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Desde hace cinco años el padre Julio Arana es vicario judicial de la Arquidiócesis de Managua y tiene entre sus obligaciones analizar los casos de parejas que solicitan la nulidad de su matrimonio eclesiástico.

Hay casos de casos, cuenta el cura. Hay quienes llegan alegando que se perdió el amor, otros desean separarse porque alguna de las dos partes ha sido infiel, es homosexual o bisexual, y hay hasta quienes alegan que el matrimonio nunca fue consumado.

¿El término correcto es anulación del matrimonio?

Es un proceso de nulidad matrimonial. Eso que se celebró, ese sacramento que se celebró, no fue en sí, puede ser que hubo algo que haga que sea nulo, por eso se dice que es un proceso de nulidad y no de anulación, porque uno anula algo que se hizo bien. Puede ser que alguien se casó bajo presión de los padres, lo que se le llama un temor reverencial. Puede haber el caso de una persona que se casó embarazada y los padres la obligaron a contraer matrimonio.

Uno podría decir que los procesos de maduración hoy son a más temprana edad, pero la realidad demuestra lo contrario, una persona a veces se casa y no ha alcanzado la madurez suficiente.

¿Es motivo de nulidad alegar que se terminó el amor, como usualmente se dice?

Pues no, porque el hecho de que no se lleven bien o que dejaron de amarse no significa que el matrimonio sea nulo. Hay que cuidar el matrimonio, hay que incentivar la relación matrimonial. Nosotros a veces incentivamos a los novios y a los matrimonios a que cuiden esa relación de esposos porque detrás de ellos hay hijos con quienes tienen responsabilidades civiles, morales y religiosas.

A veces aparecen quienes solicitan la nulidad por cuestión de infidelidad o desliz y eso no es motivo para hacer un proceso de nulidad, más bien se debe reconstruir, replantearse la relación matrimonial porque algo está faltando entre ellos, muchas veces falta el diálogo, la comprensión, la amabilidad, el servicio.

Pero si el hombre anda con otra o con otras mujeres, ¿por qué la esposa debe seguir en ese matrimonio?

Hay casos en los que la infidelidad puede ser causa de nulidad matrimonial. Por ejemplo, a veces hay una tendencia machista y uno escucha argumentos como: “Es que es hombre y por eso tiene otra mujer”, pero hoy por hoy hay una tendencia igualitaria.

Las mujeres también tienen deseos de acostarse con otro hombre y no lo hacen, asumen su rol de esposa y madre. El esposo debe aprender a asumir el rol que le corresponde. A veces hay situaciones en las que las infidelidades pueden ser causa (de nulidad), por ejemplo: una persona que se casa y a los dos meses, tres meses está saliendo con otra mujer, no ha entendido lo que significa la fidelidad, por eso durante el proceso uno les pregunta cómo fue el noviazgo y algunos te contestan que fue una relación bastante inestable, cada tres meses, cada dos meses dejaban la relación y volvían. Uno comprende que ahí no hubo una verdadera relación de noviazgo, había más que todo encuentros entre dos personas, pero no una verdadera consistencia.

Y puede ser que la mujer también falle, no es solo el hombre el que falla.

Eso es lo que se llama también dolo, cuando alguien engaña. Ahora, hay noviazgos a distancia, los medios permiten que dos personas mantengan una relación a través de Skype o de las redes sociales. Uno les pregunta: ¿y de cuánto fue la relación? Cuatro años, te dicen, diario conversábamos porque él estaba en Estados Unidos o Costa Rica, (y en ese caso) puede que al mismo tiempo tengan una relación con otra persona.

¿Cuántas solicitudes de anulación se reciben anualmente?

Unas 30 causas en el año. En la Arquidiócesis de Managua, que es donde tenemos competencia, somos 112 parroquias y en cada una por lo menos se celebran entre 10 y 15 matrimonios al año. Si se celebran 150 matrimonios al año, a veces un 10%, 15% van a solicitar (nulidad matrimonial).

¿Cuánto dura el proceso?

Puede durar entre un año y año y medio.

¿Cómo es?

Somos un tribunal colegiado, son tres jueces y está el defensor del vínculo, que es aquel que defiende la validez del sacramento del matrimonio, este es un cura. Hay un notario, que da fe del documento que se está recibiendo y de las pruebas que se van agregando al proceso.

La legislación de la Iglesia establece que deben existir peritos, ginecólogos, psiquiatras, psicólogos, que tienen parte dentro del proceso. Por ejemplo, a una persona que dice que tiene perturbaciones psíquicas se le manda donde un psiquiatra. Hay personas que son bipolares, otras que no asumen las obligaciones esenciales de la vida matrimonial, hay casos de homosexualidad, de lesbianismo, de problemas con el alcohol, drogas.

¿La mayoría de los que solicitan son mujeres u hombres?

Igual, casi.

¿Y las razones?

Bastantes solicitan por inmadurez.

¿Significa que no estaban preparados para casarse en ese momento?

Sí, y cuando uno va interrogando a los testigos —porque se solicita que las partes presenten una nómina de entre cinco y seis testigos, pueden llegar hasta diez— analiza si no se asumieron las obligaciones esenciales de la vida matrimonial, que son muy importantes.

¿Cuáles son esas obligaciones?

Vivir la fidelidad, respetar a la otra persona. A veces acontece que hay lesiones físicas y psicológicas y la persona presenta como prueba alguna denuncia que hicieron ante la Policía o un peritaje de un forense.

¿Y en ese caso es más fácil lograr la nulidad?

No es tanto que sea más fácil, sino que nos permite conocer lo que la parte está presentando, porque en algunos casos hay ausencia de la contraparte, pero cuando acude, uno conoce las dos partes y a veces hay gente que miente. A veces hay incompatibilidad de carácter.

¿De qué depende que concluya el proceso?

Para que sea afirmativo se requiere que haya una certeza moral de que lo que se dice es cierto.

¿Hay casos en los que se solicita la nulidad porque una de las partes es homosexual y esta llega y acepta que lo es?

Así es, ha habido personas que se allanan a la demanda. Ha habido personas que admiten su homosexualismo y otros que son bisexuales.

Uno creería que quienes solicitan lo hacen porque desean volver a casarse…

Entre el 90% y 95% de las personas que hacen proceso de nulidad profesional rehacen su vida. A veces al que apertura el proceso se le pone un veto, si es una persona que tiene adicciones, a la pornografía, a la droga, al alcohol, al sexo, se le pone un veto y les recomendamos buscar a un especialista.

El cardenal (Leopoldo) Brenes ha sido bien taxativo: cuando hay hijos de por medio, la persona debe presentar algo que compruebe que ha cumplido con sus obligaciones civiles.

¿Hay un costo por el proceso?

Sí, pero también se contempla reducción y gratuidad. En el proceso la persona aporta entre US$1,350 y US$1,500

¿Por qué tan caro?

Hay personas que pueden pagarlo y otras que no, el que tiene subsidia al que no tiene. Hay quienes pagan C$500 o C$1,000. Hay gastos administrativos, puede parecer bastante elevada la cifra, pero hay personas que sí pueden pagarlo. Esta es una tasa estandarizada a nivel de Centroamérica.

(...)

Normalmente en los primeros cinco años un matrimonio con algún vicio se va a destruir.

Hemos tenido algún caso, pero muy excepcional, de alguien que le faltaba cumplir seis meses para cumplir 50 años de matrimonio y dijo que su matrimonio era nulo porque se casó bajo presión, ¡pero vivieron juntos 49 años y medio!

¿Qué hicieron en ese caso?

Lo desestimamos.

¿Hay casos que deben ser estudiados en Roma?

Uno recoge las pruebas y lo envía a Roma, ¿cuando? cuando un matrimonio no fue consumado. El único que tiene la facultad para poder dispensar de eso es el Romano Pontífice, porque eso es lo que se le llama un privilegio petrino, el Papa concede la gracia para un matrimonio rato no consumado porque fue verdadero matrimonio, pero no hubo consumación. Para que haya matrimonio tiene que haber celebración y consumación.

El otro caso es en razón de la fe, eso se le llama un privilegio paulino. Es el caso cuando una parte es católica y la otra no.

¿Y en el caso de no consumación, el Papa otorga la nulidad?, ¿cómo hacen para comprobar que no hubo consumación?

Se hace todo el estudio que demuestre que no hubo consumación. Cuando un matrimonio es rato no consumado enviamos donde un ginecólogo para que se compruebe que realmente no ha habido penetración.

¿Y en caso de que sí hubiera, pero no con el marido?

Entonces mandamos con un psiquiatra o un psicólogo.

Pero, ¿qué les va a decir el psiquiatra?

Por ejemplo, puede ser que una persona padezca diabetes y puede tener problemas de erección, eso está demostrado. Esa persona puede recibir el tratamiento adecuado que le permitirá consumar el matrimonio.

Otra cosa es: qué le impide la consumación. Por ejemplo, hay personas adictas a la pornografía, y no tienen erección si no ven pornografía, entonces deben ir donde un psicólogo que les ayude a superar este problema.

¿Son muchos los casos de matrimonio no consumado?

Son pocos, pero sí hay.

El sacerdote

Julio Arana

Cargo: es vicario judicial de la Arquidiócesis de Managua.

Edad: 47 años.

Estudió Derecho Canónico en Roma y Derecho en la Universidad Americana.

Se ordenó como sacerdote en 1994. Ha sido párroco de Esquipulas, San Judas, Loma Linda y El Crucero.

Es originario de Tipitapa, le gusta el futbol y la música clásica.