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El vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Rafael Solís, prometió a doña Antonia Sánchez, madre de la periodista María José Bravo, que harán justicia en el caso donde se condenó a 25 años de presidio a Eugenio Hernández por su muerte.

Sánchez pidió a los magistrados de la Sala Penal que mantengan la condena para Hernández, porque él le confesó a alguien en la cárcel que mató a su hija, y él sabe a quién se lo dijo.

“No la conocía (a María José), nunca quise hacerle daño”, dijo Hernández, tras indicar que algunas cosas que dice la Fiscalía son mentiras.

Hernández, ex alcalde liberal de El Ayote, Chontales, fue condenado a 25 años de prisión por el asesinato de Bravo, ocurrido el 9 de noviembre de 2004, en la entrada principal del Centro de Cómputos que funcionaba en el Instituto Nacional “Josefa Toledo de Aguerri”, en Juigalpa, donde un grupo de personas reclamaba por los resultados.

La audiencia de casación se repitió en vista de que dos de los magistrados que habían participado en la primera, realizada en diciembre de 2006, ya no son magistrados, y no había quórum para votar. El primer proyecto de sentencia a favor de Hernández fue elaborado por la ex magistrada liberal Nubia Ortega.

Esta vez, la decisión la tomarán los magistrados sandinistas Solís, Juana Méndez y Yadira Centeno, y los liberales Antonio Alemán, Gabriel Rivera y Sergio Cuarezma. Solís adelantó que podrían emitir la sentencia definitiva antes de terminar el año.

En la audiencia de casación, William Cuadra, defensor de Hernández, insistió en su tesis de la “bala saltarina”, que consiste en que primero pegó en el suelo, después rebotó en una pared y finalmente impactó en María José de manera “fortuita”.

Hernández “no mató a María José”, afirmó Cuadra, tras argumentar que el arma se disparó sola, y que si su cliente hubiese disparado con el arma dentro del bolso, donde la llevaba, se le habría desbaratado la mano.

Los argumentos de Cuadra fueron rebatidos por el fiscal Julio Montenegro, quien afirmó que la tesis de la bala saltarina carece de fundamento, según los peritajes, porque, en primer lugar, a Hernández le encontraron residuos de nitrato en la mano izquierda, lo que demuestra que él disparo la pistola calibre 38.

Recordó que en el proceso hicieron pruebas de dejar caer la pistola a más de un metro para ver si se disparaba sola y esto nunca sucedió, y rechazó por falta de seriedad el argumento de que si era disparada dentro del bolso, se le desbarataría la mano.

Montenegro refirió que una prueba de que el disparo fue intencional, es que varios testigos indicaron que antes de el hecho, Hernández anduvo preguntando quién era María José, porque no la conocía personalmente, y se ubicó a metro y medio de su víctima, y en cuclillas disparó con el arma dentro del bolso rojo que llevaba.

La magistrada Juana Méndez, quien ha manejado armas de fuego, indicó que la decisión en torno al argumento de la bala saltarina se determinará por los peritajes.

Por su parte, Solís dijo que la tesis fundamental de la bala saltarina hay que estudiarla muy a fondo, porque no es normal que una bala pegue en un lugar, rebote en otro y después en la humanidad de María José.