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CHINANDEGA
El volcán San Cristóbal, de 1,745 metros de altura, perteneciente a la Cordillera de los Maribios y ubicado a diez kilómetros al noroeste de la ciudad de Chinandega, registra leves explosiones y sacudidas dentro de su cráter, por lo que no se descarta que vuelva a lanzar cenizas, gases sulfúricos y piedras de regular tamaño, tal como ocurrió durante una hora el viernes.

En un recorrido por las faldas del coloso más alto del país, EL NUEVO DIARIO comprobó el aumento de gases y la acumulación de ceniza color café en cultivos de teca, frijol, ajonjolí, pasto y techos de viviendas ubicadas principalmente en las comarcas La Bolsa, La Mora, Belén, Santa Teresa, Las Banderas, entre otras ubicadas al oriente de Chinandega.

Vicente Pérez Alvarado, quien tiene casi 40 años de monitorear el volcán San Cristóbal, confirmó que el coloso ha aumentado considerablemente la temperatura en los últimos días, por lo que se han producido sismos captados únicamente por aparatos especiales del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter).

“El Guardián” del San Cristóbal expresó que el comportamiento del volcán es impredecible, y en cualquier momento podría volver a vomitar ceniza, azufre y piedras incandescentes. “La naturaleza es así, este volcán es activo en cuanto a la emanación de gases, pero sólo Dios sabe lo que podría ocurrir en el futuro”, dijo don Vicente.

El mayor Gustavo Ramos, jefe regional interino de la Defensa Civil en los departamentos de León y Chinandega, manifestó que mantienen estricta vigilancia visual y a través de sismógrafos, y que el fenómeno del viernes fue inusual.

El oficial aseguró que se activó una falla entre los volcanes Chonco-San Cristóbal y las comunidades Mokorón, Rancherías y San José del Obraje, por lo que el coloso podría volver a emanar materiales similares a los registrados de las 4:25 a las 5:25 de la tarde del viernes.

Aseguró que continúa activo el Sistema de Alerta Temprana, que consiste en el manejo de mapas, rutas de evacuación, centros de albergue, instrumentos de comunicación y transporte en 25 comunidades situadas en el complejo volcánico Chonco-San Cristóbal.

Aunque en las comarcas orientales de Chinandega los pobladores realizan sus actividades agrícolas y caseras, los jóvenes practican fútbol y béisbol, y los ancianos descansan, se mantiene un ambiente de atención ante cualquier eventualidad del coloso.

Acostumbrados, pero...

El anciano Enrique Tijerino, habitante de la comarca La Bolsa, dijo que su pequeño rancho fue cubierto por ceniza espesa color café. “Estamos acostumbrados, hace varios años el cerro retumbó y se rajó, hubo bastantes temblores. Los árboles de pino se terminaron, el medio ambiente sufrió, no se descarta una erupción, sólo Dios nos puede proteger”, expresó.

Marcos Antonio Cortés, quien labora en la hacienda Paniagua, de 60 manzanas de café, cerca del volcán, dijo que fuertes vientos esparcen ceniza que perjudica la vista y pulmones de pobladores, principalmente de los niños.

“Conocemos bien el cerro, el material que lanzó el viernes es la despedida del invierno, estamos habituados a su accionar, pero no nos confiamos. Sabemos dónde refugiarnos si ocurre una erupción”, expresó el campesino Pedro Macías.

La joven Mercedes Pérez expresó que las cenizas afectaron una pila donde recolectan agua, por lo que no tienen el vital líquido para lavar, cocinar y para el aseo personal.

Al respecto, el mayor Carlos Cáceres, jefe de la Defensa Civil en el departamento de Chinandega, instó a pobladores de las comunidades ubicadas en el complejo volcánico Chonco-San Cristóbal, a proteger las fuentes de agua, alimentos, ojos, nariz y pelo para evitar malestares provocados por las cenizas acumuladas en los árboles.

El oficial dijo que la noche del viernes instalaron un radio para mantener comunicación con los organismos de socorro y monitorear el San Cristóbal, que emana abundantes gases, aunque todavía no hay fase eruptiva.