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Una multitud de católicos se desbordó ayer en León y en Matagalpa para rendir tributo a la Virgen de La Merced, su patrona.

En León, la venerada imagen fue llevada en procesión a lo largo de 35 cuadras del Centro Histórico, pero antes de ser encaminada al encuentro con sus fieles, el obispo de la Diócesis de León, monseñor César Bosco Vivas Robelo, ofició una Eucaristía en la que llamó a reconocer el valor de la mujer, y a rechazar iniciativas que atentan contra su integridad.

“No olvidemos que cuando el Anticristo lucha, desata sus furias para destruir precisamente la dignidad de la mujer y de la familia, y la santidad del matrimonio”, señaló monseñor Vivas ante la multitud que llegó a presenciar el momento en que la Virgen, que desde hace 102 años gobierna León, saliera de su “casa”.

Cumplen tradición

Entre la multitud estaba doña María Teresa García, de 54 años, quien en compañía de sus nietas de 10 y de 14 años, reafirmó su devoción ante La Merced.

“Vengo al Santuario a orar y a agradecer a Dios, que estoy con salud y vida, y que tengo la dicha de ver crecer a mis nietos”, comentó.

José Manuel Escorcia, encargado del arreglo del Santuario y del anda que facilita la movilidad de la venerada imagen, comentó que el traje que lució este año la Virgen fue especial: en un pulcro blanco se apreciaron delicados bordados con hilos metálicos color oro y empedrado.

Matagalpa celebra

En Matagalpa también desde tempranas horas del miércoles, una multitud se congregó en el atrio de la Catedral de San Pedro, donde desde el púlpito, monseñor Rolando José Álvarez, obispo de la Diócesis, llamó a ser humildes como la Virgen.

“La humildad nos hace ser mejores personas, porque va contra el egoísmo… nos hace implicar al otro, nos hace incluyentes, porque nos hace saber y sentir que no somos los únicos”, dijo.

Así mismo, invitó al pueblo católico a participar en la celebración del 90 aniversario de Fundación Canónica de la Diócesis de Matagalpa, el próximo 19 de diciembre.

 

En León, los católicos adornan las calles por donde pasa La Merced, con flores, banderines, alfombras de aserrín y altares, como una ofrenda de fe.