcas que protagonizaron desde horas de la mañana. Ambos bandos se proclamaban vencedores, y con bates, piedras y morteros, amenazaron con imponer a la fuerza sus posiciones.

En la carretera sur, de Managua, en las inmediaciones de la sede nacional del PLC, cerca del residencial Las Palmas, agitadores liberales y sandinistas, envalentonados por sus mismas consignas, se insultaban y lanzaban morterazos al aire en señal de provocación. En medio de los dos grupos, una cadena de antimotines, cruzada a mitad de calle, evitó un choque directo.

En el bando de los liberales, los simpatizantes de Eduardo Montealegre cargaban con piedras para lanzarlas en cualquier momento, frente a las narices de la Policía Nacional. A doscientos metros de distancia, las células sandinistas ondeaban banderas rojinegras esperando la señal de batalla.

Piedras en casa de Edén
Momentos antes, los brotes de violencia habían dejado una víctima: Edén Pastora Gómez, cuya casa fue atacada a pedradas por manifestantes aparentemente inconformes por el resultado de las elecciones municipales.

Pastora apoyó la campaña del Frente Sandinista durante estas elecciones municipales, y ha logrado un franco acercamiento con el presidente Daniel Ortega en los últimos meses.

“Fueron las turbas que agarraron a pedradas mi casa donde estaban mis hijas y mi nieta. Miren la lluvia de piedras, rompieron las ventanas y los vidrios a las camionetas. Yo no estaba, y cuando regresé encontré mi casa llena de gritos por los nervios y todo, así que tuve que hacer disparos al aire”, expresó el comandante a EL NUEVO DIARIO.

“Eran como 30 ó 50 sujetos. Desgraciadamente no le apunté a ninguno, disparé al aire. Gritaban y gritaban. Pero no van donde Daniel, ni donde Tomás o Humberto, Bayardo, y vienen aquí porque estoy indefenso. ¿Son maricones o no son maricones?”, exclamó.

Pastora culpó a Eduardo Montealegre y a Enrique Quiñónez. “Con esta acción me están autorizando a que, al que venga a joder, lo mato. Al que vuelva a venir aquí le disparo. Apuntalo”, sentenció.