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Valencia (Carabobo) / ENVIADO ESPECIAL
Jaleado por miles de seguidores, el pasado 8 de noviembre en Valencia, capital del estado de Carabobo, el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, declaró: “Si permiten que la oligarquía (...) regrese a la Gobernación --de Carabobo--, a lo mejor voy a terminar sacando los tanques de la Brigada Blindada para defender al Gobierno revolucionario y para defender al pueblo”.

Carabobo es el estado más industrializado de Venezuela, sede de las fábricas de General Motors, Ford y Crhysler, tierra de Puerto Cabello, la ciudad que recibe gran parte de la mercancía que llega desde el mar a Venezuela. Y si hay una familia conocida en Carabobo, ésa es la del candidato a gobernador por la oposición Herique Fernando Salas Feo, alias “El Pollo”, de 47 años, antiguo gobernador de Carabobo, hijo, nieto y tataranieto de gobernadores. Chávez aprovechó el mitin en Valencia para llamar al Pollo, oligarca y “polluelo pitiyanqui”. Dijo que para el 23 de noviembre quiere que le entreguen “pollo frito, pollo quemao”.

Lo que dice “El Pollo”

“El Pollo” Salas se ríe, imita el tono de Chávez en su casa de Valencia. Tiene ante él cinco teléfonos --“así es más difícil que los servicios secretos del Estado me controlen-- y a cada momento recibe resultados de las encuestas confidenciales privadas.

El próximo domingo, si la mayoría de los sondeos no yerran, el presidente venezolano Hugo Chávez verá mermado su poder tras las elecciones regionales y locales. De las 22 gobernaciones en disputa, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) puede quedarse sin más de cinco, aparte de las dos --Zulia y Nueva Esparta-- con las que ya cuenta la oposición.

“Chávez es como un avión que necesita viento en contra para subir. Pero yo no se lo voy a dar”, comenta “El Pollo”. “Porque mucha gente que me votaron a mí en anteriores elecciones lo votaron a él en las presidenciales, así que si lo ataco a él estoy atacando a parte de mi electorado. Yo me limito a atacar a su candidato”.

El problema para Chávez no es que la oposición haya crecido mucho en los diez años que lleva de mandato, sino que una parte de sus huestes ha roto filas. En 2007, el chavista Ismael García, líder del partido Podemos se negó a integrar a su organización dentro del Partido Socialista Unido de Venezuela. Y junto a él se salieron de la corriente oficialista los gobernadores de Sucre y Aragua. Hoy, en esos dos estados, los candidatos de Podemos son los que tienen las encuestas de cara.

Más fraccionamientos
Pero las escisiones no se detuvieron ahí. El 17 de enero de 2003, el general chavista Carlos Acosta Carlez allanó una fábrica de Coca-Cola perteneciente a una de las familias más ricas del país. En medio de los paros empresariales que desabastecían los mercados de Venezuela, el general Acosta Carlez, con su boina roja y traje de militar, rodeado de periodistas, dijo que ya estaba bien de acaparar alimentos, que todo lo que había allí iba a salir a las calles, “para el pueblo”.

Le pegó un buen buche a una botella de cerveza sin alcohol y dejó oír de forma contundente un eructo que iba dirigido a los oligarcas “acaparadores” del país. Desde entonces, en muchas manifestaciones chavistas se oyó cantar a miles de personas: “¡Acosta Carlez, erúctales otra vez! Tiempo después, el general declararía que aquel eructo salvó a Venezuela.

En 2004 se presentó a las elecciones de gobernación en el estado de Carabobo y venció a “El Pollo”. Pero para estas elecciones Chávez quiso colocar en Carabobo a otro candidato, presentador de un programa televisivo famoso por sus ataques a la oposición. Y Acosta se negó. Así, pues, ahora en Carabobo concurren un ex chavista frente al candidato de Chávez, Mario Silva, y en medio, el Pollo, aventajado en las encuestas.

En Barinas, tierra natal de Chávez, también se disputan la gobernación antiguos chavistas frente a Adán Chávez, hermano del presidente. Chávez se multiplica en la campaña y multiplica sus insultos: “Traidor y cobarde” llama a Julio César Reyes, Alcalde de Barinas y candidato a la oposición; al general Acosta, le dice: “Vete al basurero por traidor”, y al gobernador opositor de Zulia, Manuel Rosales, le llama “ladrón” y “corrupto confeso”.

A Carabobo ha viajado cinco veces desde que se inició la campaña hace dos meses. Allá donde acude, Chávez ora y su candidato aplaude. El presidente habla por todos los suyos y contra toda la oposición. Sigue siendo el hombre con más tirón electoral. Pero el problema es que él no es ninguno de los 328 aspirantes a alcalde ni de los 22 candidatos a gobernador que se postulan por su partido el próximo domingo.