•   GUATEMALA  |
  •  |
  •  |

Julio Centeno, fiscal general de Nicaragua, exigió ayer a las autoridades guatemaltecas hacer una investigación transparente y eficiente por el asesinato de 15 personas de esa nacionalidad y un holandés, hecho ocurrido el sábado último en Zacapa.

A esa demanda se sumó el clamor de familiares de las víctimas. Ellos afirman que los muertos eran comerciantes, personas de bien, por lo que exigen justicia al Gobierno de Guatemala.

Sin embargo, el esclarecimiento de la matanza tendría un giro, debido a que detectives establecieron que había un compartimento oculto en el autobús placas M0739 que ingresó en Guatemala el 8 de noviembre último, a las 2 horas.

Pese a que no dio detalles, Francisco Jiménez, ministro de Gobernación, en conferencia de prensa, dijo: “No es una expresión común, sino del crimen organizado”.

Añadió: “Ellos (los asesinos) forzaron la estructura del bus, probablemente buscaban algo, pero no podemos afirmar qué, pero hay evidencias de ello”.

Trabajadores de las plantaciones de melón que están cerca de la escena del crimen señalaron que nadie entra en esos lugares sin dar su nombre ni decir a dónde va, porque si no lo hace, adelante lo detiene un picop con hombres armados del cartel de narcos que domina la región.

Amílcar Velásquez Zárate, fiscal general, señaló que hay indicios de que las víctimas fueron ejecutadas y después quemadas.

Al preguntar al ministro los detalles del recorrido del bus y las evidencias, respondió que no adelantarán una hipótesis, y que todo lo que recaben será trasladado a la Fiscalía de inmediato.
Reclaman justicia

“Les exigimos a las autoridades guatemaltecas sean transparentes y eficientes para que no quede ningún rastro de duda, como quedó en el caso de los (diputados) salvadoreños”, manifestó Centeno.

El fiscal nicaragüense afirmó que harán su propia investigación, para establecer qué clase de vida llevaban las víctimas, y no descarta que ese asesinato sea un crimen de una mafia transnacional.

“Lamentamos que se den esos hechos, pero son los guatemaltecos los competentes de velar y mantener el orden público cuando llegan visitantes”, expresó.

La Fiscalía de Nicaragua aseguró que enviará a una delegación para que apoye en las pesquisas.

Al clamor de familiares y a la exigencia de la Fiscalía se sumó el embajador de Nicaragua en Guatemala, Silvio Mora, quien visitó el lugar de los hechos y expresó: “Quiero que las autoridades investiguen qué pasó, porque no son 16 perros los que murieron, ni son fantasmas los que los mataron, tampoco quiero que me digan a mí nombres y apellidos, porque yo sé el terreno que piso y soy muy prudente, pero deben ser las autoridades judiciales y de la Policía los que digan qué pasó”.

Mientras eso ocurría, familiares de víctimas llegaron a la morgue del Instituto Nacional de Ciencias Forenses, en la zona 3, para establecer la identidad de los cadáveres, otros, desde Nicaragua, guardaban la esperanza de que lo que escuchaban en las noticias no fuera cierto.

“Todos los viernes, mis dos hijos y yo lo despedíamos, luego nos llamaba desde Guatemala, para contarnos que llegó; no me imaginé que lo asesinaran, aún no lo creo. Allí también perdieron la vida mi hermano y mi prima”, expresó con lágrimas Karina Vega, esposa del encargado del viaje.

Miguel Rivera, padre de José y Dulce Rivera Martínez, contó que sus hijos salieron a las 16 horas del viernes último desde el Mercado de Mayoreo El Bisne, de Chinandega, a bordo de un bus amarillo, en una excursión hacia Guatemala.

“Mi hijo estuvo un mes con nosotros y se llevó a su hermana a conseguirle un empleo en Guatemala, pero solo hallaron la muerte”, afirmó.
Pesquisas

Fiscales encontraron en las cercanías de la escena del crimen un recipiente azul con combustible, una llaves, un anillo quemado, un alambre, dos monedas nicaragüense, cinco ojivas y el techo del autobús desprendido.

Detectives establecieron que hubo disparos, aunque no precisaron el calibre.

Jiménez también señaló que entre las líneas de investigación estará determinar si en el crimen participaron policías.

Rember Larios, director adjunto de la Policía, ordenó que agentes de la Oficina de Responsabilidad Profesional investigarán los autopatrullas que estuvieron en el recorrido del bus.

Detectives afirmaron que el bus no se desvió a Zacapa por casualidad. Creen que fueron interceptados cuando ya habían pasado la aduana, y que en el crimen están involucrados al menos 15 personas armadas.

También se estableció que el bus era propiedad de la empresa Paiz Vega, y que cada semana hacía viajes hacia Guatemala, cuyo destino era un hotel en la zona 1.

El propósito de estos viajes era traer a comerciantes, turistas o personas a buscar trabajo, las dejaban aquí, y luego volvían con otro grupo de personas.

Entre los muertos está Marta Castro, dueña del automotor.

Pruebas de ADN

Familiares y amigos de las víctimas nicaragüenses que residen en Guatemala acudieron ayer a la Oficina de la División de Investigación Criminalística del Ministerio Público, ubicado en el edificio Lucky, para entregar los datos de las personas asesinadas.

Los investigadores recabaron datos de las víctimas, para solicitar a padres, madres o hermanos muestras de sangre para efectuar pruebas de ADN (ácido desoxirribonucleico, en inglés).

“Por el estado en que estaban los cuerpos será difícil tener un reconocimiento inmediato, venían totalmente calcinados... se tratará de identificarlos mediante piezas dentales, pruebas antropológicas e incluso ADN”, explicó Fernando Lucero, vocero del Instituto Nacional de Ciencias Forenses.


“Ellos no eran traficantes”

Melva Aguilar, madre de Esman Alberto Vega Aguilar, de 29 años, quien murió en el autobús procedente de Nicaragua, expresó que las personas que se transportaban en el bus quemado no eran traficantes de drogas.

Aseveró que, cuando ellos salieron de Nicaragua, pasaron un puesto de registro antidrogas en El Salvador,.

“Yo perdí a mi yerno, a mi hijo y a una mi prima: gente honrada y trabajadora. Eran comerciantes”, explicó.

“Vinieron a trabajar”

Léster Rivera, primo de José Miguel Rivera y Dulce María Rivera, quienes se transportaban en el autobús incendiado, dijo que ellos venían a Guatemala a trabajar.

Añadió: “José estaba de vacaciones y viajó a Nicaragua, pero tenía que volver a trabajar en un almacén en estos días. Se trajo a mi prima para conseguirle empleo; eso es lo único que sé. Somos gente que busca trabajo, que se dedica al comercio”, aseveró consternado.

“Hablé con mi hermana”

Brescia Alejandra Hernández Blandón, expresó: “Hablé con mi hermana Brenda, a eso de la una de la mañana, y me dijo que estaban en la frontera (Guatemala). Después no tuve más comunicación con ella; no contestó jamás su celular”.

Brescia Hernández dio su testimonio cuando esperaba en la Fiscalía que le tomaran sus datos para entregar una muestra de sangre y hacer la prueba de ADN, para recoger el cuerpo de su hermana.