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GUATEMALA / AFP
“Muerto el perro, se termina la rabia”, gritaban reos guatemaltecos al mostrar como trofeos las cabezas de cinco internos decapitados este sábado, durante un enfrentamiento entre pandilleros rivales que dejó siete muertos, en una cárcel al este de la capital.

Como si fuera un balón de fútbol, dos internos con la cara cubierta con sus camisas comenzaron a patear la cabeza de una víctima en medio de júbilo, para luego cargarla con las manos y llevarla junto a las otras cuatro, según mostraban las imágenes de la televisión local.

Los prisioneros colocaron cuatro cabezas horizontalmente sobre un pequeño muro de piedras, e incrustaron a la quinta una estaca de más de un metro antes de ponerla en medio de las otras, mientras sus compañeros levantaban las manos y gritaban amenazas contra sus rivales.

“Éste es un mensaje para todos los que están afuera: ‘cholo’ visto, ‘cholo’ muerto, porque sólo muerto el perro, se termina la rabia”, gritaban los llamados “paisas”, un grupo de pandilleros antagónico a las “clicas” (pandillas) afines a la temible “Mara 18”.

Según las primeras versiones, los “paisas” rechazaron el traslado este sábado de cuatro integrantes de la banda los “cholos”, y por ello violentaron las celdas para asesinarlos. Sin embargo, otros integrantes de los “cholos” se percataron y abrieron fuego, provocando la muerte de dos internos de los “paisas”.

Al principio se indicó que las autoridades del Sistema Penitenciario ordenaron el traslado de cinco miembros de los “cholos”, pero el vocero de la institución, Rudy Esquivel, precisó que fueron solamente cuatro.

Esquivel dijo a periodistas que los cadáveres decapitados aparentemente corresponden a los reos que habían sido trasladados este sábado a Pavoncito, 40 km al este de la capital, desde la cárcel de máxima seguridad El Boquerón, 150 km también al este.

Sin embargo, serán fiscales del Ministerio Público quienes tendrán que determinar ese extremo, debido a que las víctimas fueron decapitadas y los cuerpos calcinados.

Esquivel anunció que las autoridades tendrán que determinar cómo ingresaron las armas de fuego, porque teóricamente hay controles, pero la corrupción de los guardias es uno de los problemas que afronta el sistema penitenciario.

Entre tanto, el portavoz de la Policía Nacional Civil, Donald González, aseguró que ningún reo se escapó durante el enfrentamiento y que retomaron el control de la cárcel donde brindan vigilancia perimetral.

Los reos decapitados, junto a ochos compañeros, fueron acusados por la matanza de cuatro policías en el interior de El Boquerón, el 25 de febrero de 2007, pero la semana pasada un juez ratificó la absolución.

Los policías habían sido detenidos 72 horas antes por su presunta participación en la ejecución y calcinación de tres diputados salvadoreños al Parlamento Centroamericano (Parlacén) y de su chofer, el 19 de febrero de 2007.