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En los años 80, siendo estudiante, el holandés JanGeert van der Post llegó por primera vez a Nicaragua para hacer una investigación acerca del desarrollo y la construcción de los llamados nuevos asentamientos.

Ese proyecto dio origen a un hermanamiento entre Estelí y una ciudad holandesa, y se requería que un holandés estuviera acá y él fue el elegido. Regresó junto a su esposa, una nutricionista que empezó a trabajar con el Ministerio de Salud.

Cuando terminaron su misión volvieron a su país sin imaginar que habría una tercera llegada a Nicaragua. Esta fue en 2011, cuando su esposa fue nombrada encargada de negocios del Reino de los Países Bajos.

En esta tercera visita “se tiró de cabeza” a recopilar toda la información disponible acerca de por qué no se ha construido el canal de Nicaragua, trabajo que condensó en la obra “El largo y sinuoso camino”.

 

¿Por qué decidió sistematizar la información acerca del canal interocéanico de Nicaragua?

Cuando vine tenía ganas de hacer algo. Margarita Vannini, directora del Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica, me habló de dos temas interesantes. El primero era la reconstrucción digital del centro viejo de Managua y el segundo hacer una sistematización sobre la información relacionada con el canal interoceánico de Nicaragua. Escogí lo del canal porque soy ingeniero civil y realicé una maestría en Planificación, y me interesaba, además la historia siempre me ha fascinado.

¿Cuáles son las tesis centrales del libro?

Se trata de buscar respuesta ante la pregunta de por qué no se ha realizado el canal de Nicaragua, a pesar de tantos esfuerzos en el pasado, porque han sido en total 72 intentos de diferentes clases. Unos eran ideas sueltas, otros proyectos bien elaborados.

¿En qué período nace la idea del canal?

En la etapa colonial. Al no encontrar un estrecho que sirviera de paso natural entre el Pacífico y el Caribe, se vio viable hacer la ruta por Nicaragua, después de que Alonso Calero y Diego Machuca de Suazo comprobaran la salida de El Desaguadero, en el Mar del Norte, pero no hubo recursos ni técnicos ni financieros y además en 1534 el emperador Carlos V ordenó a los conquistadores encontrar una ruta por Panamá.

¿El proyecto del canal le ha rendido usufructo a varios embusteros?

En realidad muchos lo han intentado. Algunos reunieron dinero, pero no hicieron nada. Un ejemplo es Aarón Palmer, un comerciante que ofreció hacer el canal por la cantidad de 5 millones de dólares, y nunca hizo ningún levantamiento topográfico ni diseño, pero sí fue a Inglaterra en busca de plata. Hubo estafas financieras por parte de quienes anunciaron que lo iban a realizar, porque en verdad estaban solo interesados en vender la concesión.

¿De los 72 intentos que se han dado, cuáles han tenido mayor asidero?

20 en total eran algo más que solo un cuento. En 1830 un enviado del rey Guillermo I logró la firma y ratificación del Congreso de Guatemala de un precontrato para la construcción del canal por Nicaragua, que construirían ingenieros holandeses con capital europeo. Pero hubo una zancadilla de otra potencia europea.

Los norteamericanos hicieron una serie de propuestas y una superaba a la otra. La primera fue alrededor de 1850 y giraba en torno a la empresa de Cornelius Vanderbilt. Era un diseño del ingeniero Orville Childs, quien levantó información topográfica de la ruta con calidad y exactitud, hizo por primera vez un diseño completo, aunque no era suficientemente grande para los buques que ya estaba construyendo Inglaterra. Vanderbilt buscó dinero y no lo consiguió. El costo era de 32 millones de dólares.

¿Qué tanto han incidido los problemas políticos para que no se haga el canal?

Primero hay que señalar los conflictos entre Inglaterra y Estados Unidos, porque los primeros tenían la Costa Caribe de Nicaragua y estaban apoyando para tener participación en la ruta canalera, pero los norteamericanos no estaban muy de acuerdo en que una potencia europea tuviera participación, por su doctrina Monroe, así que querían que fuera solo americano, pero en realidad temían a los ingleses. No les quedó más que firmar un tratado que decía que solo en conjunto podrían desarrollar el canal interoceánico, a pesar de que los británicos solo querían participar para contener a los Estados Unidos, porque el canal de Suez era más importante.

¿Cuál gobierno de la historia ha estado más interesado en la construcción del canal?

El gobierno de Zelaya estaba muy interesado porque quería independizarse de los Estados Unidos y pensaba que a través del canal podían llegar a adquirir poder. Si bien pensaba construirlo con Estados Unidos, se haría bajo las condiciones de Zelaya. Sin embargo, al ver que los norteamericanos se inclinaban por la parte panameña, él buscó otros países y surgieron Japón y Alemania, aunque no hay pruebas escritas de que haya sido así. Los japoneses publicaron un mapa del canal nicaragüense a finales del siglo XIX, eso quiere decir que estaban al tanto e interesados. Por eso vino la Nota Knox, que derrocó a Zelaya.

¿Es verdad que el canal no se construyó porque una estampilla del volcán Momotombo infundió temor por una erupción?

Ese ha sido un argumento que clasifico como mito. Es un cuento demasiado bonito que una estampilla de 10 centavos en la que estaba el Momotombo con humo pudo frenar un proyecto tan grande. Los franceses que fracasaron en Panamá tenían sus acciones y querían vender a Estados Unidos y sacaron este cuento para influenciar la discusión, pero detrás de la decisión estaba el argumento de geopolítica, porque el presidente norteamericano pensaba que si se construía en Nicaragua, quedaba el de Panamá a 40% de avance y podrían terminarlo Alemania u otra potencia, algo que no querían en “su patio de atrás”.

¿Cuántas veces se ha hablado de un canal con capital asiático?

Esa sería la segunda. Ya en los años 80 los japoneses llegaron con grandes comisiones para hablar con el gobierno sandinista y se presentaron con proyectos bien elaborados. Sin embargo, el problema pienso que fueron las elecciones. El gobierno estaba interesado pero de seguro pensó que primero ganarían las elecciones y hablarían luego, pero perdieron y era difícil que el gobierno de doña Violeta siguiera así nomás con planes sandinistas. Ahora se nota de nuevo un interés asiático.

¿Es en realidad viable el canal?

Claro que sí. Ya los norteamericanos lo han demostrado una y otra vez. No es una construcción fácil, pero sí factible, cuesta mucho dinero y un elemento que se tiene que tomar en cuenta ahora es el medio ambiente, que no figura en ninguno de los diseños anteriores pues hasta se pensó en abrirlo con explosivos nucleares.

72 intentos de realizar el canal en Nicaragua se registran en la historia.

1830 años en que se registró el primer proyecto factible y bien elaborado para construir un canal.

 

Trayectoria

JanGeert van der Post

País: Holanda

Profesión: Ingeniero Civil

Es ingeniero civil egresado de la Universidad Técnica de Delft (Holanda). Trabajó en Nicaragua en cooperación internacional.

También se desempeñó laboralmente en Zimbawe y Ecuador. En la primera década del presente siglo se desarrolló como ingeniero en el proyecto de un túnel de ferrocarriles en el casco urbano de Delft.

Combina el interés por el desarrollo y la construcción de infraestructura con la historia. Es casado, tiene una hija nacida en Nicaragua y uno nacido en Zimbawe.