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El consumo de alcohol en Nicaragua está por debajo del promedio en Latinoamérica, gracias a que las mujeres ingieren pocas bebidas alcohólicas, dice el especialista Carlos Sojo.

Advierte, sin embargo, que el consumo de alcohol no debe iniciar antes de los 18 años y considera “indispensable” que no exista “ningún consumo regular” antes de los 15 años.

Sojo, sociólogo e investigador asociado de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Flacso, coordinó el estudio “Patrones de Consumo de Bebidas Alcohólicas en América Latina”, que se presentó esta semana en Managua.

En Nicaragua, el 49.9% de la población adulta (de 18 a 65 años) es consumidora de bebidas alcohólicas, mientras que el 19% lo hace en exceso al menos una vez al mes y el 28.8% al menos una vez al año, de acuerdo con dicha investigación.

¿Cómo impacta en la sociedad el alto consumo de alcohol, especialmente el consumo excesivo ocasional?

Los efectos que tiene el alto consumo ocasional son diversos; hay efectos para la salud de las personas, pero también hay efectos sociales. Por ejemplo, el alto consumo, que lo puede conducir a uno a la embriaguez, puede estar relacionado con accidentes de tránsito, con violencia criminal y con violencia doméstica; entonces, realmente es un fenómeno que tiene implicaciones más allá de las estrictamente individuales.

¿Qué relación hay entre el inicio temprano del consumo de alcohol y el consumo excesivo?

Es un principio internacional acertado el evitar a toda costa el consumo de menores; debe disuadirse por todos los medios posible el consumo de personas menores de 18 años, y es indispensable que no haya ningún consumo regular antes de los 15 años, porque hay una relación muy directa entre el inicio del consumo regular antes de los 15 años y los problemas de consumo futuro de la población. Entonces hay que poner muchísima atención en que por ningún medio existan posibilidades de que los chicos estén en consumo regular antes de los 15 años, aunque también debe evitarse antes de los 18 años.

El estudio muestra que las dos principales razones de consumo de alcohol son consumo en amigos y consumo en el hogar…

Los entrevistados encuentran que las razones por las cuales se inicia el consumo de menores, es básicamente porque los amigos consumen y porque se consume en el hogar; esto nos llama la atención sobre la importancia de invertir en actividades que concienticen a la población sobre la necesidad de trabajar en el nivel del hogar y a nivel de las relaciones entre pares el tema del consumo de bebidas alcohólicas. Eso es indispensable, porque si no se tocan esas dimensiones del problema, es poco probable que se pueda actuar sobre eso: promover relaciones entre jóvenes sin alcohol, promover celebraciones familiares sin alcohol es esencial para retardar al máximo posible el inicio del consumo regular.

¿Qué políticas en Nicaragua han incidido para que el consumo de alcohol se mantenga por debajo del promedio regional?

No hicimos un estudio sobre políticas, pero podemos decir que los bajos niveles de prevalencia de consumo de alcohol se deben fundamentalmente a la menor participación de las mujeres en el consumo de bebidas alcohólicas, (pues) en la medida en que las mujeres empiecen a participar más en el consumo de bebidas alcohólicas, se pueden incrementar los indicadores de consumo y también los de consumo nocivo.

¿Qué debemos entender por patrones de consumo responsable?

Nosotros no usamos el concepto de consumo responsable; pero entendemos que si existe un consumo de riesgo alto, es porque es posible tener consumos que minimicen el riesgo y esos consumos que minimizan o reducen el riesgo son consumos en donde el consumo de alcohol no es el motivo principal de la actividad en que las personas se involucran.

Las personas que se reúnen a cenar o almorzar y en esa condición consumen bebidas alcohólicas, pero no es un fin en sí mismo el consumo de bebidas alcohólicas, ese es un patrón que puede conducir a minimizar los riesgos de consumo. Y si queremos avanzar en reducir el consumo nocivo, hay que simular esas prácticas más que las que hacen del consumo de alcohol un fin en sí mismo.

 

Investigador

Carlos Sojo, Sociólogo costarricense

 

Exdirector de la Sede Académica de la Flacso en Costa Rica y, en la actualidad, es investigador asociado en dicha sede académica. Posee una maestría en Sociología por la Universidad de Costa Rica y también es doctor en Ciencias Sociales, por la Universidad de Utrecht, Holanda.

Ha ejercido como consultor del Banco Mundial, del BID, del PNUD y de proyectos específicos con la cooperación gubernamental de Gran Bretaña, Dinamarca y Holanda.