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  • Tomado de El País

El Salvador, Guatemala y Honduras están en el ojo del huracán. La ola de menores migrantes que por miles intentan llegar a Estados Unidos ha puesto en un brete a la Administración de Barack Obama, pero también ha destapado la demoledora situación de los citados países centroamericanos.

Anclados en la pobreza, el fenómeno de la violencia, especialmente fustigado por el látigo de las maras, ha actuado como detonante de este éxodo masivo. Para algunos especialistas se trata de un caso de desplazamiento forzoso por los altos niveles delictivos y la presión de las organizaciones criminales.

A ello se suma el intento de conseguir el reagrupamiento familiar. Los casos de Guatemala y El Salvador ilustran la gravedad de esta violencia. En este último país las peticiones de asilo por violencia ya superan a las de refugiado por conflicto bélico de la época de las guerras civiles. Y en Guatemala, el índice de homicidios ha aumentado un 70% en un año.

En El Salvador

Muchas familias en El Salvador se han visto obligadas a abandonar sus viviendas, de un día para otro, sin planificación. Se trasladan obligatoriamente a otros lugares del territorio y envían a sus hijos al extranjero para poner a salvo sus vidas.

No es una confrontación bélica como en la década de los 80 del siglo pasado, en la que el ejército pretendía menguar a las guerrillas izquierdistas; es una guerra imparable entre pandillas o maras, que mantienen asediada a esta nación por casi dos décadas. Es el “desplazamiento forzoso” a causa de la violencia, como lo califica Jeannette Aguilar, experta en temas de violencia.

Antes primaba la pobreza como causa principal de la partida de la población salvadoreña hacia Estados Unidos. “La migración forzosa de niños, adolescentes y jóvenes hacia México y Estados Unidos, en busca de mejores oportunidades, es un fenómeno de larga data, pero en los últimos años, un elemento que ha contribuido a agudizar la migración forzosa de niños y de adolescentes en ruta hacia Estados Unidos ha sido el agravamiento de la violencia”, dice Aguilar.

“No se tienen datos concretos, estadísticas duras, sin embargo, se sabe que estas olas de desplazamiento forzado de centroamericanos hacia el país del norte, están fuertemente asociadas a la amenaza, al asedio y en todo caso a los hechos de violencia brutal que están cometiendo los grupos de la delincuencia organizada, especialmente las pandillas en los países”, recalcó la experta, quien dirige una institución que tiene más de 20 años de analizar e investigar la violencia local, el Instituto Universitario de Opinión Pública, de la jesuita Universidad Centroamericana (UCA).

En Guatemala

La pobreza extrema, la inseguridad ciudadana y el anhelo de la reunificación familiar son algunas de las causas que obligan a miles de niños guatemaltecos a emigrar ilegalmente hacia Estados Unidos.

La pobreza, que castiga con mayor intensidad a los niños indígenas, se traduce en que, a lo largo de 2013, cada dos horas un niño menor de cinco años muriera por causas que pudieron prevenirse, como diarreas y neumonías.

Guatemala es el país centroamericano que menos invierte en la niñez y la adolescencia. Mientras Honduras, Costa Rica y Nicaragua destinan más del 6% del PIB a la infancia, el Estado guatemalteco solo invierte el 3.1%. Esto, en una nación donde el 48% de la población está compuesta por niños y adolescentes.

“El Estado es coautor del exterminio perpetrado desde los sistemas de exclusión y desigualdad (…) cada dos días muere un niño por desnutrición, mientras que una cantidad indeterminada con desnutrición crónica ve afectado negativamente su desarrollo físico y cognitivo de manera permanente”, se lee en el informe Situación de la Niñez Guatemalteca, de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala.

Los derechos económicos no están mejor. El informe de los obispos señala que de cada 10 menores que trabajan, seis sufren de maltrato laboral. El 82% de los varones y el 75% de las mujeres no tienen acceso a prestaciones laborales, como el Seguro Social, en este país de 15 millones de habitantes.

Es difícil superar este estado de cosas en un contexto económico que el analista Gustavo Berganza califica como un fracaso.

“Lo único que hace nuestro modelo económico es mantener el nivel de pobreza. Desde 2001 la economía ha crecido a un promedio de 3.4%, mientras que el aumento demográfico ha sido del 2.4%. Así no hay la más remota posibilidad de disminuir la pobreza”, afirma Berganza.

Blancos del peligro

Jeannette Aguilar, una experta en temas de violencia, considera que los menores de edad y los jóvenes “son los principales blancos” de las pandillas en El Salvador”.

Homicidios

El Salvador es el cuarto país más peligroso y violento del mundo, con una tasa creciente de homicidios, mayor de 40 por cada 100,000 habitantes.

En Guatemala

La tasa de homicidios de hombres entre los 13 y los 29 años aumentó un 70% en un año, y se situó en 42.2 por cada 100,000 habitantes.

Tesis

El Gobierno de Guatemala se refugia en el argumento de que los niños emigran a EE.UU. y lo hacen solo en un afán de reunirse con sus padres.

 

50 mil menores centroamericanos han viajado solos a EE.UU. en el período fiscal octubre-septiembre(2012-2013.

24 mil menores interceptó EE.UU. entre 2012 y 2013 al ingresar clandestinamente a ese país sin compañía de un adulto.

47 mil menores entraron a EE.UU. sin la compañía de adultos desde octubre de 2013 a la fecha.