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Si las lluvias siguen “ralas”, las reservas de agua en los pozos que abastecen a 125 familias de “Los Horconcitos”, comunidad indígena de Veracruz del Zapotal, a unos 13 kilómetros de la ciudad de Rivas, se agotarán.

Las fuentes que son administradas bajo el modelo de Comité de Agua Potable y Saneamiento, CAPS, han bajado considerablemente su nivel, lo que provoca deficiencias en el servicio de abastecimiento: a algunas casas llega dos o tres horas al día y en otras, ya no llega ni una gota.

Tania Rizo lleva meses madrugando para garantizar el agua que bebe, pues para los quehaceres pide agua en las casas vecinas que tienen pozos artesanales.

El caso de Karla Rodríguez es peor: a su casa ya dejó de llegar agua a través de la tubería y no le queda más que recurrir a un pozo artesanal de un vecino. Asimismo, afirma que hasta el momento no les ha causado ninguna enfermedad a los menores de edad.

Limitados

El secretario del CAPS, Evis Palma, explicó que en el 2004 construyeron el primer pozo para abastecer a la comunidad y, con el objetivo de ampliar el servició, en 2011, construyeron el otro; ambos gracias a fondos del Banco Mundial. Asegura que hasta ahora enfrentan crisis porque uno se secó y el otro no puede abastecer a todos los usuarios.

Palma también precisó que la fuente que aún dispone de líquido, “bombea media hora y luego se para de forma automática, porque ya no tiene agua”.

Igualmente, señaló que aproximadamente 40 casas que se ubican en el Barrio San Francisco y Los Bellos no reciben agua, debido a la reducción de los niveles del manto acuíferos, donde hasta pozos de muchas viviendas también se han secado.

“De continuar así el comportamiento del invierno, la autosostenibilidad del CAPS puede fracasar, porque hay muchos usuarios que se rehúsan a cancelar sus facturas cuyo mínimo es de 70 córdobas; aducen que el servicio es deficiente, y muchos están nuevamente reactivando los pozos artesanales que tienen en los patios de sus viviendas (…) la verdad es que estamos trabajando a un 20%”, manifestó.

Por otro lado, Ángela Durán indicó que la falta de agua, que se atribuye al fenómeno climático El Niño y al despale indiscriminado en las riberas de ríos, afecta a la granja porcina ubicada en la comunidad y de la cual es presidenta. Ella dice que tienen que pagar a una persona para que les suministre el vital líquido y así mantener limpias las salas donde tienen 42 cerdos en pie.

 

750 personas viven en “Los Horconcitos” y resienten la falta de agua.