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En seis de los doce municipios del departamento de Ocotal ven con preocupación cómo el avance de la deforestación en la cordillera Dipilto-Jalapa puede acarrearles un problema adicional a la sequía que ya los afecta, pues en la zona nacen 30 ríos, de los que dependen para abastecerse de agua.

“Estamos preocupados porque los mecanismos de deforestación han venido en aumento. Vemos que se deforesta y no se reforesta, lo cual afecta la preservación del agua”, expresa Juan de Dios Benavides Paz, presidente de los Comités de Agua Potable y Saneamiento, CAPS, de los municipios San Fernando y Jalapa, sitios donde están abocados en la recolecta de firmas para pedir a las autoridades que actúen.

Como ejemplo, Benavides mencionó que 30 mineacueductos, de 48 en total que existen en Jalapa, están fracasando por el secamiento de las fuentes en la cordillera, situación que asocian a la explotación forestal con fines comerciales y a los cambios del uso de suelo, para caficultura, ganadería y granos básicos.

Tala sin freno

Karla Pozo, directiva de un CAPS de Jalapa, dijo que la escasez de agua afecta principalmente a la mujer y a la niñez, porque son los encargados de asegurar el agua en sus casas, tanto para el aseo como para la preparación de alimentos.

“Vemos que en algunas comunidades los niños hasta se atrasan para acudir a clases, porque se dedican a acarrear el agua desde lugares muy distantes”, indicó, al tiempo que emitió un llamado a las mujeres para que se sumen a la búsqueda de acciones para frenar el despale y así proteger las fuentes del vital líquido.

Por su parte Pedro Basilio Guerrero, del CAPS de la comarca Santa Rosa, municipio San Fernando, denunció la tala rasa que un grupo de productores del municipio han realizado en más de 200 manzanas en la zona de La Chamuscada, que es zona de recarga hídrica para el río de Achuapa.

Señaló que en ese lugar todos los pinares fueron tumbados, al parecer con la intención de sembrar café o convertirlos en potreros para ganado. “El 5 de agosto anduvimos en el lugar para reparar la tubería del sistema de agua, y se escuchaban varias motosierras que volaban los árboles”, relató.

Añadió que la fauna ha huido de la zona o ha desaparecido, por el ruido de las máquinas que deforestan los bosques.

Autoridades actúan

Una fuente del Ejército dijo a El Nuevo Diario que en días recientes una comisión interinstitucional de Marena, Inafor, Procuduría Ambiental y del Ejército, fue a verificar el despale en La Chamuscada, donde el área afectada supera las 400 hectáreas.

Hasley D’Tourniel Amador, del Movimiento Ambientalista Mogotón, dijo que se unirá a los CAPS en la recolecta de firmas ciudadanas. “Será como un tipo de encuesta para saber cuánta gente está de acuerdo o no con la deforestación, porque aquí la lucha se trata de salvar las fuentes de agua”, resaltó.

 

Representantes de los CAPS anunciaron protestas, donde entregararán volantes y mensajes educativos para sensibilizar sobre la importancia de preservar los bosques y el agua.