Jorge Eduardo Arellano
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Redacción Central

Colombia respondió ayer ante la Corte Internacional de Justicia, con sede en La Haya, Holanda, a una demanda con la que Nicaragua reclama la soberanía de tres islas en el Mar Caribe y la nulidad de un tratado, que sirvió para que el país sudamericano intentara fijar los límites marinos entre ambas naciones en 1928.

Nicaragua interpuso en diciembre de 2001 una demanda contra Colombia pidiendo la nulidad de un tratado que sirvió a Colombia de excusa para fijar una frontera arbitraria en el meridiano 82, en el mar Caribe.

El documento fue presentado por el agente de Colombia, el embajador en Cuba, Julio Londoño Paredes, y el embajador en Países Bajos, Francisco José Lloreda, en cumplimiento de la ordenanza de la Corte del pasado 11 de febrero de 2008, que fijó como límite para la entrega del texto el 11 de noviembre de 2008, según un comunicado de la Cancillería colombiana.

La Corte Internacional de Justicia de las Naciones Unidas dictó en diciembre de 2007 un fallo donde reconoce la soberanía de Colombia sobre las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, reclamadas por Managua, aunque se declaró competente para dirimir otros conflictos sobre la frontera marítima en disputa y eliminó la falsa línea imaginaria sobre el meridiano 82 que Colombia alegaba como frontera común.

Colombia busca mantener la soberanía sobre los cayos de Roncador, Serrana y Quitasueño, que no están contemplados en el tratado de 1928, pero que controla desde hace más de 200 años, mientras que Nicaragua pretende ampliar su frontera marítima y asumir el control.


Ratifica pretensiones históricas
Sin embargo, Colombia en sus alegatos de ayer ratificó, como lo ha dicho desde 1930, que el meridiano 82 es el límite de su territorio con Nicaragua, teniendo en cuenta que el 5 de mayo de 1930, en el acta de canje de los instrumentos de ratificación del Tratado de 1928, los dos países acordaron que el archipiélago de San Andrés y Providencia no se extiende al Occidente del meridiano 82 de Greenwich.

En esta oportunidad, Colombia fijará su posición sobre una posible nueva delimitación marina entre las dos naciones, y defenderá su soberanía sobre el resto de islotes del archipiélago --los cayos Roncador, Quitasueño y Serrana--, ante los que la Corte de La Haya se declaró competente de estudiar en el primer fallo que se ha dado en el largo litigio, el cual se produjo el 13 de diciembre de 2007.

Ambos países afirman poseer jurisdicción sobre unos 50,000 kilómetros cuadrados de plataformas marítimas para la pesca y con potencial para la exploración petrolera en el Mar Caribe.

Ayer, oficialmente, la Cancillería de Nicaragua guardó silencio ante el acto de Colombia, La Corte Internacional de Justicia de La Haya definirá esta semana los plazos para la continuación del juicio.

“La Corte dijo clarísimamente con todas las palabras escritas, sin lugar a dudas, que el meridiano 82 no es límite. Por consiguiente, no existe la mínima razón para que Colombia pretenda continuar diciendo que el (meridiano) 82 es un límite que tiene que respetarse por una u otra razón”, dijo en su momento el representante nicaragüense ante La Haya, Carlos Argüello.

Argüello encabezó la delegación de Nicaragua que promueve el juicio para dirimir la controversia con Colombia, cuya delegación la lideran los ex cancilleres colombianos Guillermo Fernández de Soto y Julio Londoño Paredes.

Ambas partes acudieron el 11 de febrero a La Haya, donde esta semana quedarán fijados los plazos para que Colombia presente su contramemoria a la demanda de Nicaragua. Es decir, el inicio o reinicio, al fin, del juicio.


Réplica y dúplica
Nicaragua después presentaría una réplica y Colombia una dúplica antes de que la Corte dicte su fallo. Un fallo que, según especialistas, terminará con la definición de una frontera.

“Esa pretensión colombiana de establecer un límite, un muro de contención a Nicaragua en el meridiano 82 se ha hundido en el mar el 13 de diciembre del año 2007”, consideró el especialista en derecho internacional Mauricio Herdocia, para quien la interpretación unilateral colombiana “nos dejaba reducidos realmente a un balneario” en el Caribe.

Tras el pronunciamiento de La Haya en diciembre, Nicaragua demandó a Colombia retirar a sus fuerzas navales del área en litigio, y denunció que los patrullajes militares colombianos impiden a los pescadores nicaragüenses realizar sus faenas en su propio territorio. El gobierno nicaragüense anunció que enviaría una queja ante el Secretario de Naciones Unidas sobre el incumplimiento colombiano.

Colombia, por su parte, ha negado tener una actitud hostil o de provocación militar contra Nicaragua por patrullar la zona del Caribe que reclama Managua. Para Bogotá, se trata solamente de ejercer en forma “pacífica” su soberanía hasta lo que considera son sus límites marítimos en el meridiano 82.