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La sonda espacial Mars Reconnaissance Orbiter, de la Agencia Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA), descubrió recientemente enormes glaciares marcianos de agua helada debajo de mantas protectoras de restos de rocas a latitudes mucho más bajas que cualquier otra detección anterior de hielo en el Planeta Rojo.

Los científicos analizaron los datos obtenidos por el radar de la sonda, que puede penetrar bajo tierra, y descubrieron que los glaciares enterrados se extienden a lo largo de docenas de kilómetros desde los bordes de montañas o acantilados.

Similares a la Antártica
Una capa de material rocoso que cubre el hielo puede ser la responsable de la conservación de los glaciares subterráneos como restos de una capa de hielo que cubrió las latitudes medias durante una edad de hielo pasada. Este descubrimiento es similar a los glaciares de hielo masivos que han sido detectados bajo cubiertas rocosas en la Antártica.

“En general, estos glaciares representan casi con toda seguridad la mayor reserva del hielo de agua de Marte que no se encuentra en los casquetes polares”, dijo John W. Holt, de la Universidad de Texas en Austin, y principal autor de la investigación.

“Sólo uno de los que examinamos es tres veces mayor que la ciudad de Los Ángeles y con un grosor de hasta 2.5 kilómetros. Y hay muchos más. Además de su valor científico, podrían ser una fuente de agua para apoyar futuras exploraciones a Marte”.

Misterio despejado
El descubrimiento logrado por el radar de la sonda MRO despejó un misterio que había surgido en la década de los 70, cuando las sondas Viking, de la NASA, detectaron faldas ondulantes, también llamadas “aprons”, que provenían de las montañas.

Una teoría indicaba que se trataba de flujos de rocas lubricadas por el hielo. Sin embargo, Holt indicó que se parecían mucho a los enormes glaciares detectados también bajo las rocas en la Antártica y para cuyo estudio se había utilizado el radar.

“Estos resultados son la prueba de la presencia de grandes cantidades de agua helada a esas latitudes”, dijo Ali Safaeinili, miembro del equipo del radar en el Laboratorio Jet Propulsion de la NASA.

Radar detectó los glaciares subterráneos
Los ecos del radar recibidos por la nave indican que las ondas de radio pasan a través de los “aprons” y rebotan desde una superficie interior más profunda sin una pérdida importante de su fuerza.

Esto sería de esperar si las zonas “aprons” están compuestas de una gruesa capa de hielo bajo una relativamente delgada capa que las cubra. El radar no detectó reflexiones del interior de estos depósitos como ocurriría si éstos contuviesen significantes restos de rocas.

La aparente velocidad de las ondas de radio pasando a través del “apron” es consistente con una composición de agua helada.

Según los científicos, los glaciares enterrados se encuentran en la región de la Cuenca Hellas, en el hemisferio sur de Marte. Además, el radar detectó “aprons” similares que se extienden en acantilados del hemisferio norte marciano.

“Existe un mayor volumen de agua helada en los depósitos del norte”, dijo Jeffrey J. Plaut, geólogo de JPL. “El hecho de que estas estructuras estén en las mismas bandas de latitud, entre los 35º y 60º en ambos hemisferios, apunta a un mecanismo climático para explicar como llegaron a estar allí”.

Preguntas clave
“Una cuestión clave es, ¿cómo llegó hasta ahí el hielo por primera vez?”, dijo James W. Head, de la Universidad de Brown. “La inclinación del eje de giro de Marte a veces es mucho mayor de lo que lo es ahora.

Los modelos del clima nos dicen que las capas de hielo podrían cubrir las regiones de latitudes medias de Marte durante esos periodos de altas inclinaciones. Los glaciares enterrados tienen sentido como fragmentos preservados de una edad de hielo de hace millones de años. En la Tierra, estos glaciares de hielo enterrados en la Antártica preservan registros de antiguos organismos y de la historia pasada del clima”.