Jorge Eduardo Arellano
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Barcelona / El País
Hace 5 meses, a Claudia le faltaba el aire. A sus 30 años, una tuberculosis había dañado su tráquea y había colapsado su pulmón izquierdo. Se ahogaba tanto que ni siquiera podía jugar con sus hijos, de 5 y 15 años, ni conversar más de cuatro palabras, ni tan siquiera subir las escaleras hasta su casa.

Una infección tras otra la obligaba a pasar largos períodos en el hospital. Ahora, a Claudia le han devuelto el aire. Pasará a la historia de los trasplantes como la primera persona del mundo a la que se ha realizado un trasplante de tráquea, además sin inmunosupresión, según publica la versión online de la revista médica de referencia, The Lancet, en el que han participado especialistas del Hospital Clínic de Barcelona, del Hospital Politécnico de Milán, de la Universidad de Bristol y de la Universidad de Pádova.

Paolo Macchirini, responsable del Servicio de Cirugía Torácica del Clínic, realizó el trasplante a Claudia el pasado mes de junio. Antes, fue necesaria una labor de “ingeniería de tejidos”, explica Macchirini. La tráquea procedía de un donante, un hombre de 51 años fallecido por una hemorragia cerebral.

Antes del trasplante, para conseguir que el sistema inmunitario de Claudia aceptase el órgano sin necesidad de tomar medicación inmunosupresora, fue necesario lavarlo con un detergente enzimático 25 veces, hasta despojarlo totalmente de todas las células del donante inmunológicamente activas. Tras conseguir que la tráquea quedase reducida a una estructura tubular libre de antígenos, se envió al Hospital Politécnica de Milán, donde los investigadores utilizaron un biorreactor para “bañarla” en un cultivo de diferentes tipos de células que se le habían extraído a la misma Claudia, células respiratorias epiteliales procedentes de su nariz y células madre procedentes de su cadera que en el laboratorio se habían podido diferenciar en condrocitos.

Antes del trasplante, a Claudia se le había intentado desobstruir la tráquea colocando en su interior un stent. Sin embargo, no funcionó. El trasplante se realizó in extremis. De no haber funcionado, hubiese sido necesario extirpar el pulmón enfermo, aunque Claudia nunca hubiese recuperado una vida social activa.

Para los investigadores, conseguir que el cuerpo del paciente acepte el órgano sin necesidad de inmunosupresores supone un gran logro.

Mantener a raya el sistema inmunitario con medicamentos toda la vida tiene contrapartidas que, a la larga, pueden comprometer su salud. “Este sistema se podría aplicar a otros órganos tubulares, como el colon o el esófago”, explica Macchirini. Tras los buenos resultados obtenidos con Claudia, el equipo del Clínic ya tiene a dos pacientes en lista de espera: una mujer alemana de 42 años y otra mujer de Alabama (Estados Unidos) con cáncer de traquea.

Claudia ya puede jugar con sus hijos, subir escaleras y charlar sin cansarse. El martes mismo viajó a Colombia para visitar a su familia por primera vez tras la intervención.