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El País / México

La situación en Nicaragua se deteriora hasta el punto de que gobierno y oposición no se ponen de acuerdo ni en los votos ni en las bajas. Según la versión oficial, las elecciones municipales del domingo supusieron un rotundo triunfo para el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que con el 86.06% de las juntas electorales escrutadas se hizo con 91 de los 146 ayuntamientos en disputa, incluido el de la capital, Managua.

Según la oposición liberal, que había planteado la jornada electoral como un plebiscito a Daniel Ortega, los datos anteriores no son más que la consecuencia de un pucherazo (fraude electoral que consiste en alterar el resultado del escrutinio de votos) generalizado.

Los altercados callejeros entre partidarios de una y otra opción tampoco están nada claros. La Policía Nacional sólo dice tener constancia de cuatro heridos de bala y unas decenas de lesionados. La oposición habla de dos muertos --entre ellos una niña-- y de un sinfín de heridos y contusionados.


Lo que difunde Ortega
Al coro que denuncia un presunto golpe de mano electoral se unió ayer monseñor Leopoldo Brenes, Arzobispo de Managua, que compareció ante la prensa acompañado por otros prelados. Brenes, que había animado a su diócesis a participar en los comicios, declaró que la gente estaba defraudada, y que él mismo conocía varios casos como el de un sacerdote que había intentado ejercer su derecho al voto a las 12.30 del mediodía del domingo, y que no lo pudo hacer porque el colegio electoral ya estaba cerrado.

El arzobispo realizó estas declaraciones tras reunirse con el líder de la oposición, el liberal Eduardo Montealegre, quien en 2006 perdió las presidenciales ante Daniel Ortega y ahora le ha disputado --con idéntico resultado-- la alcaldía de Managua al candidato sandinista, el ex boxeador Alexis Argüello.

Lo cierto es que las actas en manos del Partido Liberal Constitucionalista reflejan un resultado diametralmente opuesto al que difunde el Gobierno de Ortega. Pero la preocupación de la oposición --y con ella de un buen número de organizaciones ciudadanas que a duras penas hacen oír sus voces-- va aún más allá.

Y es que todo el proceso electoral ha estado plagado de irregularidades, de coacciones, de fraudes. ‘Han sido los comicios menos transparente y con mayor intimidación desde 1996’, ha denunciado el organismo de observación electoral Ética y Transparencia.

La única esperanza de toda la oposición es que organismos internacionales, y fundamentalmente la Unión Europea, se impliquen en la situación de pérdida de libertades que está atravesando Nicaragua. Ética y Transparencia volvió a pedir ayer al Gobierno y a las autoridades electorales que difundan los ‘verdaderos resultados’ de las elecciones del pasado domingo.


“De nuevo se tiñe de sangre”

El antiguo campeón de los pesos pluma y candidato sandinista Alexis Argüello fue elegido según el recuento oficial nuevo alcalde de Managua, pero su rival --el liberal Eduardo Montealegre-- también se autoproclamó ganador el lunes.

Las elecciones municipales celebradas el domingo en Nicaragua, y planteadas por la oposición como un plebiscito al presidente, Daniel Ortega, no han hecho más que agravar y teñir de sangre el ya de por sí crispado ambiente político nacional.

El recuento oficial y los datos de la oposición no coinciden en absoluto, y la tensión entre sandinistas y opositores aumenta en las calles. Al menos dos personas han muerto y otras seis han resultado heridas en los disturbios.

‘Aquí pelearon un burro amarrado contra un tigre suelto’. Con esa frase popular, la oposición quiso hacer muy gráfica su denuncia de fraude. El recuento se paró la noche del domingo cuando sólo se llevaba escrutado el 26% de los votos, y se informó de que se ofrecerían nuevos datos a las 11 de la mañana del lunes (seis de la tarde en España), lo que no sucedió. Según Montealegre, la divulgación de unos datos parciales que benefician a Ortega no fue gratuita.

En virtud de esos datos, los sandinistas habrían conseguido el 51.2% de los votos, mientras que los liberales sólo tendrían el 42.7%. El resto de los partidos están a mucha distancia. El tercero en discordia --la Alianza Liberal Nicaragüense-- sólo habría alcanzado un exiguo 4.8%.


Principales alcaldías
Aunque la diferencia entre sandinistas y liberales es menor que la de las presidenciales de 2006, los resultados tienen mucha importancia, pues permitirían al Frente Sandinista de Liberación Nacional conservar las principales alcaldías, y de paso infligir al Partido Liberal Constitucionalista la segunda derrota consecutiva. Además, Ortega retendría alcaldías importantes como la de Managua. Pero los datos que dice tener la oposición son opuestos.

La tensión entre Gobierno y oposición --que no había sido especialmente grave durante la jornada electoral-- explotó el lunes. Los sandinistas también informaron que seis de sus militantes resultaron heridos en choques con los liberales. La casa del mítico ex guerrillero Comandante Cero, Edén Pastora, fue
atacada con piedras y palos.