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El pan, el queso y los embutidos, productos de gran consumo en Nicaragua, son alimentos que aportan sal en exceso al cuerpo, lo cual puede desembocar en el padecimiento de enfermedades cardíacas y accidentes cardiovasculares, advirtió el doctor Daniel Meneses, especialista en Cardiología.

La Organización Mundial de la Salud, OMS, celebra cada 29 de septiembre el Día Mundial del Corazón y este año su mensaje estuvo dirigido a reducir el consumo de sal, con el lema “Con menos sal se salvan vidas”.

En ese sentido, Meneses señaló que diversos estudios han concluido que el pan es el producto con mayor concentración de sal, seguido del queso y los embutidos.

En el caso del pan, indicó que se trata de todos los tipos, que van desde el pan blanco hasta las galletas, y en el caso del queso, dijo que una libra contiene 1.4 gramos de sodio, que es la cantidad que un ser humano necesita para vivir dos semanas.

Meneses afirmó que una persona necesita 1,500 miligramos de sodio al día, pero que en Nicaragua esa cantidad se duplica o triplica, especialmente por el consumo de comida chatarra como la pizza, pues solo un trozo contiene esos 1,500 miligramos.

Riesgos

El especialista explicó que el consumo excesivo de sal representa un gran reto para los riñones, que son los órganos encargados de eliminar el sodio de nuestro cuerpo, y también genera la retención de agua en el organismo, lo cual incide en el aumento de la presión arterial y, a su vez, en el padecimiento de enfermedades cardíacas y accidentes cardiovasculares.

El aumento del flujo sanguíneo a los riñones y de la presión arterial son las medidas de emergencia que toma el cuerpo para eliminar y lidiar con el exceso de sal, respectivamente, pero cuando el consumo desmedido es constante, la presión arterial se mantiene alta, apuntó el especialista.

Meneses señaló que antes de los 20 años el cuerpo puede manejar relativamente bien el excesivo consumo de sal, pero que después de esa edad los riesgos aumentan, principalmente porque los riñones se vuelven perezosos en el procesamiento y eliminación del sodio.

 

30 Por ciento es el porcentaje al cual debería reducirse el consumo de sal en el mundo para el 2025, según la OMS.