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Desde chavalo, Virgilio Godoy se involucró en la lucha política, y a sus 75 años mantiene firme sus convicciones de que Nicaragua no ha podido liberarse de las dictaduras, y no descarta que se alimente una nueva guerra civil.

Su biografía da para más de un libro. Puede que él sea varios personajes con una misma vida: abogado laboralista, guerrillero, diputado ante la Asamblea Nacional durante la década de los 80, y Vicepresidente de la República, cargo al que renunció con dignidad.

Testigos de la entrevista fueron su hijo menor, Ernesto Godoy, de 28 años, una gran cantidad de cuadros con fotografías de líderes del liberalismo, así como una cruz ansata (egipcia) y el escudo serio de Nicaragua, no el sicodélico del Murillo-orteguismo.

El punto exacto en la historia cuando el doctor Godoy entra a la política fue en 1946. Cuando tenía 13 años se produjo la convención del PLI que eligió al doctor Enoc Aguado como candidato presidencial, y como el padre del político --que también se llamaba Virgilio-- era convencional, lo llevó, “por lo que desde ese día di mi primer paso y he mantenido el ritmo hasta ahora, que ya estamos en las últimas”.

Posteriormente llegó a ser dirigente estudiantil, y le tocó dirigir una huelga con Guillermo Baltodano Serrano en el “Ramírez Goyena”, más tarde llegó a ocupar un cargo en la directiva de la Federación Estudiantil de Nicaragua en la época de Manuel Díaz y Sotelo.

Capital del exilio latinoamericano
Y como el destino le tenía trazado su “calvario” de luchar contra las injusticias, siguió en la batalla. En 1954 su padre lo mandó a estudiar a México -–donde se graduó de abogado--, y lo curioso en su vida es que en el país azteca encontró una gran escuela. El DF era la “capital del exilio latinoamericano”.

Godoy se encontró con personajes como Rómulo Gallegos, quien fue escritor, educador, político y Presidente de Venezuela en 1948, pero luego fue derrocado por Marcos Pérez Jiménez. En México había en el exilio peruanos, argentinos y guatemaltecos, que salieron huyendo después de la caída de Jacobo Arbenz a manos de Castillo Armas, razón por la cual la “Ciudad de los Palacios” se convirtió en una especie de sociedad indisoluble.

Los exiliados latinoamericanos se mezclaron con políticos de la vieja guardia de la Revolución Mexicana. En México fue “cuando me enrolé para venir aquí” (Nicaragua) a la lucha de Ramón Raudales en 1958, y un año después que fracasa ese intento por derrocar al somocismo fue a dar a Cuba.

Luego le toca regresar a Nicaragua con lo de El Chaparral, pero debido a discrepancias que se originan en la Isla, no se incorporó, porque de lo contrario “no estaría contando el cuento”. El día que llegó a Tegucigalpa estaban malmatando a los guerrilleros de El Chaparral.

¿Y cuáles fueron las diferencias?
La discrepancia que se produjo en Cuba era sobre quién iba a ser el jefe militar del grupo, y hubo quienes convencieron al Che Guevara de que nombrara a Rafael Somarriba, “pero yo no estaba de acuerdo porque creía que no iba a funcionar, y prácticamente no funcionó”.

Luego se fue a Chile, donde conoció a Salvador Allende y a Clodomiro Almeida. Después pasó a Argentina, donde conoció al biógrafo de Augusto C. Sandino, Gregorio Selser. Más tarde se instaló en Uruguay, para luego pasar a Brasil, y concluyó su periplo en Ecuador, donde hizo el intento de cursar un posgrado, “pero dieron un golpe de Estado los militares y cerraron la universidad, por lo que tuve que salir de ese país y regresar a Nicaragua”.

Al retornar a Managua lo incorporaron a la política, y nuevamente volvió al PLI, y así siguió hasta 1979, cuando es derrocada la dictadura de Somoza. Llegó a ser ministro del Trabajo de la Administración sandinista, cargo que ocupó por cuatro años, ocho meses y 11 días.

Godoy renunció porque la situación ya era irrespirable debido a que el FSLN apretaba más la tuerca, y aprovechando que se realizarían elecciones, con el pretexto de que el PLI iba a participar en los comicios –-de 1984-, renunció al Mitrab.

Candidato a la fuerza
Después de esas elecciones, en las que ganó Ortega, Godoy fue aspirante a la primera magistratura del país a la fuerza, pues habiendo renunciado, el gobierno no lo sacó de la papeleta, pero sí llega a ser diputado ante la Asamblea Nacional por seis años.

Cuando era diputado, el gobierno de Ortega le montó al doctor Godoy una campaña feroz, ya que el régimen no podía tolerar que alguien de fuera del FSLN estableciera relaciones internacionales con tanta presencia y credibilidad.

Los comandantes “no me pudieron corromper”

A muchos comandantes los trataba con cierta confianza, pero ellos, con su arrogancia, pusieron un límite, y había que decirles “comandantes”, y hasta llegaron a obligar a la gente a que los trataran como cuando el sacerdote da la liturgia: ponerse de pie cuando ellos llegaran a cualquier lugar.

“Yo no pertenecí a ese grupo (de los que debían inclinarles la cabeza a los dirigentes), y algo que no me perdonan (los comandantes de los 80) es que no me pudieron corromper”, contó el ex vicepresidente.

“Era fácil corromper a una persona, porque una mirada de un comandante era una bendición, y al que no le gustara eso, tenía sus días contados; tenía que mostrárseles muy solícitos y serviciales”, explicó el doctor Godoy, quien jamás participó en las fiestas de los comandantes, “algo que buscaban quienes trataban de ascender al poder, intimar con los comandantes”.

A Alexis Argüello lo usarán como “trapo viejo”

Finalmente, Godoy manifestó: “Siento pesar por ese muchacho que metieron para alcalde de Managua (Alexis Argüello), porque lo van hacer pedazos en la alcaldía, lo van a usar como trapo viejo, y ni siquiera le van a dar las gracias por haberse prestado a esta farsa, ya que le van a poner a un montón de gente que se las sabe todas y se van a burlar de él inmisericordemente”.

Su etapa como Vicepresidente de Nicaragua
En las elecciones del 90 el doctor Godoy fue parte de la fórmula ganadora, con Violeta Chamorro, y el político del PLI estuvo en la Vicepresidencia cinco años y medio, pero renunció por dignidad. Cuando le preguntamos: ¿Por qué renunció?, su repuesta fue: “Porque no estaba haciendo nada ahí”, ya que doña Violeta no estaba obligada a delegarle funciones, porque eso era una opción de ella.

La forma como la titular del Ejecutivo --quien tenía tras de sí al entonces súper ministro de la Presidencia Antonio Lacayo-- trató al doctor Godoy, jamás redujo la entereza y dignidad de un personaje que estaba por encima de esas miserias políticas.

Un dato curioso que hace público el doctor Godoy, es que “tenía como gastos de representación 822 córdobas con 23 centavos mensuales, dinero que le alcanzaba para comprar una corona y media y enviarla a los funerales de los muertos”. Su salario era de 10 mil córdobas, “pero el último ni siquiera me lo pagaron”.

¿Tuvo choques con Antonio Lacayo?, le preguntamos al doctor Godoy, quien sonrió y dijo: “Ahí está la madre del cordero. Él tenía un trato por debajo con los sandinistas, porque aspiraba a ser el sucesor de doña Violeta, y lo intentó con un partido (Pronal), peor no le funcionó”. El entonces poderoso ministro fue el que armó todo para que al vicepresidente se le anulara, en la práctica, su cargo de elección popular. ¡Cosas de la “democracia”!
Su historial dentro del PLI
Aunque el doctor Godoy dice que ahora es el “CPF” del PLI, los miembros de ese partido lo siguen viendo como el principal líder del liberalismo independiente.

El PLI tiene personalidad jurídica y en las pasadas elecciones del nueve de noviembre respaldó a Eduardo Montealegre. Esto llevó al político a comentar sus criterios sobre el proceso electoral más nebuloso que ha habido en Nicaragua, “porque el mismo gobierno se encarga de deslegitimar estas elecciones con la violencia que ha desatado”.

Advirtió que estos focos de violencia pueden llevar al país al borde de otra guerra civil, “porque creo que la gente (no orteguista) no está dispuesta a retroceder; la gente puede ser cuidadosa, pero ya no está dispuesta a dejarse manosear, y esto es lo que no quiere entender Daniel Ortega, porque está metiendo al país a un camino peligrosísimo”.

Las elecciones de 1947
Godoy hizo referencia a las elecciones de 1947, cuando hubo una situación que le recuerda, por otras razones, lo que está viviendo el país con respecto a los comicios municipales. En esa elección ganó el candidato del PLI, Enoc Aguado, quien corrió en la casilla verde porque los liberales independientes no tenían personalidad jurídica.

Esa situación fue diferente a lo que está pasando en Nicaragua, no hubo violencia, aunque hubo manifestaciones gigantescas, como la que se produjo en León –-que iba desde la estación del ferrocarril hasta el parque central, dándole vuelta al mercado--, pero todo estuvo tranquilo.

“Lo que hizo Anastasio Somoza García fue invertir las cifras, poner las que obtuvo Aguado a Leonardo Argüello, pero aquí –-en los comicios del pasado nueve de noviembre-- hicieron una química horrorosa: eliminaron boletas, actas de cierre, y lo demás que ha denunciado la alianza del PLC”, expuso Godoy.

Cualquier parecido con la realidad, ¿será coincidencia?
El encargado de ejecutar la orden de Somoza durante los comicios del 47 fue Modesto Salmerón, quien era ministro de Gobernación de esa época, y “así Leonardo Argüello quedó electo con los votos de Enoc Aguado, y a partir de ahí inició el calvario del PLI hasta llegar a 1956, con el acto de Rigoberto López Pérez”.

Godoy dice que si Daniel Ortega y los magistrados del CSE fueran más inteligentes, “deberían declarar nulas estas elecciones y aprovechar que está abierta una ventana con las elecciones de la Costa Atlántica en enero próximo, para así volverlas a realizar para darle un respiro al país”.

De lo contrario “nos van a meter a una espiral de violencia, y la guerra civil anda rondando, ya que hay mucha inconformidad”, vaticinó Godoy, quien también aseguró que en las próximas elecciones generales de 2011 el voto castigo para Ortega será mucho mayor que el que le dieron los electores en 1990.

Dijo que en Nicaragua cíclicamente se vienen produciendo estallidos sociales, guerras civiles, “pero esto no lo quieren ver ni el bachiller ni su mujer, quienes son los que tienen agarrado al toro por los cuernos, y la cosa no es así”.