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La tercera edad me ha alcanzado, reconozco que he estado transitando por una etapa de negación que ha durado unos seis años. Durante ese tiempo fue relativamente fácil aceptar que ya no soy joven, sin embargo, admitir que soy viejo, eso sí que ha costado. Hasta hace unos meses, cuando llegaba a realizar diligencias a un banco y me colocaba en las largas filas, nadie me decía nada; ello me hacía creer que no aparentaba la edad que tenía, sin embargo, ahora, desde que traspaso el umbral de la entrada, el guarda de seguridad amablemente me indica que la caja que me corresponde es la que dice: “Embarazadas, discapacitados, mayores de 65”. Los estragos de 66 años vividos intensamente no se pueden ocultar.

Hoy entiendo con claridad la importancia que tiene para las personas practicar siempre estilos de vida que contribuyan a potenciar la calidad de esta, debido a que los estragos en la salud producidos por licor, cigarro, desvelo, comida chatarra, estrés, etc., se manifiestan con mayor intensidad en esta etapa.

Le pido a Dios que me permita llegar hasta el último día de vida con lucidez, y con la capacidad física necesaria para valerme por mí mismo, tengo fe que Él me concederá ese anhelo, pero también estoy convencido de que debo poner de mi parte para lograrlo, y lo que me corresponde es mejorar día a día la calidad de vida. La calidad de vida que practico y trato de mejorar siempre, se basa en: el amor, amar a Dios con todo mi corazón, con toda mi alma, con todas mis fuerzas, y a mi prójimo como a mí mismo; vivir la vida diaria con alegría, disfrutando de todo lo que sucede y hay a mi alrededor; teniendo mucha paz en mi corazón; siendo agradecido con la vida, por todo lo que se me ha permitido hacer, porque puedo ver hacia atrás y me siento orgulloso y satisfecho con los logros obtenidos; protegiéndome del estrés mediante la práctica permanente de la paciencia, la mansedumbre y el dominio propio.

La calidad de vida basada en estos principios, en estos frutos me ha permitido esmerarme en proporcionar un trato impregnado de afecto, de respeto y de tolerancia, a mi familia y a mis amistades, lo cual contribuye a aceptarles con virtudes y defectos, sin pretender controlar sus vidas.

Recientemente llegó a mis manos un poema que en una de sus estrofas dice: “Si de la vida adquieres lo mejor; Y en tus días siempre existe el buen humor; Y al amor te aferras; No importa cuántos años pasen; ni qué cumpleaños vuelen; Viejo NO SERÁS”.Y la Biblia en el Salmo 92:12-14 dice: “El justo florecerá como la palmera… aun en la vejez fructificará”.

La calidad de vida que he alcanzado me hace sentir como lo describen el poema y el versículo bíblico mencionados.

Amigas, amigos: adultos mayores, adultos, jóvenes, les invito a apropiarse de la calidad de vida basada en principios y valores como los que propongo en este escrito, puede parecer difícil lograrlo, sin embargo, para Dios todo es posible, ábranle su corazón y acéptenlo como su Señor y Salvador, y podrán experimentar cambios importantes en sus vidas.

 

Queremos saber de Ud., le invitamos a escribirnos al correo electrónico crecetdm@gmail.com