•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Las interrogantes que a tres años de ocurrido siguen cubriendo el crimen del padre Marlon Pupiro, podrían ser contestadas antes de lo previsto, si los magistrados de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, CSJ, dan lugar a una acción de revisión que presentará el autor del asesinato.

Yazker Blandón, confeso y condenado por quitarle la vida al religioso, anunció a través de su abogado defensor, William Germán Sequeira, que está interesado en contar detalles desconocidos de aquel crimen que estremeció a los católicos de Nicaragua y especialmente a los de La Concepción, en el departamento de Masaya.

El abogado Sequeira adelantó a El Nuevo Diario que la acción de revisión será presentada el próximo octubre, y tiene como principal propósito “revertir la admisión de hechos”.

Lo anterior significa que Yazker Blandón se estaría retractando de la declaración de culpabilidad que hizo ante la entonces jueza Tercero Distrito Penal de Audiencia de la capital, Henriette Casco Batres.

“Presionado”

Según el abogado defensor, Yazker Blandón fue “presionado” para declararse culpable, e incluso fue inducido para tal decisión por el defensor público que participó como tal en la audiencia preliminar.

“Yo le dije: no te declarés culpable”, recuerda el abogado Sequeira haberle recomendado a Blandón la mañana del 9 de septiembre, cuando se presentaron a la audiencia inicial.

“Pero él --Yazker Blandón-- ya había tomado la decisión, porque los encargados de la investigación le habían dicho que lo mejor que le podía pasar era que se declarara culpable”.

Dos escenarios

En caso de ser admitida la acción de revisión, existe la posibilidad de que la declaración sea revertida y se tenga que realizar nuevamente el juicio, explicó el abogado Sequeira.

Pero de no ser revertida la declaración de culpabilidad, la defensa de Blandón aspira subsidiariamente a que la CSJ le reconozca como atenuante bien calificada la admisión de hechos a su representado, y lograr con ello una reducción de condena.

Este último escenario significaría que tendría que esperarse al menos 20 años para que Yazker Blandón --quien actualmente tiene 33 años-- salga de la cárcel, y cuente su verdad en un libro que, según él, varias personas le han pedido que escriba sobre el crimen.

Interrogantes

¿Quién llamó al padre Marlon Pupiro la noche del viernes 19 de agosto de 2011 cuando participaba en la celebración de una pareja a la que antes había casado en el nombre de Dios? A 36 meses del fatal destino del párroco de La Concepción, Masaya, esa sigue siendo una de las preguntas que quedaron sin respuesta.

Tampoco se explicó los motivos que llevaron al seminarista Filiberto Mendoza a decirles a los católicos que el padre le avisó que no llegaría a tiempo para celebrar la misa de domingo, cuando a esa hora el religioso tenía varias horas de muerto.

Del padre Pupiro se supo hasta la mañana del 23 de agosto, cuando su cuerpo fue encontrado en un basurero en el kilómetro 16.5 de la carretera vieja Managua-León.

Actuó solo

Aunque Yazker Blandón, mesero del centro recreativo “La Borgoña”, se inculpó por el asesinato del sacerdote, el crimen sigue teniendo algunas incógnitas.

Según el relato de Blandón, a la media noche del 20 de agosto, el padre llegó al restaurante La Borgoña, y como el mesero tenía planes de robarle la camioneta procuró tener al alcance una pastilla de Dormicum que echó en la primera cerveza que el religioso pidió apenas llegó.

¿Cómo hizo para subir al padre a la camioneta si estaba sedado? Nunca fue aclarado, pero de acuerdo con la versión del asesino confeso, esa no fue la única vez que cargó solo al religioso, pese a que lo superaba en estatura y en peso.

La segunda vez que Blandón subió el cuerpo del padre Pupiro a la camioneta, fue en la laguna Venecia, luego de que con una llave Crescent lo golpeó y lo asfixió. El culpable contó que antes de darle fin, este despertó y discutieron.

Teléfono desaparecido

¿Cuál fue el paradero del celular del padre? Desde ese aparato, Yazker Blandón habría hecho al menos una llamada telefónica utilizando un chip diferente.

Pero, ¿a quién llamó? ¿Pidió ayuda o ejecutó solo el crimen? Son otras de las preguntas que todavía se hacen los habitantes de La Concepción que estimaban al guía religioso.

Luego de matar a Pupiro, el asesino lo llevó a un motel ubicado en la carretera Managua-Diriamba, donde supuestamente bajó y subió el cadáver para envolverlo en una sábana que tenía impreso el logotipo del negocio. Con esto, el criminal pretendía avergonzar a la familia doliente, a la Iglesia y a los feligreses, probablemente con la pretensión de disipar el interés por investigar.

Luego, en el asiento trasero de la camioneta, paseó el cadáver por varios puntos de la capital, incluida una gasolinera donde compró combustible con decenas de monedas que, probablemente, pertenecían al religioso; también visitó a unos familiares en Ciudad Sandino.

La mala noticia

Aunque los habitantes de La Concepción ya estaban alertados y en zozobra por la ausencia de su apreciado párroco, fue a eso de las 10 de la mañana del martes 23 de agosto, cuando se confirmó su muerte violenta.

“Los concheños” se conmocionaron al ver en imágenes el cadáver del padre Pupiro sobre un basurero. Inmediatamente las campanas del templo de La Concepción doblaron en señal de luto, y los habitantes corrieron a la iglesia para rezar y llorar; pero también lo hicieron para desahogar su ira por aquel crimen considerado abominable contra un ministro de la palabra de Dios.

El sepelio del sacerdote Pupiro fue un hecho apoteósico en la historia del municipio de La Concepción, ubicado 33 kilómetros al suroriente de la capital. A él asistieron miles de personas.

Lo último que se supo del asesino confeso es que guarda prisión en el penal de Tipitapa, y que a su salida promete escribir el relato del crimen.

 

Situación legal

Estado • Actualmente el expediente judicial del caso del padre Marlon Pupiro está radicado en el Juzgado Segundo Distrito de Ejecución de Sentencia y Vigilancia Penitenciaria de la capital, sin experimentar ningún cambio desde su ingreso, luego de que Yazker Blandón se declarara culpable del crimen.

En esa misma judicatura está radicado el expediente correspondiente al proceso donde se condenó a cuatro años y seis meses de prisión a los involucrados en el desmantelamiento y venta de la camioneta MY 0698, que conducía el padre Pupiro la noche en que desapareció.

Por este hecho permanecen en prisión René Enrique Martínez, Mario Cajina Vallejos y Jason Vallejos, este último intentó salir de la cárcel solicitando para ello la suspensión de ejecución de la condena, pero tanto la jueza Carmen María Velásquez como el Tribunal de Apelaciones de Managua rechazaron el referido pedimento.

 

Un recurso de revisión que será presentado el próximo octubre por la defensa de Yazker Blandón, podría dar lugar a que algunas nebulosas en torno al crimen del padre Marlon Pupiro sean esclarecidas.