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Ante el incremento acelerado de los femicidios en el país, la Policía Nacional está realizando estrategias de seguridad en la ciudad y en el campo, para prevenir la violencia contra las féminas.

Hasta la fecha se registran 43 mujeres asesinadas, las últimas fueron asesinadas el viernes 13 de junio, una en Río Blanco, Matagalpa, y otra en Costa Rica, aunque este último caso las autoridades no lo tipifican como femicidio, sino como homicidio.

“Estamos concretando las unidades de las Comisarías de la Mujer y la Niñez en todo el país, acompañados con otras instituciones gubernamentales como el Ministerio de la Familia, las alcaldías, el Ministerio de la Mujer, así como el Gabinete de la Familia, Comunidad, Salud y Vida, entre otros”, señaló el comisionado mayor Fernando Borge, jefe de Relaciones Públicas de la Policía Nacional.

“Los equipos están compuestos por psicólogos, sociólogos, promotoras de la comisaría y jefes de sectores, quienes hacen visitas casa por casa, para detectar la violencia a tiempo y frenar este delito de raíz. También se hacen charlas con las familias, incluyendo los varones de la vivienda”, agregó el jefe policial.

Según Borge, este proyecto inició hace dos años en comunidades alejadas, por lo que ahora se están ampliando de manera gradual. El equipo de trabajo se encarga de dar respuesta inmediata a la víctima y atienden los casos que no han llegado a la delegación policial.

Mató a exesposa

Otra mujer fue asesinada a manos de su marido, quien cegado por los celos decidió ultimarla a machetazos, al punto que le desfiguró el rostro, y para huir de su responsabilidad se suicidó. Esta tragedia, que embarga a una familia nicaragüense, ocurrió en Tirrases, Curridabat, Costa Rica.

El victimario fue identificado como Rafael Ramón Cinco Flores, quien según información del Diario Extra de Costa Rica, llegó a casa de su exesposa Vivian Flores, con machete en mano. La desgracia se protagonizó a unos 150 metros de la delegación policial.

Las autoridades policiales de Costa Rica tipificaron el hecho de sangre como homicidio seguido de suicidio.

Intentó salvarla

Bismarck Bravia Flores, de 31 años, quien le ayudaba a la víctima a atender su pulpería, al notar que Rafael venía furioso, trató de detenerlo, pero más bien recibió machetazos en los brazos y en el pecho por lo que fue trasladado al Hospital Calderón Guardia.

Después de agredir a ambos, Rafael se regresó a su taller de mecánica, ubicado a 200 metros de donde cometió el crimen, y decidió colgarse de la viga del techo.

Rafael tenía prohibido acercársele a Vivian a menos de 100 metros de la casa, ya que tenía varias denuncias por violencia doméstica, razón por la que se separaron.

Según los vecinos, últimamente el victimario llegaba a hostigar a la víctima, aunque nunca la amenazó de muerte. La Policía le advirtió que obedeciera la orden judicial, ya que de lo contrario lo arrestarían. La pareja procreó tres hijos.