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En 1986, un grupo de jóvenes alemanes llegó a Nicaragua para sumarse a las labores de reconstrucción. Entre ellos estaba Rita Muckenhirn, de 22 años y originaria de Selva Negra, una zona rural de Alemania.

A su llegada, el 9 de noviembre de 1986, Muckenhirn fue ubicada en Comalapa, Chontales, donde se integró a las tareas de construcción de viviendas y de alfabetización. Dice que se encariñó tanto con la gente, que decidió no regresar a su país.

“Al inicio de los años ochenta comencé a involucrarme en el Movimiento por la Paz en Alemania, luego conocí sobre el proceso revolucionario acá en Nicaragua, entonces decidí venir en una de las brigadas de solidaridad en el 86, pensaba quedarme por un año, pero como vi que había mucho por hacer decidí quedarme, inicialmente por un período de tres años para apoyar un programa de educación de adultos que se desarrollaba en la zona de La Fundadora; luego me iba quedando un año más y después otro, hasta que llegué a los 28 años que cumplo ahora”, comenta.

Con el programa de educación que Muckenhirn inició en La Fundadora y El Chimborazo, en Jinotega, organizando a los habitantes de la comunidad de La Parrando, comenzó a asentar las bases de un esfuerzo que con el tiempo se transformó en la organización La Cuculmeca, fundada en 1990.

Muckenhirn recuerda que en El Bambusal gestionó la construcción de viviendas de los campesinos y promovió la agricultura orgánica y la salud comunitaria; sin descuidar el seguimiento a los proyectos de educación, sin reparar en las condiciones del lugar: entre una tabla y una banca instalaba una “oficina” provisional y se sentaba a planificar las tareas a seguir, recuerda.

Acercó la cooperación

Muckenhirn además gestionó el hermanamiento de Jinotega con la ciudad de Solingen, Alemania, y una serie de tareas que han propiciado no solo el bienestar de las familias rurales y urbanas de ese departamento, sino también su embellecimiento y desarrollo.

En reconocimiento a su trabajo humanitario el presidente del Gobierno federal de Alemania, por medio del embajador Karl-Otto König, entregó a Rita Muckenhirn la condecoración Cruz de Caballero, una de las más altas distinciones que concede ese país.

“Esto no es un regalo, alguien tiene que tener sus méritos y un compromiso social por muchos años. Es una condecoración que dedicamos a personalidades destacadas y no muchas veces, ya que es algo muy especial”, señaló el embajador alemán.

Muckenhirn, de 50 años de edad, compartió el reconocimiento con todas las personas que trabajaron a su lado desde que llegó al país: “el premio también es para todos ellos”, expresó mientras sus familiares, hermano e hijos, veían desde Selva Negra, Alemania, vía Skype, el acto de condecoración de esta mujer que se ha ganado el corazón de los jinoteganos.

Nicaragua la atrapó

Comparte que la atrapó la calidez de los nicas, las bellezas naturales del país y la satisfacción de ver a muchos jóvenes rurales salir con su diploma de bachiller, o con sus títulos universitarios de abogados, ingenieros, doctores. Refiere que muchos de ellos fueron formados en La Cuculmeca, y son su inspiración para continuar trabajando.

Al acto de entrega de la alta distinción asistieron diferentes personalidades y ciudadanos alemanes radicados en Nicaragua, entre ellos la esposa del embajador, Emma König.

Durante el acto se resaltó el trabajo del fallecido exalcalde jinotegano Homero Guatemala, con quien Rita realizó los primeros trabajos en beneficio de la comunidad.

 

"Pensaba quedarme por un año, pero como vi que había mucho por hacer decidí quedarme (en Nicaragua), inicialmente por tres años para apoyar un programa de educación de adultos… luego me iba quedando un año más y después otro, hasta que llegué a los 28".

Rita Muckenhirn, ciudadana alemana radicada en Nicaragua.