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El presidente Daniel Ortega se comprometió este lunes con los familiares de los cinco simpatizantes del Frente Sandinista asesinados la noche del sábado y madrugada del domingo, a que las autoridades policiales llegarán a fondo, capturarán y castigarán a los culpables de esos asesinatos.

El mandatario junto a la portavoz del gobierno, Rosario Murillo, el cardenal Miguel Obando y Bravo, monseñor Eddy Montenegro, y miembros de la Juventud Sandinistas, realizaron ayer en la Casa de los Pueblos un acto litúrgico, en el cual el presidente aconsejó a los nicaragüenses a no “anidar rencor y odio en sus pechos” por la tragedia.

“A todos ellos les hacemos llegar nuestras condolencias, nuestras muestras de solidaridad y nuestro compromiso, para que las autoridades lleguen a fondo, capturen y castiguen. Aquí tenemos autoridades que son competentes para investigar, detener, poner a la orden del juez, la Fiscalía, y luego juzgar y sancionar cuando el caso y la prueba así lo demuestren”, dijo el mandatario.

Antes que hablara Ortega, Murillo inició el acto diciendo que Nicaragua se ha unido en el dolor, sin rencor, “en el dolor que no promueve odio, en el dolor que pide a Dios consuelo y fortaleza para seguir llenando la patria de amor sublime y de espiritualidad profunda”.

Justicia, no venganza, dice

Ortega señaló que tras la muerte de los simpatizantes sandinistas, no se trata de ir por la vía de la venganza. “No podemos ir por la vía de la venganza, si cogiéramos el camino de la venganza estaríamos traicionando los compromisos que hemos asumido con la paz que hemos venido construyendo”, señaló.

El mandatario calificó la tragedia como una verdadera masacre. “No tiene otro nombre. Hay una condena nacional, porque actos como estos son repudiados, son condenados, y nosotros tenemos que seguir, continuar trabajando por el bienestar de nuestro pueblo”, dijo.

Durante el acto, el mandatario envió sus condolencias a los familiares de las víctimas, y pidió a los asistentes dedicar un minuto de silencio a los fallecidos.

El presidente mencionó que “hay personas que tienen odio en sus corazones y que son minoría”. “De repente salen con actos abominables como este. A todos los hermanos nicaragüenses les queremos ratificar que hoy más que nunca nuestro compromiso (es) con la fuerza de la paz, la fuerza del amor”, refirió.

La violencia

El mandatario dijo que Nicaragua es uno de los países con los más bajos índices de asesinatos y de crímenes en el mundo, y que los hechos trágicos sucedidos “no son más que manifestaciones de violencia”.

Ortega señaló que los asesinatos se perpetraron como “una emboscada sobre la carretera, con fusiles, con escopetas”.

Saldo fatal

El presidente expresó que como resultado de esa emboscada, además de los cinco simpatizantes muertos y de los 19 heridos de balas, nueve ciudadanos resultaron lesionados. Explicó que estas eran personas que transitaban por el lugar, y al momento de la masacre huyeron para no ser víctimas mortales.

Ortega dijo que dentro de esos lesionados había una menor de 12 años y dos jovencitos de 16. Señaló que Vilma Gómez Benavídez, de 48 años, originaria de San Juan de Limay (una de las fallecidas), era una mujer que había accedido al Bono Productivo, y que deja en la orfandad a dos hijos. Expresó que Esther Lidia Gómez Barrera, de 28 años, deja huérfana a una niña de 3 años.

Mencionó, además, que Yader Francisco Sáenz Potoy, de 22 años (otro de los fallecidos), participaba por primera vez en las fiestas del 19 de Julio, y que Yeltsin Talavera Galeano, de 19 años, originario de Quilalí (el cuarto de los fallecidos), trabajaba como ayudante en un camión en el día, y estudiaba de noche, y que su madre se encuentra en España desde hace tres años.