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El Procurador General de la República, Hernán Estrada, afirmó que “bastaría un llamado del jefe del Estado, del líder político del FSLN, Daniel Ortega, y no quedaría piedra sobre piedra sobre ningún medio de comunicación que fuera adversario”.

“Si el comandante Daniel Ortega dispusiera llamar a las calles, no quedaría piedra sobre piedra sobre este país y sobre ninguna emisora y sobre ningún Canal de este país, pero, gracias a Dios no lo ha hecho por la sabiduría y serenidad del gobernante que tenemos”, afirmó Estrada.

El Procurador hizo las afirmaciones ante diversos medios de comunicación, al presentarse ante la Presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), doctora Vilma Núñez, a pedir el acompañamiento para investigar el ataque al periodista de La Nueva Radio Ya, Nicolás Berríos, y de un menor que resultó herido durante los actos de violencia registrados en los últimos días.

Para Estrada, “es un desafío eso que ha ocurrido”, y por ello dijo que se presentó al Cenidh, para abogar por la seguridad y tranquilidad de todos los ciudadanos y para defender a los periodistas.

Causa gran preocupación
Sin embargo, las afirmaciones de Estrada provocaron preocupación entre los periodistas que cubrían la actividad, pues consideran que expresiones de ese tipo exacerban los ánimos contra los comunicadores que realizan su trabajo en la calle.

Estrada calificó el ataque a Berríos como un acto grave, por tratarse de una tortura en la vía pública y con características de haber sido realizado por gente con conocimiento y dominio de esa técnica, propia de operadores sicarios que actúan por agencia de terceros.

“Realmente es peligroso para todos ustedes (periodistas) y todas las personas, de expresarse y andar en la vía pública. No se puede perder la seguridad jurídica por grupos políticos que no quieren esperar que las autoridades electorales se pronuncien”, dijo el procurador.

Hasta ahora reacciona
Sin embargo, no respondió por qué actúa en este caso y no lo ha hecho en otros, donde periodistas, camarógrafos y fotógrafos de otros medios de comunicación, han sido agredidos mientras desarrollan su labor.

Núñez informó que Estrada también hizo esas afirmaciones durante la visita en privado, y aunque en ese momento no lo cuestionó, considera las expresiones como una amenaza y una actitud contradictoria.

“Me preocupó tremendamente lo que dijo en la reunión privada, porque incita a la violencia”, dijo la Dra. Núñez, quien considera que aunque el caso de Berríos es el más grave, ha habido otros sufridos por otros periodistas.

Núñez expresó su preocupación porque en la actual situación, los periodistas aparecen objetivizados y no por casualidad, sino porque constituyen una válvula de escape de la población.

Los periodistas, dijo Núñez, son carne de cañón porque se meten en medio de los conflictos. Explicó que si hubiera suficientes elementos sistematizados de las agresiones y atropellos a los periodistas, que son defensores de derechos humanos, estarían siendo protegidos.

La directora del Cenidh dijo confiar en que el representante del Estado no se convierta en un instrumento de manipulación y manejo, y que su petición de acompañamiento sea real y auténtica, y no una cortina de humo.

Núñez reiteró que están en contra de cualquier acto de violencia venga de donde venga, pero que eso no puede confundirse con el derecho constitucional de manifestarse.