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Un héroe estaba asido a la pared. No tenía ni capa ni poderes sorprendentes. Su verdadero músculo extraordinario es el corazón. Es profesor y sus alumnos pagaban un dólar por fijarlo con cinta adhesiva a uno de los pilares del colegio.

A simple vista, un hecho insólito. Sin embargo, Ben Warren, director de Activity del Colegio Westminster, de Miami, tenía un objetivo claro. Cada dólar que sus estudiantes invertían, estaba destinado a una noble causa: recaudar dinero para el Colegio Pan y Amor.

Ubicado en la central nerviosa del Mercado Oriental, el Colegio Pan y Amor atiende a niños desde la edad de preescolar hasta secundaria, y se ha convertido en una alternativa para los padres que trabajan en ese centro de compras.

La formación que les brindan es integral y es un proyecto de la Fundación Pan y Amor que nació hace 14 años, gracias a que las misioneras de Madre Teresa le pidieron a un grupo de voluntarias que abrieran un centro en el que pudieran alimentar a 40 niños.

Las voluntarias, sin embargo, estaban convencidas de que no solo se debe nutrir el cuerpo, sino también la mente y el corazón. Por ello, decidieron emprender el proyecto del colegio.

Sueños

Desde entonces están trabajando en pro de hacer realidad el sueño de muchos niños y niñas que desean superarse. En el camino, han encontrado manos amigas que se han unido a ese trabajo altruista. Una de ellas es la organización Little Pencil, que prácticamente es el puente que une a Ben Warren con Pan y Amor.

Ilse Brenner Manzanares, una jovencita que cursará su onceavo grado, es uno de los principales motores de Little Pencil, junto a su hermana Erica. Ellas han logrado contagiar a sus maestros y amigos de Westminster el entusiasmo de compartir lo que tienen con los más necesitados.

“Hemos aprendido mucho de liderazgo y a ayudarle a las demás personas. Las dos queremos cosas diferentes. Ella quiere trabajar con la medicina para niños y yo, estar en las relaciones internacionales. Ella decidió trabajar con Aproquen (Asociación Pro Niños Quemados de Nicaragua), y yo estar con Little Pencil; pero al ver que aquí se necesita más gente, mi hermana me ha apoyado en todo momento”, dijo Ilse Brenner.

Creciendo

El año pasado, diez voluntarias de Little Pencil llegaron al país para impartir tutorías en inglés y matemáticas a los alumnos de Pan y Amor, asimismo compartieron ropa y juguetes que recaudaron en Miami, Estados Unidos.

El fruto de ese primer acercamiento es más que notorio. Este año vinieron casi 30 voluntarios, entre alumnos, padres de familia y maestros que se han comprometido con esta causa.

“Este año vinimos 29 personas, vinieron más profesores y contamos con la particularidad de que también viajaron niños. El año pasado, teníamos actividades de arte en la tarde y proyectos de ciencia; ahora traemos un grupo que organizará juegos de fútbol y otro que se dedicará a remozar las paredes del colegio e instalarán algunos juegos infantiles”, compartió la señora Ilse Manzanares, madre de las jovencitas que han impulsado esta misión.

Sonrisas sin precio

Entre los voluntarios, el rostro de la profesora Madeline Dirube es familiar. Ella estuvo en la primera visita de Little Pencil y manifestó que volvió porque vio cómo los niños se entusiasmaron cuando ellos vinieron de visita, además porque el colegio es muy organizado y los niños muestran una sonrisa que no tiene precio.

“Darles tutoría es extraordinario. Soy maestra y al hacer lo que me gusta con otros niños nuevos, es magnífico. La primera vez que vine no tenía idea de qué iba a encontrar. Me sorprendió que hay mucha pobreza, pero también hay muchas personas que quieren ayudar a esos niños para que salgan adelante”, señaló Dirube.

El director del colegio, David Medder, también se involucró en este proyecto y su aporte fue que las hermanas Brenner, junto a su mamá y amigos, tuvieran acceso a los ‘lockers’ (casilleros) de secundaria de los que les permitieron extraer todos los materiales didácticos que estaban almacenados.

El señor Medder no viajó a Nicaragua, pero sí envió a su hijo, Eli Medder, quien señaló que está contento con esta experiencia que le permite ver otra perspectiva de la vida y se siente comprometido para seguir apoyando esta causa.

La experiencia

Rosie Giacosa es una madre de familia que decidió acompañar a su hija en este viaje a Nicaragua.

“La experiencia ha sido fantástica, fuimos a conocer a algunos padres y todo lo que es este mercado. Nunca habíamos estado en Nicaragua y es increíble. Me llevé a cinco muchachos conmigo y estaban impactados porque nunca habían estado en un lugar con tanta pobreza. Es lindo estar aquí para poder ayudar a construir con un poquito el futuro del país y del mundo”, destacó Giacosa.

14 AÑOS de existir tiene Pan y Amor en el Mercado Oriental.

29 VOLUNTARIOS hay entre alumnos, maestros y padres de familia.

1,500 LIBRAS en ayuda trajeron desde Estados Unidos.

Pan y Amor contribuye con su colegio a evitar que los niños trabajen en el Mercado Oriental.

Ayuda y charlas

Buen comportamiento• Eric Brenner apoya el voluntariado de su esposa, Ilse Manzanares, y el de sus hijas, así que dio un curso de liderazgo y manejo de equipos de trabajo. También vino a enseñar cómo oír a los demás y transmitirá esos conocimientos a los alumnos de secundaria.

Jessyca Wier es una maestra nicaragüense que trabaja en el Colegio Westminster y su aporte en esta visita es brindar charlas sobre cómo se debe tratar a las mujeres, el respeto y cómo se deben comportar con ellas, para hacer de ellos mejores ciudadanos.

Material didáctico, ropa, zapatos y juguetes forman parte de la ayuda que trajeron los voluntarios de Little Pencil.

Uno de los propósitos de ellos es decorar cada clase para que los niños se interesen más en aprender, viendo más colores y mejor ornamentadas las aulas.

Little Pencil realiza actividades en Miami para recaudar fondos. US$1,200 les dieron en una hamburguesería a la que fueron a comer los estudiantes del colegio, igual que en una heladería. También los chicos pintaron apartamentos para recoger dinero. La familia Argüello dio su aporte, al igual que el profesor Ben Warren.

La señora Manzanares comentó que muchos alumnos que ya salieron del colegio y que vinieron el año pasado, conformarán un grupo a nivel universitario para seguir ayudando con amor, fe y esperanza para el futuro.