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A 11 años de prisión fue sentenciado este jueves el narcotraficante hondureño Freddy Leonel Lanzas Turcio, alias “El Toro”, quien hasta tenía cédula y licencia de conducir nicaragüenses.

Al momento de su detención en las afueras de Managua en noviembre del 2013, la Policía le ocupó a Lanzas la cédula de identidad nicaragüense 616-170771-0003N, donde aparece con el nombre de Freddy García López.

Con la misma cédula Lanzas logró de manera irregular obtener la licencia de conducir nicaragüense número B1625622, confirmó en su relato el testigo “código uno”.

A Lanzas lo condenaron por tráfico de estupefacientes, crimen organizado y falsedad ideológica.

Dos expolicías

Junto con Freddy Lanzas Turcio, también fueron condenados a 10 años de encierro seis nicaragüenses, entre ellos los expolicías Yuniel Gago Cortez y Jaime Urrutia Rostrán.

El testigo encubierto dijo que los expolicías, quienes hasta antes de su detención estaban de servicio en la Estación Dos de Policía en Managua, fueron reclutados por el narcotraficante hondureño para hacer las labores de custodia de los cargamentos de droga dentro de Managua.

En el caso del exoficial Yuniel Gago, al momento de su detención la Policía le ocupó cinco tacos rectangulares de cocaína que tenía ocultos en su casa de habitación en el reparto Las Palmas en Managua.

Reclutaba a pobres

Los otros sentenciados por la jueza Sexto de Distrito Penal de Juicio de la capital, Ingrid Lazo, son Amílcar Velásquez Potosme, Leviston García Medina y Francis Miranda Mejía.

Los oficiales que investigaron en el período 2010-2013 a la célula narco jefeada por Lanzas, relataron durante el juicio que el capo hondureño reclutaba para su organización a personas de escasos recursos.

A esas personas las utilizaba como “mulas” para trasegar la droga de Managua hacia puntos ciegos --sitios no vigilados-- de la frontera con Honduras, manifestó uno de los investigadores.

 

2 miembros de la agrupación narco jefeada por el capo hondureño están pendientes de ser capturados.

 

El narco hondureño reclutaba a personas de escasos recursos económicos, para utilizarlas como “mulas” en el trasiego de droga hacia Honduras.