Jorge Eduardo Arellano
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México

El hallazgo en un basurero de León de un saco lleno de votos de apoyo al principal partido de la oposición (el Partido Liberal Constitucionalista, PLC), es la última imagen que empaña las elecciones municipales celebradas en Nicaragua el pasado domingo.

Ayer fue la Iglesia, con la firma de los nueve obispos de la Conferencia Episcopal, la que pidió un nuevo recuento que despeje las sospechas que recaen sobre el oficial. Con el 86% de las juntas (colegios) electorales escrutados, el Gobierno da al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), del presidente Daniel Ortega, la victoria en 91 de los 146 municipios en disputa.

Las elecciones no han contado con la supervisión de organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA) o la Fundación Carter, que avalen su limpieza. Las dudas sobre el proceso ya empezaron antes del inicio de la campaña, cuando el Consejo Supremo Electoral (CSE), dominado por el FSLN y responsable del recuento, anuló la participación de dos partidos: el Movimiento Renovador Sandinista (MRS) --que agrupa a sandinistas que hicieron la revolución con Ortega y que ahora rechazan sus posiciones autoritarias-- y el tradicional Partido Conservador.

El hallazgo fue hecho por personas que buscaban materiales reciclables y que descubrieron que el vertedero estaba repleto de residuos electorales: padrones, actas de escrutinios, cédulas de identidad… Estos materiales, denuncia la oposición, tendrían que estar bajo custodia del Consejo Supremo Electoral. El Gobierno de Ortega no ha respondido por el momento a estas preguntas. Sólo a través de su portal de Internet descalifica al líder de la oposición, el liberal Eduardo Montealegre, y ratifica el recuento.

También recoge el apoyo recibido del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien se apresuró a felicitar a Ortega y atacar a Estados Unidos. El presidente estadounidense, George W. Bush quien a través de un portavoz dijo tomar nota de las denuncias cursadas por la oposición. “Felicitamos al comandante Daniel Ortega por la gran victoria”, declaró Chávez, y añadió: “Tenemos que rechazar la injerencia, una vez más, del Gobierno imperialista en los asuntos internos de nuestros países”.

El Embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Robert Callahan, dijo por su parte que se unía “a las voces de los nicaragüenses que quieren tener los resultados confiables”. Desde el pasado lunes se han producido choques en las calles de Managua entre partidarios del gobierno sandinista y militantes liberales.

El último acto denunciado fue el ataque sufrido por un periodista de la emisora sandinista Radio Ya, que resultó herido.