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  • AFP

Oscar Arnulfo Romero, el arzobispo de San Salvador asesinado a tiros en plena misa hace 34 años, se encamina a los altares, luego de que el papa Francisco anunció que “no hay impedimento alguno” para su beatificación.

El anuncio del pontífice provocó el aplauso inmediato de diferentes sectores, incluyendo el del presidente Salvador Sánchez Cerén.

“Los salvadoreños nos sentimos felices porque tuvimos la grata noticia del papa Francisco de que no existe obstáculo para la beatificación de monseñor Romero, y él afirma que es un hombre de Dios”, declaró el gobernante, antiguo dirigente de la guerrilla Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

Conocido como “la voz de los sin voz”, símbolo de una Iglesia con opción preferencial por los pobres, el crimen de Romero evidenció el horror de las guerras civiles de Centroamérica.

Para Edín Martínez, directivo de la Fundación Romero, el papa ha enviado “una clara señal” de que la beatificación se acerca.

Referente

El pontífice sabe que el arzobispo salvadoreño se convertirá en “un verdadero referente de fe y de martirio a seguir en el cristianismo, para que feligreses y pastores se acerquen a los pobres y luchen por la justicia”, agregó Martínez.

El arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar, anunció el domingo el inicio de un trienio de oración para la pronta beatificación del arzobispo, así como de reflexión sobre su obra, que finalizará el 15 de agosto de 2017, cuando se cumplan cien años del natalicio de Romero.

El asesinato de Romero polarizó aún más a la sociedad salvadoreña, y estimuló un movimiento insurgente, nacido pocos años antes, que en octubre de 1980 se unificó en el FMLN.

No matarás

El 23 de marzo de 1980, a pesar de las persistentes amenazas de muerte, Romero conminó a los efectivos del Ejército a obedecer el mandamiento de Dios de “no matarás”, aun desacatando las órdenes de sus jefes.

Pero al día siguiente, el 24 de marzo de 1980, fue asesinado de un disparo en el corazón por un francotirador cuando oficiaba misa en el hospital de cancerosos La Divina Providencia.

Con la muerte de Romero, estalló la guerra civil que dejó una estela de 75,000 muertos, cuando concluyó el 16 de enero de 1992.

Una Comisión de la Verdad de la ONU identificó como autor intelectual del asesinato al mayor del Ejército Roberto D’Aubuisson, fundador de la entonces gobernante Alianza Republicana Nacionalista (Arena, derecha), quien murió de cáncer en febrero de 1992.

Desde 1993

Arena, que gobernó durante 20 años (1989-2009), mantuvo silencio sobre el asesinato. En 2009, el expresidente Mauricio Funes pidió perdón por el crimen en nombre del Estado, y declaró a Romero “guía espiritual de la nación”.

El aeropuerto internacional de El Salvador, una autopista capitalina y un salón de la Casa de Gobierno fueron bautizados con su nombre.

La causa de beatificación de Romero fue abierta en 1993, y tras varios años de estancamiento fue desbloqueada por el papa Francisco en abril de 2013. Ahora se encuentra en manos de la Congregación para la causa de los Santos.

 

34 años cumple el asesinato del arzobispo de San Salvador.

 

75 mil muertos dejó el conflicto armado en el país centroamericano.