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El profesor Kenneth Coleman, autor del informe país del Barómetro de las Américas 2014, analiza en esta entrevista varios de los aspectos abordados en la encuesta, entre ellos, que la economía es el problema más grave que afecta a los nicaragüenses.

Entre 2012 y 2014, aumentó de 23.4% a 33.3% el porcentaje de nicaragüenses que consideran que su situación económica personal ha empeorado.

El Barómetro para las Américas es producido por el Proyecto de Opinión Pública de América Latina, Lapop, de la Universidad Vanderbilt. La encuesta fue practicada entre febrero y marzo pasado a 1,546 personas a nivel nacional, y tiene un margen de error de +-2.5.

Aunque nuestros principales problemas son económicos, la encuesta refleja un aumento en la tasa de victimización por delincuencia y en la percepción de inseguridad.

Combinando categorías, unos 6 de cada 10 se sienten seguros o muy seguros, mientras que hay un incremento entre quienes han sido víctimas de los delincuentes, pero el incremento es de 13.5% a 17.2%.

Por otro lado, 39.2% dice estar preocupado por la seguridad en su propio barrio. Hay mayor preocupación que experiencia actual con la victimización, pero la preocupación puede cubrir varios años; la pregunta sobre la victimización refiere únicamente a los 12 meses pasados.

 

Es baja la tasa de victimización por corrupción respecto a la región, ¿eso qué lectura tiene?

Creo que es muy importante distinguir entre la corrupción cotidiana y lo que podemos denominar la corrupción grande. El porcentaje de personas experimentando la corrupción en su vida cotidiana es bastante bajo, especialmente si se compara con otros países. No tenemos los datos para todos los países latinoamericanos en este momento, pero es probable que otra vez Nicaragua quede por debajo del promedio.

Esto puede ser totalmente consistente con percepciones de mayor corrupción, cuando la gente está agregando además de su experiencia cotidiana, la posibilidad de otro tipo de corrupción en la que no son participantes.

 

¿Experiencias ajenas?

Bueno, no únicamente ajenas en la vida cotidiana de otra persona. Toda la discusión de cómo se hacen los contratos a nivel nacional o concesiones sin licitación; eso está interpretado como una oportunidad para la corrupción. Si fuera o no, quizá no sabemos pero este tipo de temor, la posibilidad de corrupción, puede incidir en las percepciones de corrupción. Entonces aplicamos dos tipos de preguntas, sobre su propia experiencia en pagar mordidas o en pagar una cantidad adicional a lo requerido por la ley, y la percepción de si la corrupción es muy generalizada, algo generalizada, no muy generalizada, etcétera.

 

Los resultados indican que pocas personas conocían las reformas constitucionales, y al contrario, muchas conocen sobre construcción del canal.

Esta discrepancia es muy dramática, 30% estaba enterado de las reformas constitucionales y un 74.5% del asunto del canal. Una manera de ponerlo en contexto es que el acuerdo marco del canal fue aprobado en junio del año pasado. Hemos tenido desde aquel punto hasta la encuesta, unos ocho meses de atención bastante profunda y de discursos presidenciales diciendo cosas como “vamos a erradicar la pobreza”.

En el caso de las reformas constitucionales, aparecen públicamente más o menos por octubre o noviembre y llegan al punto de decisiones en diciembre, dos meses de discusión fuerte en los medios; entonces el período de atención pública fue más breve.

 

El tema de la economía es el problema más grave según los resultados, ¿se ahondó en las causas por las que los encuestados consideran que la situación económica se ha agravado?

En realidad no aplicamos preguntas para profundizar estas respuestas; sí sabemos que un 42.7% dice que a su juicio la economía nacional se ha empeorado durante los 12 meses pasados; mientras, en términos de su economía personal únicamente un tercio dijo que su economía personal había empeorado durante el año anterior.

Esto no es muy inusual, porque también se encuentra en otros países. Hay una proyección de preocupaciones, quizá la gente está suponiendo la experiencia de otras personas y están, quizá, exagerando un poco lo que ellos experimentan. Esto no quiere decir que no hay problemas económicos nacionales, pero es interesante que solamente un tercio diga que su propia economía ha empeorado y el 42.7% piense que la economía nacional ha empeorado. Dudo que estén leyendo las estadísticas del Banco Central (de Nicaragua), es más o menos cuestión de percepción.

 

¿Qué lectura le da a que apenas el 5% diga que está muy satisfecho con la democracia en Nicaragua?

Bueno, yo diría que la democracia es una meta difícil de llegar; yo estaría sorprendido si en los Estados Unidos mucho más del 5% dijera que está satisfecho con la democracia, en Inglaterra o cualquier otro país. Esa respuesta o categoría requiere casi la satisfacción total, ¿y quién está completamente satisfecho con su sistema de gobierno en cualquier país? Este es un estándar muy alto.

 

¿Es usual que el nivel de confianza en las fuerzas armadas sea tan alto?

En realidad es muy común entre la mayoría de los países latinoamericanos. Generalmente en segundo lugar está la Iglesia, y es un poco interesante que tanto la Iglesia Católica como la Iglesia Evangélica salgan con un rango intermedio acá en Nicaragua y en este momento.

 

¿Eso qué puede indicar? En segundo lugar, están los medios de comunicación y en tercero el presidente de la República.

El nivel de confianza en los medios (de comunicación) se ha incrementado; no es un incremento dramático, pero creo que esta es probablemente la primera vez que los medios han salido en segundo lugar. Que la Presidencia (de Nicaragua) salga en tercero o cuarto probablemente es un indicio de que la gente no ha encontrado cosas que ellos sienten la necesidad de criticar.

En este momento el presidente (de Nicaragua) está hablando de la generación del empleo, su preocupación principal es el empleo. Entonces, si en dos o tres años, ha empezado toda la construcción del canal interoceánico y no han llegado empleos, se puede cambiar esa evaluación; pero hasta el momento está usando el vocabulario que la gente quiere oír.

 

En la encuesta se comenta que es contradictorio que casi cinco de cada nueve hayan dicho que hay que cuidarse cuando se habla de política; pero cuando se les preguntó si sus vecinos son confiables, dijeron que sí, que algo.

Sí, creo que yo mismo hice el comentario, porque parece un poco contradictorio y por eso no sé precisamente cómo la gente resuelve esa contradicción; pero la respuesta más común sobre confiabilidad de los vecinos era “algo confiable”. Entonces es posible que con “vecinos algo confiables” haya que cuidarse al hablar de política. No es necesariamente contradictoria.

 

¿Ahondaron en los factores por los que dicen que “debe cuidarse”?

Es la primera vez que hemos aplicado esta pregunta; estoy casi seguro de que vamos aplicarla en Nicaragua la próxima vez, pero probablemente en otros países nunca se nos ha ocurrido aplicar esa pregunta. Una de las utilidades de Lapop es que aplicamos las mismas preguntas encuestas tras encuestas y podemos seguir el cambio sobre el tiempo.

La tolerancia política sí ha bajado entre 2010 y 2012, y mucho más en 2014; entonces puede haber una correlación entre la creciente tendencia a menor tolerancia y la respuesta a esta pregunta.

 

“Creo que es muy importante distinguir entre la corrupción cotidiana y lo que podemos denominar la corrupción grande. El porcentaje de personas experimen-tando la corrupción en su vida cotidiana es bastante bajo”.

 

 

Perfil

Kenneth Coleman


Autor del Informe País del Barómetro para las Américas e investigador de la Universidad de Michigan