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  • AFP

La crisis post-electoral persistía en Nicaragua con una pugna entre los poderes del Estado, mientras miles de católicos se aprestaban a participar este domingo en una procesión por la paz convocada por los obispos para rogar por una solución pacífica al conflicto político.

La procesión, con motivo de las "Solemnidades de Cristo Rey", fue convocada para orar por la paz por la Conferencia Episcopal de Nicaragua, que ha pedido al tribunal electoral que revise los resultados de los cuestionados comicios municipales del 9 de noviembre, que dieron el triunfo al gobernante Frente Sandinista en 105 de las 146 alcaldías en disputa.

La caminata de oración que organizan unas 300 parroquias de Managua, junto con todas las demás del país, se desarrollará mientras el país se sume en la incertidumbre debido a un conflicto entre los poderes del Estado, derivado del polémico proceso electoral, en el que la oposición denuncia que hubo fraude.

El conflicto involucra a los cuatro poderes establecidos en la Constitución nicaragüense: ejecutivo, legislativo, judicial y electoral.

La crisis surgida luego de los comicios electorales se profundizó luego de que Ortega dictara este viernes un decreto legitimando los polémicos resultados de las elecciones municipales, que la oposición planeaba anular en el Congreso.

Ortega anunció que su decreto "reconoce la legitimidad del proceso electoral desde su inicio (...) y los resultados definitivos", tal como los oficializó el Consejo Supremo Electoral, anticipándose de este modo a un intento de la oposición para que el Congreso anule las elecciones.

El mandatario izquierdista advirtió que era inconstitucional la iniciativa de 41 diputados opositores de anular los comicios, porque el parlamento no posee atribuciones sobre el Consejo Electoral, que es autónomo.

Líderes opositores respondieron criticando el decreto y los argumentos de Ortega, a la vez que acusaron al presidente de intentar imponerse sobre los otros poderes, como el Congreso y el Consejo Electoral.

El conflicto alcanzará también al poder judicial si es necesario que la Corte Suprema tenga que interpretar las atribuciones que la Constitución otorga a cada poder del Estado.

La Asamblea Nacional, encabezada por un sandinista, no ha sesionado tras los comicios del 9 de noviembre, pero la oposición espera que sea convocada la próxima semana por otros miembros de su directiva.

Ortega llamó a la paz el viernes, luego de guardar silencio durante 12 días tras las elecciones, y recordó que él había reconocido resultados adversos en los comicios de 1990, 1996 y 2001.

No hay otra opción "que hacerle caso al juez", el Consejo Electoral, que ratificó el triunfo sandinista en 105 de los 146 municipios disputados, declaró Ortega, quien invocó varias veces a Jesús durante su discurso.

La ONU, la OEA, la Unión Europea y Estados Unidos, además de una veintena de países y organizaciones de la Mesa de Cooperantes de Nicaragua, han criticado la falta de transparencia de los comicios y podrían reducir -o cortar- su ayuda a uno de los países más pobres de América Latina.

La invitación a la procesión religiosa ha sido criticada por funcionarios del gobierno y dirigentes del Frente Sandinista, que temen que sirva para que seguidores de la oposición aprovechen de protestar en las calles.

Los obispos han insistido en que la política debe estar al margen de esta procesión, en medio de rumores de que los sandinistas podrían sumarse a la caminata religiosa para impedir que sus rivales liberales aprovechen el foro para manifestarse en las calles.

Luego de las elecciones, grupos de choque sandinistas -armados de garrotes y morteros artesanales- coparon unas 12 rotondas de Managua con el fin de impedir manifestaciones de la oposición contra el proceso electoral.