Jorge Eduardo Arellano
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Una niña albina de seis años decapitada y desmembrada en Burundi el domingo, frente a sus padres. En Tanzania, dos madres de niños albinos fueron atacadas el viernes con machetes porque se negaron a entregar a sus hijos. Un tanzano fue detenido el pasado miércoles por intentar vender a su mujer, albina, a dos hombres de negocios congoleños por dos mil euros.

La creencia, en las zonas mineras y pesqueras del norte de Tanzania, según la que ingerir una pócima confeccionada con partes de cuerpos de albinos propicia encontrar oro o hacerse rico, se extiende, ha cruzado la frontera hacia Burundi y se teme que el fenómeno llegue a otros países africanos.

En lo que va de año, y pese al esfuerzo del gobierno tanzano y de su presidente, Jakaya Kikwete, que inició una campaña para la persecución de los brujos, más de 30 personas con albinismo, entre ellas un bebé de siete meses, han sido asesinadas.

Huyen 50 albinos
En Burundi, en la frontera con Tanzania, unos 50 albinos han tenido que refugiarse en un centro provincial habilitado para ello desde el pasado mes de octubre, cuando se contaron hasta seis muertes de personas con esta condición genética, y las autoridades decidieron agruparlos para darles protección. Cizany y sus padres se contaban entre ellos, pero el domingo pasado decidieron regresar a casa.

Acabados justo de llegar, un grupo de hombres armados con fusiles entraron en el domicilio, ataron a los padres y mataron a la niña. Le cortaron la cabeza y las piernas, que se llevaron con ellos, antes de darse a la fuga. Según aseguró el presidente de la Asociación de Albinos de Burundi a la BBC, Kasim Kazungu, ataques similares no se habían registrado nunca, hasta el pasado mes de octubre, cuando llegaron noticias de lo lucrativo que es el comercio con miembros de albinos en el país vecino.

‘Tengo miedo’, reconocía ayer a El País, Samuel Mluge, Presidente de la Asociación de Albinos de Tanzania (TAS, en inglés), ‘es un problema que se nos está yendo de las manos y, pese a los esfuerzos del gobierno, se está extendiendo y debe ser atajado por las autoridades de la Unión Africana. Va a llegar a todo el continente’. Tan sólo en el pasado mes de octubre se han detenido a medio centenar de brujos y personas involucradas en los ataques a albinos, que se suman al más de un centenar detenidas desde abril, cuando el presidente Kikwete, en un discurso televisado, condenó duramente esta práctica y nombró por primera vez en la historia a una parlamentaria con albinismo para defender los derechos de una comunidad tradicionalmente marginada. ‘Pero hay que actuar con más contundencia’, reclama Theodory Mwalongo, de la ONG Acción en Discapacitación y Desarrollo, que considera que los detenidos deberían ser juzgados con rapidez y contundencia, ‘para sentar ejemplo’.

Hasta policías
Mwalongo explica que las asociaciones temen que en el comercio de partes humanas estén participando policías corruptos ‘a los que se paga para mirar para otro lado’, y hombres de negocios con gran poder (que buscarían el muti o magia negra, para mantener o acrecentar su riqueza) y que han creado bandas armadas para atacar a los albinos y mantener el mercado ilegal. El albinismo, que en muchas partes de África es considerado como una maldición cernida sobra las familias, es una condición genética mucho más extendida en el continente que, por ejemplo, en Europa. En Tanzania se calcula que hay más de 170,000 y se está elaborando un censo en la actualidad.