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Cada año las escuelas de manejo de Nicaragua certifican a unos diez mil aspirantes, pero se emiten más de veinte mil licencias.

Los diez mil restantes aprendieron a conducir teniendo como instructores a gente que nunca aprendió en una academia y han ido reproduciendo los malos hábitos, lo que junto a la mala actitud al manejar podría ser la causa de tantos accidentes, opina Hugo René Montalbán, director de la Academia de Educación Vial de la Universidad de Ciencias Comerciales, UCC.

Ante la accidentalidad, ¿qué alternativas se están planteando como academia de manejo para dar una respuesta social a este fenómeno desde la universidad?

Además de cumplir con los planes y programas tanto teóricos como prácticos que establece la Dirección de Seguridad de Tránsito Nacional, nosotros tratamos de apoyar toda gestión que contribuya a disminuir el índice de accidentes.

 

¿Habrá cambios en los planes de estudio de las escuelas de manejo?

Desde el mes de abril estamos actualizando el material básico de estudio. Ahorita acabamos de concluir el documento que contiene la Ley 431 y la Ley 856, que es la reforma, para que el estudiante no tenga que buscarlas por separado, sino que tenemos lo que los abogados llaman “el refundido”.

 

¿Quiere decir que los cambios que han hecho en este momento son para incluir la reforma y no para actualizar los planes de estudio?

Exactamente, porque, por decir algo, el sistema de señales (de tránsito) es estándar y no sufre variaciones, pero siempre el material didáctico se adapta a los cambios que se vienen dando en cuanto al desarrollo en la circulación.

 

¿Qué análisis han hecho sobre las causas de los accidentes?

Nosotros nos auxiliamos de las estadísticas de la Secretaría Ejecutiva de Tránsito y se las trasladamos a nuestros estudiantes, para que tomen conciencia de que cada uno de ellos está expuesto; ¿cómo vamos a evitarlo? Cumpliendo la ley e implementando el manejo defensivo.

 

¿Usted cree que en la accidentalidad está incidiendo la falta del manejo defensivo?

Definitivamente, pero más que todo creemos que hay un menosprecio a la vida o por lo menos irrespeto a la ley, porque la mayoría de las violaciones no son por desconocimiento, sino por mala actitud en la conducción.

 

¿El endurecimiento de la ley no tuvo el impacto esperado?

Sí, nosotros observamos el fenómeno: la nueva ley incrementó el nivel de multas en dos, tres y hasta cuatro veces más en algunos casos. ¿Ha parado eso el índice de accidentes? No, porque la reforma dará resultados a largo o mediano plazo.

 

¿Y no será que hay muchos accidentes porque tenemos un parque vehicular grande y pocas vías?

Si yo voy a circular en una zona que está congestionada, ¿cuál va a ser mi actitud? Armarme de paciencia o buscar otra vía. Pero si tomo una vía congestionada y quiero ir aventajando y “empujando”, eso denota que tengo una mala actitud.

La ciudadanía reclama más policías en las vías para parar la accidentalidad.

Si somos seiscientos mil conductores, se requerirían seiscientos mil policías. No hay Estado, no hay Gobierno que soporte eso. Es más fácil educar. Sabemos que ahorita no va a haber cambios, pero en dos o tres años, los niños que van a entrar a secundaria ya tendrán otra mentalidad.

Cuando se empezó a discutir la reforma se criticó mucho el supuesto espíritu recaudador de la ley, pero ¿qué pasaría si todos comenzamos a cumplir la ley? El Estado no va a recaudar nada.

 

¿El empirismo podría estar incidiendo en la accidentalidad?

Definitivamente. Ahí tenemos una causal. ¿Dónde aprendió a conducir? Probablemente le enseñó el tío, el hermano, el papá, que nunca asistieron a un centro de educación vial, entonces todos los malos hábitos en la conducción se van transmitiendo.

En el país hay unas 52 escuelas. Todas juntas podemos sacar unos diez mil conductores al año, pero anualmente se emiten más de veinte mil licencias; entonces hay una diferencia que no está pasando por las escuelas de educación vial.

 

¿Pero esa gente hace examen cuando solicita licencia?

Hacen examen, hacen un seminario y como tienen cierta pericia lo aprueban, pero para ser un buen conductor hay que tener conocimientos, habilidades y condiciones; además hay que tener respeto, valores y ética, y eso no se aprende en cualquier parte.

Pero no hay estudios que revelen si los que han provocado accidentes o han muerto en ellos eran o no empíricos…

No hay una estadística, pero ese elemento puede estar influyendo y todas las escuelas estamos llamadas a responder a esa realidad: la accidentalidad.

 

25 HORAS de clases teóricas y prácticas recibe un estudiante de manejo.

 

120 DÓLARES es el precio promedio de un curso de manejo.

 

Escuelas de manejo bajo control

Educación. La Dirección General de Tránsito ejerce estricto control sobre las escuelas de manejo.

Esta dependencia policial le vuelve a hacer el examen teórico-práctico a toda persona menor de 21 años, y a los mayores de 21 también se los hace, pero de manera aleatoria; es decir, se selecciona el 20% o 30% de los que salen de las escuelas para verificar si en realidad están capacitados para conducir.

Deborah Salinas, instructora de la Academia Un Paso al Futuro, fundada en 1987, explicó que si la Dirección de Tránsito Nacional detecta que los alumnos de una escuela no están aprobando los exámenes, inmediatamente pregunta qué está pasando, cómo está la enseñanza y realiza una supervisión.

Incluso hay una multa de C$30,000 para aquellas escuelas que “certifican a alguien que no está apto, que no se presentó a las clases”, apuntó Salinas.

 

Perfil

Hugo René Montalbán

Es fundador de la Unidad Académica de Educación Vial de la UCC.

Es licenciado en Mercadeo, área en la que ha hecho carrera a lo largo de todos estos años.

La UCC es la única universidad que tiene una escuela de manejo.