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Entre halagos, muestras de cariño, ovaciones y lágrimas, fue despedido el doctor Juan Bautista Arríen, representante permanente de la Unesco en Nicaragua, donde vivió los últimos 58 años de su vida.

Su despedida fue preparada a la medida de algunas de sus más conocidas facetas: educador de maestros, historiador y deportista. Así, primero su féretro fue llevado a la Universidad Centroamericana, UCA, donde fue rector; luego al Salón de los Cristales del Teatro Nacional “Rubén Darío”, y, posteriormente, al Instituto de Deportes, desde fue conducido al Cementerio General.

En reconocimiento a su excepcional contribución a la educación, el Ministerio de Educación declaró tres días de duelo, anunció la titular de esa cartera, Miriam Ráudez, quien dijo que la bandera nacional se izará a media asta en todos los centros educativos públicos del país.

Un ejemplo

El padre Fernando Cardenal, director de Fe y Alegría Nicaragua, tomó la palabra el la UCA para expresar que Nicaragua perdió a una personalidad insigne en el campo de la educación, porque dedicó más de 40 años a esta área.

“Al irse nos deja un hueco que nadie podrá llenar, era una persona con mucha honradez, rectitud, un ejemplo como ser humano, lo perdimos como educador, como persona y como amigo. Es una pérdida muy grande”, acentuó Cardenal.

En tanto, Alejandro Genet, decano de la Facultad de Educación e Idiomas de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, destacó el empeño que tuvo el doctor Arríen para mejorar la educación. “Hay que seguir con el legado”, instó.

Miguel de Castilla, exministro de Educación, también elogió la entrega que el doctor Arríen brindó al tratar de mejorar la educación en el país.

“Entre las cosas que podemos destacar y que aún siguen con fuerza de su legado, está el acuerdo que hicimos con El Nuevo Diario de publicar un artículo de opinión con énfasis en educación una vez a la semana para contribuir a la cultura”, dijo. Castilla.