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  • EFE

Más de 600.000 reses en Nicaragua sufren problemas de alimentación y podrían morir de hambre como consecuencia de la sequía, afirmó hoy un directivo de la Comisión Nacional Ganadera de Nicaragua (Conagan).

"Hay más de 600.000 ganados afectados, una cantidad que ya murió, pero hay otra cantidad que no se está engordando, porque no tiene que comer", dijo el directivo de Conagan, Sergio Argüello, a periodistas.

El ganado en riesgo se encuentra en la zona seca del país centroamericano, que cubre una franja en el centro y casi todo el litoral pacífico.

Datos de Conagan indican que la cantidad de ganado en riesgo podría elevarse a 800.000, de un total de 4,1 millones con los que cuenta Nicaragua.

Argüello dijo que la única forma de saciar el hambre de las reses afectadas es venderlas o llevarlas a las zonas donde las lluvias han caído en cantidades normales, que son las regiones del Caribe.

Si los ganaderos de las zonas secas no hacen esto, podrían perder sus animales, pero "el costo, de transportarlas, es grande", dijo la fuente.

El Gobierno se comprometió a otorgar un fondo por 300.000 dólares para enfrentar la crisis de hambre del ganado, pero el plan de hacer llegar el alimento a cada ganadero afectado no ha salvado la crisis, confirmó Argüello.

Más de 2.500 reses han muerto por hambre en Nicaragua, según datos presentados en julio pasado por Conagan.

La ganadería representa el 10 % del PIB de Nicaragua, según cifras oficiales.