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 Solo 57 niños nicaragüenses sin acompañantes han sido detenidos en lo que va del 2014 en la frontera sur de Estados Unidos. Una cifra extremadamente menor a los 11,436 de El Salvador o a los más de 15,000 de Honduras que registra la CBP (Customs and Border Protection) del Departamento de Seguridad de Estados Unidos.

En los cinco años que lleva el hermano Ramón Verdugo trabajando en el albergue “Todo por Ellos” en Tapachula, Chiapas, México, ha visto a muy pocos menores de edad nicaragüenses.

180714 menoresHan pasado por allí cerca de cinco jóvenes nicas, pero ningún niño pequeño. Como el paso fronterizo entre Guatemala y México queda a 20 kilómetros de Tapachula, esta ciudad se ha convertido en un punto de paso de migrantes. La mayoría de quienes reciben albergue, asistencia humanitaria y acompañamiento legal en el albergue “Todo por Ellos” son hondureños y guatemaltecos.

País pacífico

Los niños son principalmente de Honduras y desde Guatemala suelen llegar adolescentes. “Los niños suelen conocer a alguien y llegan allí”, explica Verdugo.

¿Qué es lo que diferencia a Nicaragua de los países del ‘triángulo del norte’ en este fenómeno?

El analista de políticas migratorias, el estadounidense Alex Nowrasteh asegura que dos factores son los más importantes.

“Primero, Nicaragua es mucho más pacífico que otros países de Latinoamérica. La tasa de homicidios y las tasas de miembros de pandillas son fracciones de las que hay en otros países. Segundo, no hay muchos padres en Estados Unidos que estén pagando para que sus hijos lleguen al norte y se les unan”, dice el experto del think tank Cato Institute.

Escapan de la violencia

Hace un tiempo tres hermanos llegaron al albergue “Todo por Ellos” en Tapachula. Los tres niños, de 5, 7 y 10 años, provenían de Honduras. Llegaron escapando de amenazas de muerte que había recibido la familia completa luego de que mataran a su padre y el menor de todos viera quién había sido el asesino. Además de las constantes intimidaciones de las pandillas, el nivel de violencia era tal que el hermano mayor ya estaba aprendiendo a armar y desarmar un arma antes de que decidieran migrar al norte.

El hermano Ramón Verdugo fundó esta casa de acogida y asegura que aunque no suelen ver niños escapando de la violencia, porque van acompañados de “coyotes”, se sabe que pasan por allí.

“No solo niños sino que también hay adultos huyendo de la violencia. Por lo general vienen a México para salir de esas zonas. Su meta no es llegar al norte sino simplemente salir de allí”, aclara Verdugo.

Homicidios

En 2012 El Salvador alcanzó una tasa de homicidios de 41.2 por cada 100,000 habitantes, la de Guatemala llegó a 39.9 y la de Honduras a 90.4, mientras que Nicaragua solo tuvo 11.3 homicidios por cada 100,000 habitantes, según la oficina de Drogas y Crimen de la ONU.

Acorde con estos datos, son los niños hondureños los que más han aparecido en la frontera entre México y Estados Unidos este año.

“La pobreza es uno de los factores principales que incentiva la migración. Sin embargo, para los niños migrantes, otros factores como la reunión de una familia y alejarse de la violencia son más importantes. La economía explica más la llegada de los padres”, asegura el magister en Economía, Alex Nowrasteh.

Según la directora de Nicas Migrantes, Martha Cranshaw, se trata de “un movimiento humano de supervivencia”.

“En las estadísticas se ve muy claro”, agrega, “cómo ha ido creciendo la población salvadoreña, hondureña y guatemalteca en los últimos años, y la única explicación razonable es el tema de la violencia”.

El número de niños salvadoreños detenidos en la frontera estadounidense sin compañía adulta se cuadruplicó entre 2012 y lo que va de este año. En el caso de Guatemala, hasta el 30 de junio de este año ya había aumentado más de tres veces el número de menores que se registró durante todo 2012. El aumento de Honduras es aún mayor, ya que casi se sextuplicó.

Inseguridad

“Ver que crece casi 6 veces el número de niños o adolescentes solo se explica por la violencia, pero no es solo el nivel de violencia sino el hecho de que existan lo que se llama ‘áreas grises’, donde no hay seguridad ciudadana para que la familia pueda vivir. En estas ‘áreas grises’ el Estado ha perdido capacidad de operación y control social”, dice Cranshaw.

Verdugo explica que, según su experiencia, los hondureños buscan escapar de la violencia, mientras que en el caso de Guatemala se trata de la miseria económica.

“En términos macro, la principal diferencia entre Nicaragua y el resto de los países de Centroamérica es que, aunque estamos expulsando proporcionalmente la misma cantidad de migrantes, los estamos expulsando a destinos distintos”, asegura Martha Cranshaw.

La población

En Estados Unidos hay aproximadamente 1.3 millones de salvadoreños, 900,000 guatemaltecos y 500,000 hondureños. Mientras que los nicaragüenses son cerca de 260,000 según el programa de estimación de población del Census Bureau del país norteamericano.

Desde Nicas Migrantes aseguran que en los ’80, los primeros grupos de migrantes, que mayoritariamente dejaban el país por razones políticas, tenían como destino Estados Unidos, pero que luego, entre el 2002 a la fecha actual, crece la migración hacia Costa Rica, y desde el 2008 se diversifica hacia más destinos.

“La salida actual tiene Costa Rica como primer destino, Estados Unidos como segundo, España como tercero, Panamá como cuarto, y El Salvador como quinto”, explica Cranshaw.

“Mientras en Nicaragua de los que salen hoy en día el 85% se dirigen a la región centroamericana, en El Salvador el 99.9% sale para Estados Unidos”, agrega.

Deudas

Para el analista del Cato Institute en Washington, Alex Nowrasteh, esto se debe a que en el país norteamericano hay parientes esperando a los niños de los países del ‘triángulo del norte’. “Tras el aumento de adultos inmigrantes ilegales provenientes de Centroamérica y la destrucción de la migración circular por el refuerzo de la frontera de Estados Unidos, sus hijos están llegando para reunirse con ellos”, asegura.

Desde que un inmigrante llega a un nuevo país pasa tres años aproximadamente pagando deudas y enviando remesas, y cerca de cinco más estabilizándose, por lo que recién tras ocho años en el nuevo lugar puede recibir a su grupo familiar, según explica Cranshaw.

Para la activista defensora de los migrantes, no es solo la relación familiar la que define el destino al que van, sino vínculos de tipo social, político e histórico.

“En el caso de Nicaragua hubo procesos de acercamiento en la región norte del país con comunidades españolas, que explica porqué los migrantes que salieron a España provienen de esos lugares; la población de Nandaime tiene una historia de padres y abuelos que fueron a los cortes de caña en Liberia, también es histórico que los comerciantes viajaran a Panamá, lo que era tan histórico, por ejemplo, para El Salvador”, aclara.

Política de inmigración

Causa y efecto. Tras la crisis generada por el aumento de menores de 18 años en la frontera, en Estados Unidos ha comenzado un debate sobre la causa, y algunos acusan a las políticas de inmigración de ese país como la principal razón para esta llegada.

Alex Nowrasteh, un experto en políticas migratorias, explica que aunque la política de inmigración de Estados Unidos contribuye al fenómeno de los niños migrantes, no es la principal razón.

“Otros factores como la violencia en países de Latinoamérica así como profundizar los lazos familiares son mejores predictores del tiempo e intensidad de la migración de niños. Además, si la política de Estados Unidos era la razón número uno porque los niños migrantes están viniendo, entonces ¿por qué no están viniendo de Nicaragua u otros países?”, aclara.

El analista define esta política norteamericana como una “acción diferida ante la llegada de niños que ha permitido que niños inmigrantes ilegales en los Estados Unidos trabajen legalmente por dos años y las acciones de prevención de tráfico que trata a los niños que fueron traficados hacia Estados Unidos más indulgentemente que como trata a los adultos - pero ninguno es un paso legal para los niños migrantes”.

 

260 mil nicaragüenses viven en Estados Unidos.

 

500 mil hondureños han emigrado a EE.UU.

 

900 mil guatemaltecos viven en el país del norte.

 

1.3 millones de salvadoreños habitan en Estados Unidos.