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Las ráfagas de viento que alcanzan hasta 22 kilómetros por hora en Rivas convencieron a los inversionistas para instalar aerogeneradores de energía en este departamento nicaragüense.

Esa energía eólica permitió a Nicaragua reducir el valor de su factura petrolera en 47.17% de forma interanual, en 2013. Las compras de fuel-oil o búnker, que se utiliza como combustible para producir energía, alcanzaron los US$107.4 millones.

Nicaragua ejecuta un ambicioso plan para depender exclusivamente de la energía limpia, lo que generó un reconocimiento verbal de parte del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, quien visitó Rivas para conocer el proyecto.

Potencial

Nuestro país cuenta con un potencial para generar más de 5,000 megavatios de energía renovable, distribuidos en recursos geotérmicos, hídricos, eólicos y biomasa, sin incluir la solar; pero por el momento explota poco esas fuentes.

En el campo de la producción eólica, los esfuerzos comenzaron en 2007, cuando el Consorcio Eólico Amayo arrancó con la construcción de su primer parque energético en Rivas, con una capacidad de 39.9 megavatios.

La abundancia de este recurso, según expertos consultados, es una de las mejores alternativas para Nicaragua, entre las fuentes renovables para generar electricidad debido a que es barato, no contaminante y por el vasto potencial del recurso que existe en este y otros países de Centroamérica.

Costos

Por cada kilovatio hora producido con plantas renovables se pueden ahorrar 0.06 galones de fuel-oil (búnker) que se utilizan para el funcionamiento en aquellas que usan combustible fósil, señaló Nelson Mejía, encargado de proyectos en la empresa nacional Multiconsult.

En 2009, cuando finalmente iniciaron operaciones las plantas eólicas en Nicaragua, se desplazaron 112 millones de kilovatios hora de energía térmica proveniente de las plantas “Che Guevara”. Esto significó un ahorro de 6.7 millones de galones de búnker, que en términos económicos representan aproximadamente US$11 millones, precisó Mejía.

El año pasado, Nicaragua tuvo un ahorro de US$85 millones produciendo energía con los vientos.

"La energía eólica es una de las mejores alternativas que más inversión está recibiendo actualmente por parte de los Gobiernos", agregó Mejía.

Retos

En 2010, se instaló el proyecto Amayo II, una planta con capacidad para producir hasta 23 megavatios de energía. El crecimiento constante de los parques eólicos ha sido determinante para lograr esas cifras, explicó Mejía.

“Uno de los  retos del futuro, cuando hablamos de energía renovable, es conseguir una fuente de energía barata, no contaminante y accesible para todos los países del mundo", dijo Mejía.

Cuando inició este mes, según el ministro de Energía y Minas, Emilio Rappaccioli, Nicaragua generaba el 56.5% de su energía con fuentes renovables.

Las fuentes eólicas, en tanto, aportaban el 25% de la energía renovable que generaba Nicaragua hasta agosto de este año, añadió el ministro.

Según Rappaccioli, en nuestro país las plantas eólicas hasta la fecha tienen una disponibilidad de 184 megavatios de potencia instalada, de los cuales están disponibles 160 megavatios.

Estrategia

La abundancia de recursos renovables hace que este país  sobresalga en la región centroamericana, pero el aprovechamiento de este recurso limpio y renovable no es propio de Nicaragua.

La participación del Banco Centroamericano de Integración Económica, BCIE, ha sido fundamental para el desarrollo de estos proyectos en el istmo, sin divorciarse de uno de los ejes transversales de la institución como es el cuido del medio ambiente, explicó la gerente de país en Nicaragua, Edda Magaly Meléndez.

"Está dentro de nuestra estrategia, es un área que queremos impulsar, que queremos desarrollar y es un área de interés también para nuestros socios, que son los países centroamericanos", enfatizó la ejecutiva del BCIE.

El organismo multilateral ha financiado proyectos en Costa Rica, Guatemala, Honduras y Nicaragua.

"En Nicaragua el BCIE se siente muy orgulloso y satisfecho, después de tanto tiempo que se dejó de invertir en energía renovable", explicó Meléndez.

Nicaragua genera 146 megavatios de energía con fuentes eólicas: está casi a la par de Costa Rica (148 megavatios) y por encima de Honduras (102 megavatios) y de Uruguay (59 megavatios).

Centroamérica

Costa Rica construyó en 1996 la primera planta de generación eólica a escala comercial en Latinoamérica. En diciembre de 2012 la capacidad instalada, de 144 megavatios, representaba el 5% del total de lo que se produce con fuentes renovables, según datos del Instituto Costarricense de Electricidad.

Honduras, por otro lado, instaló en 2012 la primera planta eólica en Cerro de Hula, conocida como “Francisco Morazán”. Esta generaba 102 megavatios de energía limpia y era considerada, hasta ese momento, la más grande de Centroamérica.

En Guatemala, el Ministerio de Energía y Minas ha encontrado 10 áreas con potencial eólico elevado y el lugar seleccionado para el primer parque eólico guatemalteco es el municipio de San Vicente Pacaya, en el departamento de Escuintla.

El BCIE, sin embargo, ha financiado el proyecto eólico San Antonio El Sitio, que se localizará en el municipio de Villa Canales, para la instalación de 50 megavatios.

En El Salvador hasta ahora no existen plantas generadoras de electricidad a base de viento.

A mediados de 2013, Panamá empezó a instalar las turbinas del Parque Eólico de Penonomé y a fines de ese mismo año ingresó sus primeros kilovatios al sistema de transmisión de la red eléctrica del país, tras las primeras pruebas de campo, informó en esa época la Unión Eólica Panameña, una de las principales empresas desarrolladoras de proyectos.

12,969 kilómetros cuadrados es el potencial de recursos eólicos entre Belice, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua.