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Una plantilla de 52 testigos, de los cuales 34 son particulares y 18 son policías, es la principal prueba ofrecida por el Ministerio Público para demostrar en juicio la responsabilidad de tres campesinos y de un transportista en la masacre del pasado 19 de julio, donde perecieron cuatro simpatizante sandinistas y otros 19 resultaron heridos.

Durante la audiencia inicial celebrada en Matagalpa, el juez suplente penal de audiencia, doctor Wilford Bustamante, fijó como fecha de juicio el 23 de septiembre para el transportista Walter Balmaceda Ruiz, los hermanos Gregorio y Juan Torres Espinoza, además del cuñado de estos, Erick Salgado González. Todos ellos relacionados con la masacre.

La representante del Ministerio Público, Yessenia Dolmus, si bien reconoció que los cuatro acusados no son los autores de los disparos, los señaló como coautores de los delitos de conspiración, crimen organizado, asesinato y lesiones gravísimas, y aseguró que se encargará de demostrar en juicio que ellos formaron parte de los planes para la ejecución del atentado.

La teoría de la Fiscalía es que los cuatro acusados se reunieron dos días antes del ataque en el sector de la gallera de Tipitapa, para coordinar las tareas que debían cumplir para que la caravana redujera la velocidad de su marcha y así dar margen a los gatilleros de acertar a su objetivo. Se supone que a los procesados se les encargó tirar piedras contra las unidades de buses.

Defensores se oponen

Los abogados Carlos Baltodano y Darling Obando, quienes ejercen la defensa de los cuatro acusados, manifestaron que los argumentos presentados por el Ministerio Público no demuestran la participación de sus defendidos.

Señalaron que en el bus donde viajaban las víctimas no hay evidencias de que hayan cumplido el supuesto encargo de apedrear la unidad, porque no hay vidrios rotos, ni las piedras que la Fiscalía asegura que tiraron los tres campesinos.

Las defensas de los imputados también cuestionaron que antes de llegar lugar donde se produjo el ataque, la Policía detuvo la caravana porque se iban agarrando a pedradas de un autobús a otro, entre los mimos manifestantes sandinistas que viajaban en las canasteras de las unidades de transporte colectivo.

Declara inocencia

El transportista Walter Balmaceda se declaró inocente de los cargos que le formula la Fiscalía, agregando que tiene los testigos con los que demostrará que él estaba en lugares distintos a los que asegura la Fiscalía los días 17 y 19 de julio pasado.

Balmaceda confirmó conocer a los otros tres detenidos porque son sus trabajadores, agregando que la acusación en su contra nace por referencia de un extrabajador a quien despidió hace meses.

Piden justicia

Por su parte, doña Gloria María Barrera pidió que caiga todo el peso de la ley a los que mataron a su hija Lidia Vázquez Barrera, que dejó en la orfandad a una niña de tres años: “Yo lo que pido es justicia para los asesinos de mi hija, que dejó a una niña de tres años, quien todos los días me dice que cuando va a llegar su mamacita”, manifestó la desesperada madre.

De igual manera se expresó Antonio Alberto Martínez, hermano de Germán Martínez Meza, originario de San Juan de Limay, quien además de pedir justicia, señaló que ahora los acusados “se quieren hacer pasar como sandinistas para evitar la justicia.

 

Cinco personas murieron y otras 19 resultaron heridas en dos ataques perpetrados por desconocidos en el Norte, contra caravanas de autobuses que movilizaban a simpatizantes sandinistas el 19 de julio pasado.