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Asesinado el 26 de febrero de 1550 por Hernando de Contreras, hijo del gobernador Rodrigo de Contreras, el obispo Antonio Valdivieso continúa llamando la atención pública y hasta provocando que un historiador califique de “indignante y de irrespeto a los obispos y a la historia”, la excavación ejecutada para instalar unos servicios higiénicos en las ruinas de León Viejo.

El abandono de la ciudad fundada por los españoles, que ahora vuelve al tapete, se aprecia en este tipo de trabajos, de acuerdo con la denuncia formulada por el ex director del Instituto de Cultura, Clemente Guido.

“He confirmado que la batería de servicios higiénicos es más importante para la actual administración que la Cripta de los Obispos..., y que éstos no volverán a su cripta donde los dejé en 2001”, dijo en una comunicación a END.

La enorme deuda

El historiador Aldo Díaz Lacayo expresó que se sentía obligado a decir que “el Estado de Nicaragua de todos los tiempos, tiene una deuda profunda, sentida, con León Viejo. Nunca se ha hecho nada por León Viejo, me refiero a nivel de Estado. Lo poco que se ha hecho, lo hizo Clemente Guido, debe reconocerse”.

Pero con toda y la buena voluntad de Clemente, con toda la pasión con que se entregó al proyecto, estaba tan limitado de recursos que fue muy poco lo que se hizo, señaló Díaz Lacayo. “Esto quiere decir que hay más obligación actualmente por resguardar lo poco que se hizo, porque si hubiere sido mucho, habría más libertades”.

El hallazgo de los restos óseos de fray Valdivieso fue a finales de noviembre de 2000, por las excavaciones que hicieron en lo que Aldo Díaz considera la primera ciudad fundada de Nicaragua, los arqueólogos Edgar Espinoza y Ramiro García.

Los otros obispos

Gracias a esta labor de investigación se encontraron otras osamentas que podrían ser de los primeros frailes dominicos que vinieron al país, como fray Diego Álvarez Osorio, muerto en 1536; fray Francisco de Mendavía, muerto en 1540, y fray Lázaro Carrasco, muerto en 1562.

El historiador dijo que si se hubiera ampliado el perímetro de investigación, tal vez se contaría con los límites históricos de León Viejo. “Hay tantas cosas que se hubieran hecho y que están pendientes”.

En las ruinas se localizaron cinco tumbas individuales y una colectiva, ubicadas en el Presbiterio de la vieja Catedral, lugar privilegiado para el entierro de los obispos, según la tradición y el Derecho Canónico de la Iglesia Católica. Es por eso la certeza de que los huesos pertenezcan a los obispos dominicos.

Respecto a León Viejo, Díaz Lacayo considera que con Granada se pelea el año 1524 de su fundación, no obstante, el también escritor se inclina por la primera porque “deriva en la primera capital de la provincia y sede del obispado”.

Residencia

La residencia de los primeros obispos de la Iglesia Católica le da mayor relevancia, sostuvo. Es una relevancia histórica extraordinaria. Las sedes jurídico-políticas de la corona española en América giraban alrededor de la iglesia y de un gobernador “X” que era a su vez un par del obispo, recordó.

“El Estado de Nicaragua de todas las épocas tiene una deuda inconmensurable con León Viejo. No encuentro el calificativo porque me indigna. Cuando uno ha vivido en países como México, que tiene un respeto, una veneración por la cultura, por la monumentaria originaria, uno ve que son capaces de paralizar cualquier obra en cualquier ciudad, independiente de su importancia.

“Sólo los que hemos tenido esa experiencia tenemos esa capacidad de indignación ante el abandono de León Viejo, y, en general, de todas las ruinas de la población originaria, que son muchas”.

Indignante

El historiador no quiso calificar la autenticidad de los restos de los obispos. “No me preocupa”, dijo. “Con sólo que sepamos que ahí fueron enterrados ya es suficiente. Y por supuesto, estoy de acuerdo conque no se debe tocar ese perímetro mientras no se terminen de hacer todas las investigaciones arqueológicas”.

“Estoy de acuerdo conque no se debieron construir esas letrinas, eso es indignante. Es un irrespeto absoluto a los obispos, a la historia y al compromiso del Estado en restablecer los límites y configuración arquitectónica de León Viejo. Todo esto hay que hacerlo, todo eso está pendiente”.

Insisto, expresó, que es probablemente el único sitio histórico que se puede restaurar. Todo lo demás es muy difícil.

Urge un fondo especial del Presupuesto Nacional

¿Qué esperan los gobiernos?

Lo que quisiera realmente es que el actual gobierno se preocupara por iniciar un programa especializado, profesional, de restauración y de redescubrimiento de las ruinas de la población originaria. Y, en primer lugar, León Viejo, que aunque no tiene que ver con la población originaria, es parte fundamental de la historia de Nicaragua.

Para mí, este gobierno que tiene una sensibilidad especial en relación con la historia en el sentido más amplio desde la época precolombina a la fecha, debe comprometerse a esto.

Estoy seguro de que Luis Morales (Director del INC) tiene ese compromiso. Y estoy seguro de que le faltan recursos igual que le faltaron a Clemente Guido. Creo que el gobierno debe ser consecuente con su compromiso de reivindicar la historia nacional.

El hecho es que el INC es la Cenicienta de los gobiernos. De su escaso presupuesto se toma para las Ruinas de León Viejo. ¿No sería más conveniente disponer, por vía de Ley en la Asamblea Nacional, un fondo del Presupuesto General de la República para este sitio arqueológico?

Claro que sí. Me gusta la idea de que a través del presupuesto vía Asamblea Nacional se establezca un fondo propio para la restauración de León Viejo, y, en general, de todos los sitios históricos y de la monumentaria originaria.

¿Lo del traslado de los restos de los obispos es una campana de alerta para atender mejor las ruinas?

Es una sonora campanada de alerta. Creo que el gobierno del presidente Ortega y desde luego Rosario (Murillo) --tan comprometida con la cultura-- estarán tomando ya cartas en el asunto. No me cabe la menor dura.

El historiador consideró que no debió ejecutarse el trabajo de los sanitarios. “Fue un despropósito. (Algo fuera de razón). Probablemente se hizo sin consulta, y aunque se haya programado, se hizo sin consulta al momento de hacer el programa. Y el que lo programó lo hizo pensando en turismo y no en la historia. Nada tiene que ver el turismo con la historia, o al revés, sin historia puede haber turismo. ¡Ésta es una frase lapidaria!