• |
  • |
  • END

Según el análisis de representantes de organizaciones de derechos humanos, el intento del gobierno de Daniel Ortega por manipular la sesión de la Organización de Estados Americanos, OEA, para obtener un respaldo internacional a las cuestionadas elecciones municipales, se revirtió en un descrédito internacional, quedando en ridículo el delirio de persecución que sufre el mandatario nicaragüense.

“A pesar de que se habían anunciado los resultados finales para el 5 de diciembre, da la casualidad que en este mismo día de la sesión de la OEA, en que Nicaragua esperaba el voto de rechazo al supuesto injerencismo del secretario general de esa organización, repentinamente el Consejo Supremo Electoral, CSE, anuncio que darían los resultados de los comicios municipales. Tal parece que con ello esperaban legitimar las cuestionadas elecciones, pero tuvieron que celebrar bajo la falta de respaldo internacional”, nos dice la doctora Vilma Núñez, Presidenta Ejecutiva del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh.

Gobierno en descrédito internacional
Indica que los exabruptos del presidente Ortega buscaban de un asidero internacional que, evidentemente, no logró, pero la credibilidad de nuestros diplomáticos y del país quedó dañada gracias a la política errática de nuestro gobierno, dejando en ridículo a nuestra nación.

“El mensaje de José Miguel Insulza, Secretario General de la OEA, no era más que un pronunciamiento ante la situación que vive nuestro país, sobre la necesidad del respeto a la democracia y al Estado de derecho, pero eso es considerado intervencionismo por nuestro gobierno, que únicamente tuvo el respaldo de Venezuela”, dijo.

La Dra. Núñez hizo un llamado a la calma a toda la población, sin embargo dijo que eso no significa que dejen de reclamar sus derechos por la vía pacífica, algo que no se puede abandonar, ya que no debemos dejar esta problemática en la impunidad.

Delirios presidenciales
Por su parte, Marcos Carmona, Director de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, CPDH, estimó que nuestro gobierno de corte dictatorial sufre un enfermizo delirio de persecución altamente peligroso.

“Un delirio de persecución es lo que sufre el presidente Daniel Ortega avalado por sus más cercanos seguidores. Por eso, cuando alguien nacionalmente reclama sus derechos constitucionales, y cuando la comunidad internacional muestra su preocupación, salta Ortega alegando que tratan de desestabilizar al país y quieren derrocarlo del gobierno”, señaló.

Carmona consideró esto como algo muy triste, pero también como algo que pone en peligro la institucionalidad, y, más grave aún, a la seguridad de la población.

“No sólo se están manoseando las instituciones del Estado para los fines partidarios, también la población queda desprovista de la seguridad jurídica bajo la violación de sus derechos constitucionales”, dijo Carmona.