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LEÓN

Con la esperanza de completar una cantidad suficiente de dinero para celebrar con su humilde familia la promoción de sexto grado de su hijo Diógenes Alcides Parajón Zapata, de 11 años, la señora Ligia Griselda Zapata, de 29 años, oriunda del barrio El Laborío, en León, encontró la muerte junto a 15 nicaragüenses que viajaban hacia Guatemala.

Un grupo hasta ahora desconocido, interceptó y acribilló a balazos, en la comunidad de Zacapa-Guatemala, a los nicaragüenses que se transportaban en un autobús, a unos 140 kilómetros al este de la capital, el sábado ocho de noviembre.

Después de asesinar a los pasajeros, los delincuentes quemaron el automotor y se dieron a la fuga. Los cadáveres fueron trasladados a la morgue de un centro asistencial, calcinado e irreconocible.


Llamado a Cancillería
La señora Cándida Rosa Zapata, progenitora de Ligia Griselda, hizo un llamado a las autoridades de la Cancillería de la República para que le ayuden a repatriar el cadáver de su hija.

También se espera que las autoridades colaboren con la repatriación de los cadáveres de Brenda Lorena Herrera Blandón, Irma Lidia Sandoval López y Manuel Antonio Ortega, oriundos de León. El resto de víctimas son originarias de Managua, Chinandega, Chichigalpa y Nagarote.

“Les pedimos a las autoridades que sean solidarios y que nos ayuden a la identificación de nuestros familiares, asimismo, que exijan al gobierno guatemalteco que rinda un informe y capture a los responsables de este hecho criminal”, expresó Karla Herrera, prima hermana de Ligia Griselda Zapata.


Se solidarizan
Este martes, estudiantes de sexto grado del Colegio Sagrado Corazón de Jesús llegaron a solidarizarse con la familia de la víctima y particularmente con su compañerito de estudios, Diógenes Alcides Parajón Zapata, quien se encentra totalmente desconsolado ante la pérdida de su progenitora.

Ligia Griselda traía mercadería de El Salvador y Guatemala y posteriormente la vendía a mejor precio en el Mercado Oriental de Managua.


Al extranjero ante la falta de empleo
“Ella estaba recogiendo dinero para celebrar la promoción de sexto grado de su hijo, tenía muchas ilusiones de verlo crecer, y sobre todo ayudarle a ser un buen profesional”, dijo Karla Herrera, tras señalar que los nicaragüenses en general, tienen que irse al extranjero ante la falta de empleos dignos en nuestro país.