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Ante el creciente problema de la resistencia bacteriana, que significa que las enfermedades infecciosas son cada vez más agresivas y los tratamientos menos eficaces por el uso inadecuado de antibióticos, debería emplearse en el país una regulación estricta en la comercialización y prescripción de ese tipo de medicamentos, coincidieron especialistas consultados por El Nuevo Diario.

El médico cirujano Roberto Solís afirmó que en Nicaragua ningún antibiótico es controlado en las farmacias. “La gente compra sin receta hasta antibióticos inyectados, como penicilina. No compra otros antibióticos más fuertes porque no los conocen, no saben que existen”, dijo Solís.

“Solo algunos medicamentos considerados droga, los ansiolíticos y antidepresivos como la diazepán, son controlados (por ley)”, explicó.

El diputado Luis Callejas, miembro de la Comisión de Salud de la Asamblea Nacional, refirió que la Ley de Medicamentos y Farmacias, Ley 292, hace énfasis en la regulación de las sustancias sicotrópicas. “Los antibióticos, como cualquier otro medicamento, deberían ser solamente indicados por médicos”, opinó.

Para el nefrólogo Norman Jirón es urgente que se controle la comercialización y prescripción de los antibióticos, pues insistió en que el consumo de antibióticos sin un diagnóstico médico y sin un esquema de tratamiento adecuado “es lo que causa el mundo de la resistencia bacteriana”.

Crear conciencia

Jirón apuntó que también es necesario que se eduque a la población sobre los riesgos de la automedicación. “Tenemos que pensar que podemos ser víctimas de la resistencia bacteriana”, indicó.

Un ejemplo de regulación de antibióticos es Brasil, donde en 2011 se comenzó a aplicar una norma que dispone que las farmacias solo puedan vender antibióticos con recetas de retención, es decir, que una copia queda en la farmacia y la otra es devuelta al paciente con el sello, para demostrar su dispensación.

La explicación de los médicos a la hora de prescribir medicamentos y el cumplimiento estricto del tratamiento de parte del paciente, son elementos claves para hacerle frente a la resistencia bacteriana, señaló en tanto Leonel Argüello, especialista en Epidemiología.

Afirmó que un antibiótico debe consumirse durante por lo menos siete días y a las horas indicadas por el médico, para evitar que la bacteria cree resistencia. “Si la dosis se interrumpe antes de tiempo y no se toma cada 8 horas, sino cada 12, no se ataca completamente a la bacteria y le doy chance para que se defienda”, explicó.

 

"El Minsa debería realizar cada año estudios para determinar la sensibilidad y la resistencia de las bacterias ante los antibióticos".

Leonel Argüello,

especialista en Epidemiología.

 

"La resistencia bacteriana es uno de los grandes problemas que hay en el mundo".

Norman Jirón,

especialista en Nefrología.