Benjamín Blanco
  • Managua, Nicaragua |
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Una valoración paralela a la presentación oficial del Gran Canal Interoceánico realizada por el Centro Humboldt, advierte que ante la falta de los estudios ambientales necesarios previos al inicio de la construcción del mega proyecto, se corre el riesgo de que haya un deterioro ambiental con daños irreversibles.

“Nosotros demandamos la presentación de los estudios técnicos completos para que junto a la convocatoria que hagamos a otros profesionales de alta calidad técnica del país, poder hacer una revisión minuciosa del estudio y poder dar a conocer la opinión pública, nuestra valoración como grupo de profesionales independientes”, expresó Víctor Campos, director del Centro Humboldt.

“Nosotros no estamos en contra de este proyecto, lo que estamos es advirtiendo son los riesgos y las cosas que pueden fundamentalmente dañar de manera irreversible nuestras condiciones ambientales”, indicó Campos.

A pesar de que el Gobierno anunció que en los próximos meses empezará un proceso de consultas con los diferentes sectores de la sociedad sobre la viabilidad económica y beneficios sociales de esta obra, los ambientalistas esperan poder incidir de manera real en dicho proceso.

“Se anunciaron las consultas, pero consideramos que éstas no deben ser reuniones informativas, sino procesos de consulta legítimos, donde haya la posibilidad de entrar en diálogo con los personeros que van a presentar el estudio y que sean capaces de recoger los aportes que se hagan”, considera Campos.

Gobierno no ignora riesgos

En la información oficial, la
empresa HKND Group admite que “es inevitable” que el gran canal atraviese por áreas protegidas, por lo tanto, considera necesario aplicar una estrategia de jerarquía de mitigación e implementar consultas con el Gobierno y Organismos No Gubernamentales claves, sobre la factibilidad de mitigar y compensar los impactos inevitables.

Entre las preocupaciones por inminentes daños ambientales debido a la construcción del gran canal, los ambientalistas señalan la destrucción de humedales conocidos como sitios RAMSAR, así como el destino exacto de las miles de toneladas de sedimento que se producirán producto de las monumentales excavaciones.

“El destino final de todos esos sedimentos es algo que aún no se ha definido”, dijo Campos.