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Horace Greeley en una ocasión dijo: “La fama es un efluvio; la popularidad, un accidente; las riquezas, efímeras. Solo una cosa perdura: el carácter”. Cuánta razón tiene Greeley, periodista y político norteamericano.

Alguien autorizado para hablar de lo efímero que es la fama, es Adonis Rivas. El boxeador leonés tocó el cielo cuando se coronó campeón mundial supermosca (115 libras) el 20 de noviembre de 1999, derrotando al mexicano Diego el “Pelucho” Morales.

Aquel muchachito leonés, originario del barrio Ermita de Dolores, que vendió arroz de leche y tortillas en sus años de infancia, subió a la cima del pugilismo.

A sus 41 años, Adonis insiste en mantenerse en el cuadrilátero, aunque su fama disminuyó hasta casi desaparecer; la popularidad se la llevó el viento, y las riquezas económicas son un recuerdo.

Pero hay dos cosas que nadie puede borrar: la historia que escribió Adonis en letras de oro al ser uno de los diez campeones mundiales que ha producido Nicaragua, y la humildad con la que fue criado, que jamás se le olvidó.

¿Por qué seguís en el boxeo, es por problemas económicos?

“Me encanta el boxeo, hace que me sienta vivo. La vida es un riesgo, el hecho de estar vivo te hace estar en riesgo. Me siento todavía con energías. No tengo problemas económicos, a como sea sobrevivimos. Si un día un chavalo nuevo me nalguea, allí sí diré: ‘Se acabó Adonis’, y me dedicaré solo a entrenar. Me he puesto a pensar que este 2014 sea mi último año en el boxeo, pero si me ofrecieran una buena bolsa en el extranjero, me vuelvo a rifar”.

Adonis, quien ganó su primer título en 1999 derrotando al mexicano Diego el “Pelucho” Morales, en el Hard Rock Hotel y Casino de Las Vegas, Nevada, Estados Unidos, y el 4 de mayo de 2002 se adjudicó su segunda corona (interina) en 112 libras, venciendo al colombiano Jair Jiménez, en el Estadio Nacional “Denis Martínez”, no tiene razones para mentir.

El ex campeón mundial cuenta con los medios necesarios para generar ingresos y poder vivir tranquilamente al lado de su esposa, Claudia García, y de su pequeño hijo, Adonis, de 11 años.

El dinero que ganó como monarca le permitió arreglar la casa de su mamá, doña Clarisa Gómez (falleció a los 65 años en 2004, por un ataque al corazón), ubicada en el barrio Ermita de Dolores, en León, y el presidente de aquel momento, Arnoldo Alemán (1997-2002), le regaló una casa que queda frente al hogar donde creció junto a 9 hermanos.

“Mi esposa me ha dicho que deje el boxeo... pero yo todavía tengo el entusiasmo de ir al gimnasio aquí en el Estadio Nacional de Béisbol (León)”, cuenta Rivas.

Adonis todavía entrena como si mañana le tocara pelear por un título mundial. Además de mantenerse saludable físicamente, aprovecha para adiestrar a los jóvenes que llegan al gimnasio del Estadio Nacional de Béisbol en León, durante dos turnos: de 8 a 10 a.m., y de 3 a 5 p.m.

¿Qué pasó después que ganaste tu último título?

Después que perdí mi título en Argentina, contra Omar Narváez, seguí entrenando. Tuve un descanso de 6 meses porque tuve una operación de hernia. Cuando fui a pelear ya andaba con la hernia, en 2002.

Ya en 2005 y en el principio de 2006 fueron las peleas más importantes, contra el mexicano Jorge el “Travieso” Arce.

¿Qué te ha dejado el boxeo?

Económicamente no te diría que estoy bien, pero tampoco estoy mal, gracias a Dios tengo mi trabajo en el Instituto Nicaragüense de Deportes. Tengo mi hogar, que construí del boxeo (la casa de su mamá), también la casa que me dio el gobierno de Arnoldo Alemán y que alquilo en tres piezas (departamentos), allí tengo una entrada económica, con eso tengo para vivir.

¿Cuánto dinero ganaste en tu primera oportunidad titular?

La bolsa que yo gané era de 10 mil dólares, que supuestamente debió ser de 15 mil, pero yo estuve un tiempo en Costa Rica. Yo tenía un contrato verbal, ustedes saben, hice dos peleas bajo la promotoría de don Efraín Vega, quien estaba en su apogeo; me vine disgustado desde Costa Rica a Nicaragua --con él-- porque tenía 4 o 5 meses sin pelear en 1999, pero supuestamente él ya había pedido de adelanto 5 mil dólares de la pelea con el “Pelucho”.

¿Es cierta esa historia de que supuestamente peleaste con calzoneta prestada, con guantes prestados que fueron alquilados?

Se da mucha palabrería que no tiene ningún caso que se relacionen. Los guantes los pone el promotor de la velada, allá (en Las Vegas) te tienen que hacer una revisión los de la comisión. Con respecto a la calzoneta, ya la llevaba comprada de aquí. No llevaba botines, pero esos me los compró mi apoderado estando en Las Vegas.

Todo eso se dio porque el viaje fue de repente. Yo me había venido a León un viernes porque había tenido problemas en el gimnasio de la Ajax Delgado. El lunes me llegó la noticia, llegó mi entrenador Guillermo Ocampo (diciendo) que me querían ese mismo día en Los Ángeles, tuve que hacer el viaje de carrera, por eso no se preparó bien eso de la bandera. Lo de la calzoneta y los botines, esos se compraron allá.

¿Es verdad que no te quedaste con los guantes como recuerdo de la pelea con el “Pelucho”?

Como yo le gané al “Pelucho”, quería traerme los guantes como recuerdo de la pelea, pero el señor (Ezequiel Obando) se apoderó de los guantes. Obando era amigo de Efraín Vega, entonces se los había encargado. En el momento me sentí mal porque los quería tener, pero tampoco era algo que me iba a quitar el sueño.

¿Qué significó para vos ganar ese título?

Es algo bonito, es la meta de todo boxeador. Fue muy emocionante, hasta se me salieron las lágrimas de emoción de saber que iba a poder hacerle a mi madre lo que le había prometido, que era construirle su casa, porque se lo tenía más que merecido, porque había criado a 10 hijos sola.

¿Qué hiciste con el dinero que ganaste?

Ocupé el dinero para la salud de mi mamá, porque padecía del corazón, tenía problemas de diabetes. En la primera defensa gané 30 mil dólares, en la segunda y tercera 35 mil (en cada una). Se empezaron a pagar deudas de la construcción de la casa de mi mamá.

Creo que, como todo ser humano, cometí errores. Malgasté algo de dinero, pero no todo, porque invertí en algunas cosas. No malgasté mucho, hice lo que le prometí a mi mamá, que era construirle su casa.

¿Ha sido justo el boxeo con vos?

El boxeo me dio para sobrevivir. El boxeo es justo, solo que algunos no logran hacer algo por su vida. Conozco personas que ganaron más dinero que yo y no lograron comprar su casa; creo que ha sido justo.

¿Hubo algún momento en que por la fama hiciste las cosas mal?

La verdad, sí. Esto no solo le pasa a boxeadores, lo que pasa es que reluce más en los boxeadores por la fama que tienen, porque yo he oído historias de otras personas que no se dedican al boxeo y les pasa igual. El dinero a veces te hace perder la cabeza, y uno no hace las cosas bien, pero después reacciona. En mi caso, tuve la oportunidad de tener a mi mamá. Yo tenía 27 años y mi mamá siempre me estaba regañando, y si yo hacía las cosas mal, me pegaba.

Cuando decís que cometiste errores, ¿a qué te referís?

Errores comunes: andar tomando, andar con los amigos, con mujeres. Cosas que a todo mundo le pasan, más cuando uno tiene la fama y el dinero, se le hace más fácil cometer errores y meterse en ese círculo.

¿Cuál es el momento más duro de tu carrera o de tu vida personal?

La muerte de mi mamá fue difícil. Yo con ella jugaba, bromeaba, la chineaba, la levantaba de la sala y la iba a acostar a su cuarto. En su momento, cuando yo pude, le di todo lo que podía, el Señor me ha dado fuerza para sobreponerme, y mi esposa ha estado conmigo apoyándome.

Tres consejos de tu mamá que más recordés…

Ella me decía que no importara lo que tuviera, que nunca cambiara mi forma de ser. Que no tratáramos de humillar a los demás, no importa si fuera un vendedor o un lustrador. Es lo que más recuerdo. Lo mismo vale el dinero de un doctor que el de un lustrador, decía mi madre.

¿Qué recordás de tu niñez?

No tuve niñez, desde los 8 años anduve trabajando. Mi madre era soltera, echaba tortillas, con 7 u 8 hijos en ese momento, yo tenía que andar comprando la leña. Me iba a comprar a la terminal de buses, tenía que cruzar un “montarrascal” para buscar el maíz, tenía que vender tortillas, no tuve infancia para jugar. Teníamos que ayudarle a nuestra madre, anduve vendiendo cuajadas y arroz de leche, entre los 8 y los 13 años.

Si tuvieras que cambiar algo del pasado, ¿qué sería?

Terminar mi carrera. Yo estudiaba Contabilidad. Me hubiese gustado tener mi título. Me bachilleré (1987) en el Instituto Nacional de Occidente, llegué a segundo año de Contabilidad. No le puse mucha mente, me dediqué más al boxeo.

¿Qué pasó con tus cinturones? Veo que solo me enseñaste uno, el de 115 libras. ¿Qué pasó con el otro de las 112?

Solo tengo el de 115. Desgraciadamente, le presté uno de mis cinturones a Ana Francis Donaire, exesposa de Rosendo Álvarez. Me dijo que haría un montaje de una foto mía con el cinturón; en ese momento tuvieron problemas y se fueron para Los Ángeles.

He tratado de comunicarme con ella para ver si me hace el favor de entregármelo... pero ella no responde a mis llamadas. Me gustaría recuperar mi cinturón. No tiene un valor monetario, pero sí un gran valor sentimental, es parte de mis recuerdos.

Adonis Rivas dice que quiere tener su propio gimnasio y formar a nuevos boxeadores.

22 victorias con 10 nocauts, 15 derrotas, y cuatro empates tiene Adonis Rivas.

41 años es la edad del exbicampeón mundial del boxeo.

El historial

Adonis Rivas nació en León, el 7 de diciembre de 1972.

20 DE NOVIEMBRE DE 1999

venció al mexicano Diego “Pelucho” Morales, para adjudicarse el título mundial supermosca (115 libras) de la Organización Mundial de Boxeo, OMB.

4 MAYO DE 2002 derrotó al colombiano Jair Jiménez, agenciándose el campeonato interino mosca (112 libras) de la Organización Mundial de Boxeo, OMB.

FEBRERO DE 2014 El “Caballo” Rivas perdió por decisión unánime con Johnson Téllez, pero Adonis aún no se retira oficialmente.