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El País / Washington

Dos primeras damas, Laura Bush y Michelle Obama, se encontraron el lunes en la Casa Blanca para preparar la toma de relevo que tendrá lugar en enero del año que viene. La esposa del presidente electo decide en estos días cuál es el tipo de consorte presidencial que quiere ser en los próximos cuatro años. Deberá elegir entre un papel protagonista en decisiones políticas, al estilo de Hillary Clinton, o un rol más discreto, centrado en llamar la atención sobre crisis humanitarias, como la esposa de George Bush.

Mientras Barack Obama se reunía con Bush en el Despacho Oval, su esposa se quedó con la actual Primera Dama en la Mansión Ejecutiva, donde visitó por primera vez la que será su residencia en poco más de dos meses. Oficialmente, su papel consistirá en ser la anfitriona de la Casa Blanca. De ella depende la organización de las recepciones, celebraciones y eventos sociales que tienen lugar en la residencia oficial del presidente en Washington. La esposa del presidente electo debe ahora nombrar a su equipo, que incluye un jefe de gabinete, un secretario de prensa y un cocinero, entre otros puestos.

Sin embargo, es poco probable que Michelle Obama, licenciada por la Universidad de Princeton y doctorada en Derecho por Harvard, se mantenga en un papel meramente protocolario. Ya en 1992, Hillary Clinton aceptó el encargo de su marido de reformar el sistema sanitario estadounidense para introducir la cobertura universal. Falló estrepitosamente, y en el segundo mandato de su marido se dedicó a tomar parte en visitas oficiales a otros países.


Lady Laura
Ese es el papel que Laura Bush, licenciada en Magisterio y bibliotecaria de profesión, tomó desde un primer momento. En sus ocho años en Washington ha denunciado la violencia que ha ejercido la Junta Militar de Myanmar (antigua Birmania) contra activistas políticos; ha pedido más derechos para las mujeres en Afganistán, y ha recorrido África para exigir que se eduque sobre la transmisión del Sida en las escuelas de este continente. Su nivel de aprobación popular, que según una encuesta de hace 11 meses del Centro Pew se encuentra en el 54%, está 20 puntos por encima del de su marido.

Michelle Obama ha elogiado la actitud de la que pronto será su predecesora en la Casa Blanca. “Eso es lo que me gusta de Laura Bush. El enfoque calmado, racional de los problemas. Yo estoy tomando ejemplo. Creo que hay un equilibrio. Hay una razón por la que a la gente le gusta. Es porque ella no le echa leña al fuego”, dijo en el programa The View en junio pasado.